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Vivir el eclipse a 2.000 metros de altitud: los singulares planes en la montaña asturiana (y hay quienes dormirán al raso para disfrutar también de las perseidas)

Varias empresas ofrecen noches a la intemperie en la montaña para disfrutar del eclipse y de la posterior lluvia de perseidas

La iniciativa se hace en grupos reducidos de menos de 10 personas: "No queremos masificaciones, los profesionales del 112 tienen que pasar una noche tranquila"

Jorge García de Ventus, en primer término, frente al Lago del Valle, en Somiedo

Jorge García de Ventus, en primer término, frente al Lago del Valle, en Somiedo / Ventus Guías de Montaña

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Nacho Blanco

Oviedo

Miles de personas tomarán asiento a las 20.28 horas del próximo miércoles 12 de agosto para disfrutar del eclipse total. Al cabo de unos minutos, cuando el cielo vuelva a la normalidad, muchos seguirán con su día, pero habrá algunos aventureros que alargarán la cita para poder pasar la noche arropados por las estrellas.

Asturias será uno de los lugares más privilegiados para poder disfrutar del fenómeno, y por ende, las montañas de la región supondrán uno de los enclaves más singulares para su disfrute. Y desde la atalaya del monte astur, muchos ampliarán la experiencia para dormir a la intemperie y disfrutar asimismo de la lluvia de Lágrimas de San Lorenzo, también conocidas como perseidas, que acontecerá tras el eclipse.

En el parque natural de Las Ubiñas-La Mesa, la empresa Seronda Asturias, de Consta Vázquez, ofrece tres actividades distintas para su visionado. La primera se llevará a cabo en colaboración con el Refugio del Meicín, en el corazón del parque, mientras que las otras dos, para montañeros más experimentados, se realizará durmiendo al raso, haciendo vivac.

La primera, guiada por el propio Consta Vázquez, coronará cumbres de Las Ubiñas durante todo el día hasta la hora del evento, para continuar con la aventura al día siguiente. La otra expedición, con un guía distinto, subirá por la tarde y bajará al día siguiente por la mañana con la intención en hacer un "vivac exprés": “Esta segunda actividad está dirigida a personas que tengan que trabajar el día del eclipse o el día de después y quieran seguir disfrutando de él. Más tarde juntaremos los dos grupos y veremos el eclipse y la lluvia de perseidas juntos”, explica Vázquez. Los que no pernoctan en el refugio, podrán cenar y acostarse mientras cae la lluvia de meteoritos, fenómeno que se ve con mayor claridad en esta época del año. Para ello, los montañeros solo se tienen que preocuparse de cómo dormir: “Ellos tienen que traer esterilla y saco, el cafetín lo pongo yo”, apunta Vázquez.

Vista panorámica que tuvo uno de los vivacs organizados por Seronda

Vista panorámica que tuvo uno de los vivacs organizados por Seronda / Seronda Asturias

La actividad de Seronda pretende hacer el vivac a unos 2.000 metros de altitud, casi a la altura de la cumbre, por lo que la expedición tendrá una panorámica privilegiada en Asturias para disfrutar del eclipse: “Es una experiencia enorme, en Asturias nunca hubo un evento de este tipo”.

Unos cuantos kilómetros al oeste, rebasando la marca de los 2.000 metros de altitud, presenciará el eclipse la expedición de Ventus Guías de Montaña, liderada por el guía Jorge García. Ventus es una empresa nacida hace poco, por lo que el visionado del eclipse es una “oportunidad extraordinaria" para ellos. Por eso, García escoge el Parque Nacional de Somiedo para su disfrute, más específicamente los Picos Albos. “En Somiedo encuentras mucha variedad, desde roca caliza hasta los lagos o glaciares, que son una pasada”, explica.

“Me parece más fotogénico que Ubiñas, por ejemplo. Mi plan es hacer un time-lapse y fotografiar bien el evento”, expresa. Para disfrutar con seguridad de una noche que se prevé histórica, todos los participantes, que también vivaquearán, recibirán gafas protectoras especiales para el eclipse.

“No queremos masificaciones”

Las actividades de Seronda Asturias en el Meicín no contará con más de quince personas, mientras que los vivacs no superarán las diez. “Yo con estas actividades pretendo dar satisfacción a la gente, el ganar dinero no me mueve. Queremos transmitir una vivencia con poca gente y engancharlos, que se animen a volver”, explica Vázquez. Además, llama a la sensatez: “No quiero que se masifique. Tenemos unos guías de escalada y de alta montaña muy buenos que trabajan en el 112, así que no quiero que pasen la noche en vilo”. Al igual que Vázquez, García también opta por trabajar con grupos reducidos, de menos de cinco personas.

Por su parte, el grupo de montaña Torrecerredo, de Gijón, propone un plan sin pernoctación, pero con charla divulgativa. Sus socios realizarán el visionado del eclipse en el refugio de la agrupación en La Raya, en Aller, a unos 1.500 metros de altitud. La ocasión lo merece, y el grupo reabre el refugio, que solo suele estar activo para los campamentos de la entidad montañera, para disfrutar de una actividad bien recibida por sus socios. “Ha tenido muy buena acogida, gracias a que también hicimos una charla divulgativa en nuestra sede de Gijón, y haremos otra el propio día del eclipse”, explican.

El refugio se ubica en La Raya, a pocos metros de la frontera con León y “con salida directa” a las pistas de esquí de la estación de San Isidro. Por eso, aunque no pernocten al aire libre y sea jornada laborable, la noche del eclipse va a ser algo “muy especial”.

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