César Álvarez, decano de los periodistas en Asturias: "Asturias tiene todo para ser un paraíso natural, pero hay que apostar por la calidad y no por la cantidad"
"Formé parte de la primera oficina de prensa de un gobierno civil en Asturias, me llevaron a Madrid para expandirla"

César Álvarez en su despacho de Avilés / Miki López
Solo unos minutos sentado en el despacho de César Álvarez (El Entrego, 1933) hacen caer en la cuenta de que en ese habitáculo reposa parte de la historia reciente de Asturias. En todas las estanterias hay libros con estractos de los diferentes relatos que el entreguín, decano de los periodistas de la región, ha ido escribiendo a lo largo de su extensa carrera profesional. Si de algo puede presumir Álvarez –que, por otra parte, no presume de nada– es de que, cuando nadie tenía en su cabeza el impacto que podía tener el turismo en la región, él fue uno de los grandes impulsores de un fenómeno clave en la economía regional. César suma 93 años, pero la cabeza sigue tan lúcida como en sus mejores tiempos.
La infancia. "Nací en 1933 en El Entrego. Soy de una familia modesta, mis padres se llamaban Sabina y José. Éramos siete hermanos. De niño nos trasladamos a Sama de Langreo, allí fue donde pasé mi niñez y mi juventud. Luego terminé yéndome a Oviedo, donde me casé en 1958. En esa ciudad dio comienzo mi carrera periodística. Antes ya había sido corresponsal de LA NUEVA ESPAÑA y de La Voz de Asturias. Siempre aposté por un periodismo moderno y social, de ir a hablar con la gente".
La guerra civil. "Yo viví sobre todo las consecuencias. En Langreo tuve ocasión de ver desfiles y a soldados haciendo maniobras. Tuve una niñez bastante aceptable. Había necesidades, pero no eran demasiado apremiantes. Fui al Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, en La Felguera, para luego estar en un estudio fotográfico y trabajar en Correos como auxiliar administrativo. No estudié, el oficio de periodista lo aprendí de manera autodidacta. Saqué la carrera a los 40 años".
Los inicios en el periodismo. "A los 19 años empecé a escribir por mi cuenta. Vivía en Langreo y, allí, mi padre trabajaba en un taller. Para ir a trabajar tenía que seguir la vía del ferrocarril y, antes de llegar al taller, cruzar unos prados que estaban inundados de agua. Aquello era horrible. Se me ocurrió escribir una carta sobre el asunto para mandarla al periódico. Mi sorpresa fue que, en vez de publicarlo como una carta, lo publicaron como un artículo. Con ello me animé a ir escribiendo cosas. Eso sí, antes me gustaba más dibujar que escribir, pero me entendí mejor con el periodismo".

César Álvarez en el despacho de Vicente Álvarez Areces. / LNE
Los primeros años en Oviedo. "Cuando llegué a Oviedo estuve trabajando en la oficina de prensa de la organización sindical, lo alternaba con el trabajo en LA NUEVA ESPAÑA. Soy de la generación de Diego Carcedo, Javier de Montini, Luis Arrones… Se montó un gran equipo, con gente estupenda. Llegó el cambio político en España y, en ese momento, fui a hablar con el gobernador civil. Antes había un delegado de Información y Turismo que era el encargado de transmitir a los medios toda la información de los órganos de gobierno, pero con la Transición esa figura desapareció. Buscaban a alguien con cierta relación con los medios y me nombraron jefe de prensa del Gobierno Civil de Asturias. Fue la primera oficina de ese tipo que se creó en España. Eso sí, había pocos medios económicos. Un día tuve que hacer autostop para volver a Oviedo, con eso lo digo todo. Fui jefe de prensa de cinco gobernadores civiles. El primero fue José Aparicio Calvo, que llegó a ser fiscal general del Reino. Era una figura que tenía una autoridad tremenda".
Los primeros contactos en Madrid. "Al estar con los gobernadores civiles, de vez en cuando tenía contactos con el Ministerio del Interior, cuando el ministro era Juan José Rosón. Un día me pidieron que les mandase un informe de cómo funcionaba nuestra oficina. Me dijeron que había causado sensación y me pidieron que organizase, desde Madrid, todas las oficinas de prensa de los gobiernos civiles. Nada más llegar, el ministro tuvo una rueda de prensa y me puso a su lado, no sé por qué. Al poco hubo un cambio en los ministros, el proyecto se frenó y me volví".
La proclamación de Felipe como Príncipe de Asturias. "En 1977, cuando el actual rey, Felipe VI, fue proclamado Príncipe de Asturias, yo tuve que coordinar todo el operativo de la prensa. Lo hizo en Covadonga y yo estaba trabajando en la oficina de prensa del Gobierno Civil, por lo que pidieron ayuda. En principio era algo sencillo, porque los más de treinta periodistas iban a comer, después de la ceremonia, junto a las autoridades y al entonces príncipe. Sin embargo, a última hora me dijeron que había un problema: que esa comida no se iba a celebrar. Rápidamente me tuve que poner manos a la obra para solucionarlo. Por suerte, encontré un restaurante en Infiesto donde tenían un bonito enorme para hacer arroz con bonito para todos. Esa anécdota no se me olvida".

En Oviedo junto a la estatua de Úrculo. / LNE
La etapa trabajando en el diario Pueblo. "Era uno de los mejores periódicos de España, tenía una tirada de 300.000 ejemplares. Tuvo una trascendencia tremenda en la opinión pública. Siempre trataron muy bien mis reportajes. Ingresé allí con el sueldo de un redactor de primera, aunque no estuviese titulado. Sin embargo,surgió una orden que decía que no se podían cobrar dos sueldos del Estado a la vez. Era o cobrar del Gobierno Civil o del diario Pueblo. A la vez hubo todo el jaleo de la privatización de la prensa del Movimiento, entre la que se incluyó a Pueblo. Me dijeron que si me daba de baja me indemnizaban y eso hice. Estuve varios años entre Asturias y Madrid".
Pionero en el mundo del turismo. "Al principio de la década de los 90 se reunieron en el Reconquista unos 60 empresarios. Iban a hablar de la situación de Asturias. Yo me levanté tímidamente para apuntar dl futuro esplendoroso a nivel económico que el turismo iba a tener en Asturias. Me dijeron que era una utopía, que no venía a cuento. En aquel momento se le daba más importancia a la Central Lechera, a la siderurgia y a la minería, éramos una provincia desarrollada a nivel económico y se consideraba que no necesitábamos turismo. Además, uno se atrevió a decir, en aquella reunión, que el turismo "nos mancha los praos". En ese ambiente me decidí a crear la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo. Yo ya había escrito, en un periódico de Madrid, sobre turismo. Fue algo que siempre me llamó la atención. Además, cuando estuve en la organización sindical ya tuve contacto con el sindicato de hostelería, donde se hablaba de turismo. Estuve en la revista Asturias Semanal, que dirigió Graciano García, el visionario que creó los Premios Príncipe de Asturias. Fue la primera revista de turismo del norte de España. Con la asociación, en la que hubo gente de diversos campos, organicé conferencias, charlas, editamos libros, fuimos a diversas partes de Asturias… Fuimos considerados, en la época en la que Marqués estaba como presidente de Asturias, la mejor de España. En una provincia que no tenía ni idea de lo que era el turismo y que estaba en contra de él se creó la asociación de profesionales más importante del país".
El crecimiento del turismo. "Cuando yo empecé en este mundo concebía el turismo como lo concibe la Unesco, un contacto entre la gente del campo y la gente de ciudad. Cuando la Unión Europea empezó a potenciar el turismo rural esa era su intención. Tengo libros en los que diferentes personalidades de la vida noble hablan del turismo así, como un elemento de contacto que sirve para enriquecer el conocimiento entre culturas y el intercambio de pareceres. Hoy el turismo es depredador. Es tan extenso que sube montañas, baja los valles, llena ciudades, invade desiertos… El turismo afecta a todo, es un elemento que no tiene fronteras. Yo tenía otro concepto y, cuando vino esta mercantilización del turismo, me aparté. Yo avisé hace años de la presencia masiva de gente en Asturias. Hay que traer calidad, no cantidad. El turismo masivo es peligrosísimo, como se ve en Barcelona o en las Canarias. Estamos a tiempo de controlarlo. Yo soy partidario de la tasa turística, de proporcionar a los ayuntamientos unos ingresos muy notables, teniendo en cuenta que al turismo solo le cuesta unos euros. En las Baleares lo impusieron hace tiempo y dio un resultado positivo".

Leyendo un discurso al lado de Paz Fernández Felgueroso. / LNE
Los primeros pasos del turismo en Asturias. "Era sustancialmente diferente a lo que hay ahora. La gente no quería venir a Asturias porque había dos obstáculos tremendos que ya se han salvado: las comunicaciones y la meteorología. Ahora en nada estás en Asturias desde Madrid y las temperaturas son considerablemente mejores que hace años. Antes se pasaban los días lloviendo. Asturias tiene unas condiciones idóneas para convertirse de veras en un auténtico paraíso natural. En diez mil kilómetros cuadrados tienes mar, montaña, una gastronomía estupenda, una calidad de vida muy aceptable, una gente muy amable… Por eso hay que controlar el turismo y mantener nuestras raíces y costumbres, que son la base de nuestra esencia".
Padre de dos hijos. "Mis hijos se llaman Carlos y César. Siempre traté de aprovechar mucho mi tiempo. El dinero se puede recuperar, el tiempo no. Es verdad que fue complicado. Una vez, siendo jefe de prensa del Gobierno Civil, me sacaron del cine porque me necesitaba el gobernador. Ninguno de los dos siguió mis pasos en el mundo del periodismo. También tengo dos nietos. Una de ellas, Sara Moritán, llegó a participar en Eurojunior, la versión infantil de Eurovisión".
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