Cuatro concejos hermanados y un río en común: la historia de las seis peñas que guardan una tradición de Les Piragües que "va al alza"
Seis asociaciones repartidas entre Piloña, Parres, Ribadesella y Cangas de Onís hacen que la "cultura de Piragües siga creciendo"
Cada concejo representa a uno de los colores de la bandera de la fiesta: amarillo, azul, rojo y verde
Celebran el estreno del nuevo puente de Arriondas para la salida: "Lo mejora todo"

J.A./ Nacho Blanco
Nacho Blanco
Hay muchas situaciones en las que Piloña, Arriondas, Ribadesella y Cangas de Onís rivalizan. Quién juega mejor al fútbol, quién tiene mejores fiestas, quién es más conocido, quién tiene más turismo, etc. Pero hay un día al año, que siempre es el primer sábado de agosto que no caiga ni de 1 ni de 2, en el que estos cuatro concejos se hermanan: la Fiesta de Les Piragües, cuya 88ª edición se celebrará el próximo sábado.
Según el reglamento elaborado por Dionisio de la Huerta en 1954, el esquema de colores de la célebre bandera de Piragües responde tradicionalmente a cinco colectivos: el campeón absoluto, el regional, los equipos extranjeros, los nacionales y los asturianos. Pero en el imaginario popular, en esos mismos colores también reside la identidad de los concejos organizadores. Los chalecos, llenos de pines e insignias, identifican de la siguiente manera a los selleros que acuden al descenso.
El azul pertenece a Arriondas y al concejo de Parres, donde se hace el desfile y la gran salida (aunque los cepos están en la orilla canguesa); el verde representa a Cangas de Onís, cuyo territorio queda a la derecha del río, enfrentado con la mitad parraguesa, a la izquierda; el rojo a Ribadesella, que con su ría alberga la desembocadura; y el amarillo a Piloña, cuyo río homónimo es su principal afluente, y es el concejo desde el que Dionisio de la Huerta inició esta tradición casi centenaria en 1929. Además, el concejo piloñés cuenta con el Descenso del río Piloña, preludio folclórico de Les Piragües que ya ha cumplido 45 ediciones.
De esta forma, junto a otros lugares que a veces participan en el desfile, como Ponga (de morado) o Amieva (de blanco), Ribadesella, Cangas de Onís, Piloña y Parres quedan hermanados a través de sus peñas.

Los cabezones de Pinón (Entaína) y Dionisio de la Huerta (Roblón de Coya), junto al chaleco de Coya/Piloña, Ribadesella, Arriondas (que también puede ser azul) y Cangas / Nacho Blanco
Cuatro concejos, seis asociaciones
"Los Tritones de Piloña" y "El Roblón de Coya" son los representantes de Piloña. Tritones se constituyó en 1995, pero lleva 75 años asistiendo a Les Piragües con sus camisetas amarillas, faldas hawaianas y tridentes. Además, como “Guardianes del Sella” y primera peña en el desfile, son los únicos que pueden mantenerse en el río justo antes de la salida. Con el puente nuevo, sin pilastras por el centro, los Tritones tienen un lugar reservado bajo el puente, en un hueco que hay entre la fila de cepos: “Nuestra misión es pasarlo bien y divertir a la gente, además de echar una mano para despejar la salida y, sobre todo, no molestar”, explica su presidente, Kevi Menéndez.
También de amarillo se visten los miembros del "Roblón de Coya", pueblo del que era Dionisio de la Huerta y desde dónde se hizo la primera excursión en piragua, germen del actual Descenso Internacional del Sella. Por eso, justo detrás de los Tritones, desfilan con un cabezudo representando a De la Huerta y con los famosos “piragüines”. “Llevamos diez años desfilando y viniendo toda la vida, incluso con Dionisio. Venimos con gente de todos las edades: abuelos, padres y críos”, explica Aurora Hevia, presidenta de la asociación desde 2016.
De verde y en tercera posición, con una gran bandera de la asociación al frente, marchan "Los Botijos", de Cangas de Onís. Ángel Fuente se puso al frente de la asociación hace dos años para continuar con una tradición que su padre, conocido como “El Mole”, había mantenido viva durante tres décadas: “Ahora retomamos los jóvenes y algún vieyín, pero siempre manteniendo las tradiciones”. Respecto al desfile, Fuente recuerda entre risas que a ellos lo que les gusta es “la movida”, así que se encargarán de llevar a “algún artista invitado”.
Tras ellos, en la comitiva festiva y con el rojo como bandera, se posicionan las dos agrupaciones de Ribadesella: "Entaína Ribeseya" y "La Marea del Sella". Con los cabezudos de Pinón y Telva, en memoria de dos míticos personajes asturianos de historietas, desfila Entaína Ribeseya, creada en 2014 con el objetivo de “reimpulsar el desfile”. “En Ribadesella se había perdido un poco la tradición y entonces queríamos recuperarlo”, explica Tanit Rodríguez, integrante desde su fundación.
A su lado camina la agrupación más joven de todas, "La Marea del Sella", que con solo dos años de existencia, está al pie del cañón para asegurarse de que “la gente se anime y no se pierda el desfile”, en palabras de Juan Ampudia, miembro de su directiva.

Los representantes de las seis asociaciones, con sus chalecos y la bandera del Sella / Nacho Blanco
Por último, pero no menos importante porque juegan en casa durante el desfile, están "Selleros". A los de Parres se les puede identificar durante el desfile por ir envueltos en la bandera de Les Piragües y por llevar al muñeco "Cronos", originalmente una idea de Dionisio de la Huerta, que se encargaba de marcar la hora de salida pero que, desafortunadamente, acabó en el río hace muchos años. "Selleros" se fundó en 2014 y el joven Jesús Cofiño cogió las riendas hace dos años: “Intentamos tirar de la idea cultural del Sella y de Les Piragües hacia arriba. Estamos centrados en Arriondas, pero al final somos todos selleros”.
Además de estas asociaciones, al desfile también asistirán representantes de Ponga, Amieva, Llames de Parres u Oseja de Sajambre, entre otros.
Una tradición “en alza”
A pesar de que miles de turistas bajan el Sella cada día, la masificación no ha erradicado la tradición. Las seis asociaciones repiten al unísono que “la cultura de Piragües está creciendo”. “Ha vuelto la gente que se había marchado de la fiesta”, explica Menéndez. “Volvió el ambiente bueno de Piragües”, apuntan desde "Selleros". Un gran ejemplo lo expone Tanit Rodríguez: “Nosotros nunca habíamos ido al Descenso del Piloña, y ahora estamos recuperando ir todos los años. Es parte de la historia del Sella, así que eso también indica que la tradición está viva”.
No faltan adversidades, como el menguante caudal del río o el éxodo rural que a veces sufren estas comarcas. Aun así, los pines en el pecho y los chalecos selleros no dejan de crecer. Para todos, el sábado de Piragües está marcado en rojo en el calendario. “Es el mejor día del año”, dice Fuente, de "Los Botijos". A lo que agrega Ampudia: “El año empieza el día de Piragües”. Además, el nuevo puente Emilio Llamedo de Arriondas redondea una 88ª edición que se prevé histórica: “Estamos encantados con él, lo mejora todo”, coinciden los guardianes de una tradición cargada de asturianía.
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