Los vecinos de Salas celebran la llegada del centro de datos: "Ninguna inversión es mala"
"Necesitamos industrias tecnológicas porque son el futuro", aseguran los residentes del concejo, que también muestran dudas sobre el consumo de agua

Terrenos en los que se establecerá el polígono de Nonaya Este, en Salas. / Y.G.

A grandes rasgos, estos días en Salas hay dos tipos de conversaciones: las de los peregrinos que hablan sobre lo que les queda por delante del Camino de Santiago, y los de los habitantes del concejo que comentan la inversión, desvelada por LA NUEVA ESPAÑA, para construir un gran centro de datos informáticos en el futuro polígono de Nonaya Este, muy cerca de la capital salense. Dentro de este segundo grupo, las expectativas son, en general, positivas, según ha constado este periódico a partir de varios testimonios. Lo que más valoran los vecinos: el empleo que, según los promotores, se generadurante la construcción (hasta 3.000 puestos) como los cerca de 120 que tendrá la instalación cuando entre en funcionamiento a finales de 2030. De lo que más dudan: el consumo de agua que necesitan este tipo de instalaciones.
El zapatero y tapicero Juan Carlos Menéndez (que se autodenomina como "el zapatero de Salas") se muestra muy optimista sobre la inversión. "Me parece muy bien", afirma mientras trabaja en los forros de unas butacas. "No hay ninguna inversión que sea mala, ninguna, sobre todo si provienen de grandes empresas y se hacen en poblaciones como Salas, que va a menos en ganadería y otras actividades más tradicionales", considera Menéndez, que resalta que la apuesta de Sales For You Consulting por la villa supone "un auge muy importante".
"Lo que necesitamos son industrias; tenemos la antigua fábrica de Danone, ahora con Royal A-ware; y esta inversión del centro de datos también marca un futuro a largo plazo. Hay gente joven que cada vez está más preparada para ese tipo de sectores, porque este tipo de avances tecnológicos son el futuro", indica el zapatero, que también sostiene que Salas tiene "de sobra" uno de los suministros esenciales para este tipo de almacenes informáticos: "Debajo de Salas y, en general, de toda Asturias, hay muchísima agua. Eso no es ningún problema".
Más dudas tienen sobre esto último Toni y Luis (prefieren no dar sus apellidos), que toman el aperitivo a unos metros de la zapatería, junto al arco del Castillo de Valdés Salas. "Si es cierto que ese tipo de centros necesitan tanta agua, ¿de dónde va a salir? Por que el río Nonaya no creo que tenga suficiente", opina Toni.
El pasado lunes, en la presentación oficial del proyecto –denominado Digital Asturias Valley–, su socio director, Armando Layna, aclaró que "los centros de datos consumen agua para llenar los circuitos de refrigeración, porque son circuitos cerrados". "Es decir, el agua refrigera un circuito cerrado del mismo modo que el de cualquier coche. Por lo tanto, salvo que exista una rotura y una fuga, no se utiliza agua nueva", argumentó Layna, que añadió que el de Salas será "un proyecto nativo sostenible que se solidariza con el medio ambiente y que se acerca al territorio en calidad de buen vecino".
Una gran noticia
Al salense Francisco Rubio, que también toma el aperitivo en la plaza de la Campa, la inversión le parece "una gran noticia para el pueblo y para toda la región". "Es un espaldarazo para que más gente venga a vivir al pueblo; si se genera mano de obra, eso puede fijar población y Salas crecerá", subraya.
En conversación telefónica, Sira Fernández, presidenta de la Asociación de Sidra Casera del Concejo de Salas, también considera que la implantación del complejo tecnológico "está muy bien desde el punto de vista del empleo, a Salas le vendría muy bien", y confía en que "se cumplan los plazos anunciados".
Alicia Álvarez admite que, aun siendo "anti-tecnología" y sin tener ni siquiera ordenador, el proyecto "es bueno para el pueblo: más de cien puestos de trabajo para una localidad como Salas es algo que está bastante bien". Con todo, también tiene ciertas reservas respecto al consumo de agua: "Es el bien más preciado de cualquier zona rural".
María José Estrada y José Manuel Alba, matrimonio que regenta un ultramarinos en el centro de la villa, tienen el mismo diagnístico: "Nos parece muy bien que genere empleo, que se hagan cosas nuevas nos parece excepcional".
En el lugar donde prevé asentarse la infraestructura informática, de momento sólo hay una extensa pradera y una gran muralla de árboles a lo largo del cauce del río Nonaya. Al lado circulan los coches por la Avenida Ricardo Fuster, la recta que une la carretera N-634 con la villa de Salas.
No obstante, si siguen adelante los planes del Ayuntamiento (dirigido por Sergio Hidalgo, de Foro Asturias), en esos terrenos se construirá el llamado polígono de Nonaya Este, que será de titularidad municipal. De momento, el recinto deberá replantear su tamaño, ya que necesita 57.000 metros cuadrados más para contar con los 154.584 que necesita la instalación.
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