La espera desespera al campo asturiano, que hace cuentas sin la PAC ecológica: "Quieren acabar con la ganadería y lo están consiguiendo"
Los afectados por el retraso de las subvenciones aseguran que nadie les ha explicado por qué siguen sin cobrar y advierten de las dificultades para mantener sus explotaciones: "Al banco le da igual que hayas cobrado o no la subvención"

El ganado de la explotación ecológica de Natividad Fernández, en Quirós.
Zaira Varas
Las ayudas no han llegado, pero las facturas sí. Los préstamos siguen venciendo, el pienso hay que seguir comprándolo, los proveedores esperan cobrar y los gastos de las explotaciones no entienden de retrasos administrativos. Esa es la realidad que comparten decenas de agricultores y ganaderos ecológicos asturianos que esperan por el cobro de las ayudas a este tipo de producción de la Política Agraria Común (PAC). No son un ingreso extraordinario, sino una parte más de las cuentas con las que organizan cada año su explotación. Un dinero que esperaban hace meses y que, a finales de julio, sigue sin aparecer en sus cuentas, tal y como exponen los consultados a LA NUEVA ESPAÑA.
Según la denuncia realizada del Partido Popular, el bloqueo afecta a 142 productores de agricultura y ganadería ecológica y mantiene pendientes de pago cerca de 1,37 millones de euros por un reparo de la Intervención General al expediente tramitado por la Consejería de Medio Rural. Mientras el debate político se centra ahora en las responsabilidades por el bloqueo de parte de estas subvenciones, quienes siguen sin cobrar hablan de otra cosa: de letras bancarias que no pueden aplazarse, de inversiones que han tenido que posponer y de una duda que se alarga sin recibir apenas explicaciones. Porque las vacas comen todos los días, los préstamos no esperan y el calendario del campo tampoco entiende de retrasos administrativos, advierten.
Ayudas que no llegan
La primera vez que Natividad Fernández vio que las ayudas de la producción ecológica no llegaban pensó que el problema podía estar en ella. Llamó a la Consejería por si había cometido algún error al presentar la solicitud. "Me dijeron que estaba todo bien", recuerda. Desde entonces no ha vuelto a recibir ninguna explicación. Solo sabe que, a día de hoy, el dinero sigue sin aparecer.
La ganadera, vecina de Carrexa (Quirós), lleva más de una década dedicada a la producción ecológica y asegura que nunca había vivido un retraso de estas dimensiones. "En diez años solo se retrasaron una vez, hasta marzo. Este año está siendo vergonzoso", afirma. En su explotación mantiene entre 28 y 30 vacas reproductoras y explica que esas ayudas forman parte de la economía de la granja. "Cuentas con ese dinero en diciembre y no llega. Yo tengo que pagar una letra de 6.000 euros y al banco le da igual que hayas cobrado o no la subvención", lamenta.

Natividad Fernández, ganadera de Quirós, con sus vacas. / N. Fernández
Más allá del dinero, lo que más le molesta es el silencio. "Lo peor es que nadie te diga qué está pasando". Ahora, además, teme que el retraso tenga consecuencias fiscales si acaba percibiendo en el mismo ejercicio las ayudas correspondientes a dos campañas. "Si cobro la de 2025 y la de 2026 juntas, la declaración de la renta me va a salir a pagar", explica.
En Ponga, Ángel María Collado también sigue esperando. En su caso, calcula que la Administración le adeuda "13.000 y pico euros, casi 14.000". Tampoco ha recibido ninguna comunicación oficial y asegura que las respuestas han ido cambiando con el paso de los meses. "Al principio decían que había de plazo hasta el 30 de junio y ahora dicen que no hay dinero", resume.
El ganadero recuerda que la producción ecológica exige asumir costes muy superiores a los de una explotación convencional. "Tenemos que comprar ceba ecológica, que es bastante cara. Nos exigen mucho y tenemos que alimentar a los animales con pienso ecológico. Es ahí donde más notamos esa ayuda", explica. Según relata, la entrada en vigor del acuerdo con Mercosur ha reducido el valor de los terneros, un golpe que complica todavía más la situación de una explotación con cerca de 120 reses.
Un gañadero de Piloña, que prefiere mantener el anonimato, explica que las ayudas forman parte de la planificación económica de su explotación: "Ese dinero lo necesito para pagar la hipoteca, el veterinario, los talleres… Cuentas con una cantidad que, en teoría, deberías tener, pero no llega". La falta de ese ingreso le obligó incluso a solicitar un anticipo para poder sacar adelante la campaña. "Tenía que echar las vacas al monte y no me quedó otra", relata.
El ganadero, que cuenta con una explotación de unas 40 vacas nodrizas, además de las crías y los toros, considera que el reparto de las ayudas no se ha gestionado de la mejor manera. "Debían haber pagado un poco a todos para que cada uno pudiera ir gestionándose", opina. También denuncia el incremento de las dificultades para el sector, con recortes relacionados con la gestión de los montes y nuevas exigencias que, asegura, complican el día a día de las explotaciones.
A esa situación se suma la caída del precio de los terneros. "Han bajado una barbaridad; estamos volviendo a los precios de hace unos años. Yo no vendí hace tres semanas y, de entonces a ahora, el precio cayó muchísimo. Así no se puede vivir", afirma.
El ganadero apunta, además, a otro problema que preocupa al sector: la evolución de la dermatosis nodular contagiosa. Según explica, las restricciones para evitar la propagación de la enfermedad están paralizando el mercado. "Están todos los mercados parados, no se puede mover el ganado", asegura.
Dudas sobre el futuro
La incertidumbre también alcanza a quienes decidieron apostar por la producción ecológica hace apenas un año. Es el caso de Marta Cano, ganadera de Somiedo, que solicitó la incorporación de la explotación familiar al sistema ecológico hace más de un año tras cumplir todos los requisitos exigidos por la Administración. Incluso recibió una inspección para comprobar que la explotación reunía las condiciones necesarias. Desde entonces, asegura, el silencio ha sido absoluto.
"No sabemos nada. Ni de la incorporación a ecológico, ni de las ayudas, ni de si hay algún problema. Nada", resume. Explica que, pese a no haber recibido ninguna resolución, ya ha comenzado a adaptar la explotación a las exigencias de este modelo de producción. Desde hace prácticamente un año alimenta a sus entre 55 y 60 animales con pienso ecológico, un cambio que supone un importante incremento de costes y que realizó contando con unas ayudas que todavía no han llegado.
Aunque compagina la ganadería con otro trabajo, reconoce que la explotación representa una parte importante de los ingresos familiares: "Aquí, en Somiedo, prácticamente ya cumplíamos muchos de los requisitos porque el pasto lo producimos nosotros mismos y no había que hacer grandes cambios. Por eso nos parecía una buena oportunidad". Sin embargo, la falta de información está haciendo que se replantee la decisión. "Si no hay plazos ni fechas fijas y es todo verlas venir, pues no te merece la pena tampoco hacer más inversión en la alimentación de los animales y tener requisitos y compromisos que tienes que cumplir tan estrictos sin saber qué va a ser, ni qué va a salir, ni si te lo van a aprobar ni no", lamenta.
Una sensación muy parecida comparte Ángeles María Collado, ganadera de Ponga, que asegura sentirse "atada de pies y manos" por los compromisos adquiridos al incorporarse a la producción ecológica. "Si te apuntas tienes que cumplir todo lo que te mandan y, mientras tanto, ellos hacen lo que quieren con nosotros", critica.

Ángeles María Collado, ganadera en Ponga, junto a sus vacas. / A.M. Collado
Cuenta que, ante la falta de noticias, decidió acudir personalmente a la Consejería para pedir explicaciones. "Me dijeron que se había acabado el dinero y que el jefe estaba de vacaciones", relata con indignación. Mientras tanto, recuerda, las obligaciones de los ganaderos no se detienen: "Nosotros tenemos que seguir pagando todo. La alimentación ecológica es mucho más cara y eso nadie nos lo perdona".
Collado explica que la producción ecológica exige un compromiso de permanencia durante cinco años, lo que limita las posibilidades de abandonar el sistema aunque las ayudas no lleguen. "Al final dependemos de ellos porque estamos comprometidos durante esos años", señala. La ganadera, que cuenta con unas 70 vacas de carne además de las crías, considera que el retraso en las ayudas llega en uno de los momentos más complicados para el sector. "Está todo carísimo, los animales cada vez valen menos y nosotros seguimos teniendo que cumplir los mismos requisitos. Lo vamos a pasar muy apurado", concluye.
Mercosur, un nuevo frente para las explotaciones
El retraso de las ayudas a la producción ecológica ha coincidido, además, con otro momento especialmente delicado para el sector. Los ganaderos coinciden en que el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, en vigor desde mayo, está aumentando la inquietud en las explotaciones, al provocar una caída del precio del ganado y obligarles, aseguran, a competir con producciones procedentes de países que no están sujetas a las mismas exigencias que se imponen en España.
Ángel María Collado afirma que las consecuencias ya se están dejando notar: "Los terneros bajaron mucho de precio, unos 300 euros por animal". Una reducción que llega, añade, cuando las explotaciones siguen soportando costes elevados y todavía esperan unas ayudas que consideran fundamentales para afrontar gastos.
En la misma línea se expresa Marta Cano, que considera que el problema no es solo económico, sino también de competencia. Recuerda que las explotaciones españolas deben cumplir estrictas normas sanitarias, medioambientales y de bienestar animal, además de asumir mayores costes para adaptarse a la producción ecológica. "Aquí hay unos requisitos en todos los sentidos y luego tenemos que competir con productos que llegan de fuera sin esas mismas condiciones. Es una competencia muy desleal", sostiene. A su juicio, las administraciones deberían priorizar la protección del sector primario nacional antes que obligar a los productores españoles a competir "en desigualdad de condiciones".
Ángeles María Collado comparte ese análisis y considera que el sector está cada vez más presionado. "Está todo carísimo, los animales cada vez valen menos", lamenta. Explica que las explotaciones familiares viven prácticamente al día y que cualquier descenso en el precio de venta repercute directamente en su rentabilidad. "Vendes un ternero por 450 o 500 euros después de estar todo el año detrás de él. Así es muy difícil salir adelante". Para ella, el retraso de las ayudas y la caída de los precios forman parte de un mismo problema: "Al final quieren acabar con el campo y lo están consiguiendo".
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