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De la minería terrestre a la espacial: Asturias busca su lugar en la carrera por la Luna

Pete Worden: "El Principado tiene todo lo que hace falta para estar en la nueva economía del espacio"

El consejero de Ciencia, Borja Sánchez, sostiene que "ya empieza a haber modelos de negocio y modelos industriales" en la región al inaugurar el congreso sobre exploración espacial en Oviedo

Pete Worden, durante su confencia en Oviedo.

Pete Worden, durante su confencia en Oviedo. / IRMA COLLIN

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Zaira Varas

Oviedo

La próxima gran economía puede estar a casi 400.000 kilómetros de la Tierra. La Luna ha dejado de ser únicamente un destino para la exploración científica y comienza a contemplarse también como un territorio con recursos, oportunidades empresariales y capacidad para sostener futuras misiones espaciales. Sobre ese escenario puso este miércoles la mirada Pete Worden durante la charla inaugural del congreso internacional 'The Many Pathways to Space', que reúne estos días en Oviedo a especialistas internacionales vinculados a la exploración espacial.

El encuentro, celebrado en el Palacio de Exposiciones y Congresos Ciudad de Oviedo, reúne a expertos vinculados a la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA), la Estación Espacial Internacional, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el German Aerospace Center (DLR), la Universidad de Tokyo, la Universidad de Arizona, la Universidad Central de Florida o las universidades de Luxemburgo y Edimburgo. El objetivo es precisamente abordar los "diversos caminos" que conducen actualmente al espacio, desde la ciencia y la medicina hasta la inteligencia artificial, la industria o la explotación de recursos.

Asturias mira a la Luna

Para el consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, el momento es "ahora". El consejero defendió que la exploración espacial ha dejado de ser exclusivamente un reto científico para convertirse también en una oportunidad industrial. "Ya empieza a haber modelos de negocio y modelos industriales", afirmó, antes de explicar que el Principado quiere posicionarse en torno al programa Artemis, la misión internacional que persigue establecer un asentamiento humano permanente en la Luna.

Con ese objetivo, el Gobierno regional elaborará una hoja de ruta para coordinar universidades, centros de investigación y empresas. Entre las iniciativas figura la creación de una infraestructura singular en el Pozo Santiago, cuya galería podría convertirse en "una especie de gemelo de un tubo de lava lunar" donde desarrollar experimentos, probar tecnologías y entrenar futuras misiones. "Ya no es ciencia ficción, es real", subrayó Sánchez.

Sánchez explicó que Asturias ya cuenta con empresas que fabrican componentes para el sector aeroespacial, desde antenas de satélite hasta piezas para telescopios, cohetes o autoclaves, y defendió que existen oportunidades en ámbitos tan diversos como los nuevos materiales, la salud, la agricultura, la energía o la gestión del agua.

También reivindicó el pasado minero de la comunidad como una ventaja competitiva. "Se trata de trasladar parte de ese conocimiento de la minería terrestre a la minería espacial", afirmó. La experiencia acumulada durante décadas, explicó, puede servir para diseñar sistemas de extracción de recursos en la Luna o estudiar el comportamiento de materiales y sensores en ese entorno.

La directora del Instituto Universitario de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias, Noemí Pinilla, coincidió en esa idea. A su juicio, Asturias puede aportar conocimiento en gestión de la energía, electrónica, astrofísica, medicina espacial y desarrollo de materiales. "Las lecciones que hemos aprendido durante décadas en Asturias se podrían aplicar al espacio", señaló al destacar también el potencial de la industria regional para participar en la futura economía lunar.

El rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, destacó que el congreso sitúa a Asturias "en el centro de la investigación y de los grandes proyectos aeroespaciales". Reivindicó el papel de la Universidad en la investigación de vanguardia y aseguró que instalaciones como el Pozo Santiago ofrecen una oportunidad única para recrear condiciones similares a las de la Luna. "Cada vez interesa más la simulación de presencia humana en la Luna y Asturias puede estar en una posición ventajosa", afirmó.

La visión fue compartida por Pete Worden, expresidente del Ames Research Center de la NASA y encargado de la conferencia inaugural. "Asturias tiene todo lo que hace falta para estar en la nueva economía del espacio", aseguró. Destacó la experiencia tecnológica, el respaldo institucional y el conocimiento industrial de la región, y comparó su potencial con el de Luxemburgo, un territorio pequeño que ha logrado convertirse en un referente gracias a la inversión en nuevas empresas vinculadas al espacio. "Este lugar podría ser un gran jugador", concluyó.

Un sitio en la carrera espacial

La inauguración del congreso sirvió también para reivindicar el papel de Asturias en el desarrollo del sector espacial. El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, Mario Arias, dio la bienvenida a los asistentes destacando que la capital asturiana se convierte estos días en un punto de encuentro internacional para la ciencia y la innovación. "Todos los caminos llevan al espacio", señaló, jugando con el lema del congreso y con el Camino de Santiago para subrayar que "el conocimiento también encuentra aquí un lugar de encuentro". Además, recordó la cercanía del eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto como una oportunidad para acercar la ciencia a la ciudadanía.

El director del Instituto Universitario de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias (ICTEA), Javier de Cos, puso el acento en el crecimiento del sector en la comunidad y en la capacidad de la Universidad de Oviedo para participar en proyectos internacionales. Explicó que el objetivo del encuentro es reunir a especialistas de distintas disciplinas para "conectar personas e ideas" y abrir nuevas líneas de colaboración. "Esperamos que de aquí salgan nuevas iniciativas y proyectos", afirmó, al tiempo que reivindicó el trabajo desarrollado durante más de dos décadas por los grupos de investigación asturianos vinculados al ámbito espacial.

Por su parte, Ignacio Villaverde, defendió que la investigación espacial ya no pertenece únicamente a las grandes agencias internacionales, sino que tiene un impacto directo sobre la vida cotidiana. "Muchas de las tecnologías que utilizamos cada día nacieron de la investigación espacial", recordó, antes de subrayar que el conocimiento generado en las universidades debe servir para impulsar la innovación y el desarrollo económico. Villaverde destacó además que el congreso representa una oportunidad para estrechar la colaboración entre científicos, empresas e instituciones y consolidar el papel de Asturias en un ámbito con un enorme potencial de crecimiento.

En la misma línea, Borja Sánchez, defendió que Asturias cuenta con las capacidades necesarias para hacerse un hueco en la nueva economía del espacio. Recordó que la comunidad ha sabido reinventarse a lo largo de su historia industrial y aseguró que el sector aeroespacial constituye una oportunidad para seguir transformando su tejido productivo. "Asturias siempre ha mirado al subsuelo; ahora también tiene que mirar al cielo", vino a resumir durante una intervención en la que reivindicó la colaboración entre administraciones, universidades y empresas para convertir el conocimiento científico en innovación y empleo. También destacó la coincidencia del congreso con la celebración del eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto, un acontecimiento que situará a Asturias en el foco internacional de la divulgación científica

La Luna, mucho más que una meta

La conferencia inaugural ha corrido a cargo de Pete Worden, vinculado a Breakthrough Foundation, que ha centrado buena parte de su intervención en las nuevas posibilidades de desarrollo económico alrededor de la Luna y, a más largo plazo, Marte. Worden ha defendido que existe un renovado interés internacional por ambos destinos y que ese escenario abre oportunidades que van mucho más allá de las propias misiones espaciales.

La clave está, entre otras cuestiones, en los recursos. Worden puso el agua en el centro de esa nueva economía lunar. El experto explicó que la presencia de este recurso, junto a diferentes minerales y materiales, abre la posibilidad de que futuras misiones puedan aprovechar recursos disponibles fuera de la Tierra: "Todos los ingredientes están aquí para construir un nuevo espacio y una economía".

A su juicio, el futuro pasa por aprovechar los recursos disponibles fuera de la Tierra. "El recurso más fundamental es el agua", señaló, aunque recordó que la Luna también alberga metales y otros materiales que podrían servir para fabricar infraestructuras, obtener combustible o mantener asentamientos humanos sin depender continuamente de suministros enviados desde la Tierra. "La Luna tiene todo lo necesario para soportar la vida", aseguró durante su exposición.

El estadounidense auguró además una gran transformación de la actividad lunar durante los próximos años. Tras décadas en las que las misiones se podían contar por decenas, Worden considera que la próxima década traerá un fuerte incremento de proyectos. Y lanzó un mensaje especialmente dirigido a este lado del Atlántico: espera que una parte significativa de ellos proceda de Europa: "Espero que haya un número significativo de misiones aquí en Europa", afirmó Worden al mostrar un gráfico con la evolución de las expediciones lunares previstas para la próxima década. Para él, el continente dispone de capacidad científica y tecnológica suficiente para competir en un sector que experimentará un fuerte crecimiento durante los próximos años.

Asistentes al congreso, en Oviedo.

Asistentes al congreso, en Oviedo: por la izquierda, en cuarto lugar, Noemí Pinilla, seguida de Ignacio Villaverde, Borja Sánchez y Mario Arias. / Irma Collín

Como ejemplo puso el caso de Luxemburgo, país en el que reside desde hace años. Allí, explicó, la apuesta por los recursos espaciales ha permitido crear un ecosistema de más de noventa empresas, apoyado por legislación específica, inversión pública y programas universitarios especializados. Para Worden, ese modelo demuestra que la economía espacial ya no pertenece exclusivamente a las grandes potencias, sino que también ofrece oportunidades a territorios de menor tamaño capaces de apostar por la innovación.

De la intligencia artificial a la biología

La nueva carrera espacial, sin embargo, no se libra únicamente con cohetes. El científico explicó que la empresa que fundó hace dos años trabaja en el desarrollo de sistemas basados en IA para analizar la superficie lunar y facilitar futuras operaciones. "Usamos la inteligencia artificial para desarrollar técnicas" que permitan conocer mejor el entorno de la Luna y mejorar las capacidades de exploración, explicó.

Otro de los campos llamados a desempeñar un papel importante será la biología. Worden planteó la posibilidad de emplear microorganismos para facilitar la extracción de determinados recursos, una línea en la que ya existen técnicas utilizadas en la Tierra y que podría trasladarse en el futuro al espacio. "La biología en el espacio debería ser una de las principales capacidades", afirmó, al explicar que ya existen investigaciones dirigidas a utilizar organismos vivos para facilitar procesos industriales fuera de la Tierra.

Pero la mirada se extiende incluso más allá de la Luna. Marte se ha convertido en un objetivo que, según reconoció, continúa despertando un "enorme interés científico". Aunque admitió que todavía quedan muchas incógnitas por resolver, defendió que los avances en biología sintética podrían facilitar algún día la presencia humana permanente en el planeta rojo y abrir nuevas posibilidades para la exploración espacial.

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