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Un concierto estelar para mirar al cielo: Oviedo Filarmonía culmina con gran éxito "Armonía Eclíptica", un concierto multimedia con proyecciones del universo

Fue bajo la batuta de Anthony Gabriele

Un momento del concierto de Oviedo Filarmonía en el Auditorio, bajo las imágenes proyectadas.

Un momento del concierto de Oviedo Filarmonía en el Auditorio, bajo las imágenes proyectadas. / Irma Collín

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Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Oviedo

Oviedo Filarmonía protagonizó ayer un concierto muy atractivo e interesante en lo artístico y en lo conceptual donde, bajo el pretexto del inminente eclipse solar que tendrá lugar la próxima semana (no será el único ya que, hasta el año 2028, se sucederán dos nuevos eclipses, solar y anular) se proyectan una serie de imágenes sobre el firmamento y los cuerpos celestes que revisten de novedad el espectáculo.

Un concierto estelar para mirar al cielo

Una imagen proyectada durante el concierto. | IRMA COLLÍN / .

La iniciativa, desarrollada gracias a la colaboración entre la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, la OFIL y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), obtuvo una gran acogida por parte de un público numeroso -no tan habitual a la sala de conciertos y con una media ligeramente inferior a lo normal-, entre los que se encontraba el consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez. El repertorio, popular –aunque perteneciente a diferentes estéticas y periodos musicales– y con una relación evidente hacia el cosmos, favorecía igualmente la asistencia de un público que se mostró respetuoso durante la más de hora y media de velada musical.

Un pequeño vídeo en favor de la ciencia y las investigaciones abrió la cita que, en lo musical, se inició con la célebre «Introducción» de «Así habló Zaratustra» (de Richard Strauss), con unos metales y una percusión muy acertados. «Solaris», la obra del compositor canadiense John Estacio permitió disfrutar de una textura sinfónica algo más densa y de un tratamiento orquestal inteligente y refinado potenciado aún más por las imágenes del sol y los cuerpos planetarios.

Sin embargo, sería en el «Claro de luna» de la «Suite bergamasque» de Claude Debussy donde la poética de las imágenes de nuestro satélite –en marcos tan incomparables como algunos de los monumentos más emblemáticos de Castilla y León y Galicia–, junto con los acordes de la pieza del compositor francés, elevaron la expresividad del concierto a la categoría de estelar.

Un concierto estelar para mirar al cielo

El director, Anthony Gabriele. / Irma Collín

No podía faltar alguna pieza de la suite «Los planetas», de Gustav Holst, de la que se interpretaron «Júpiter: el portador de la alegría» y «Mercurio: el mensajero alado» en sendos arreglos de Cliff Colnot que saben extraer toda la potencia de la formación sinfónica que la OFIL encaró con entereza, equilibrando oportunamente sus diferentes secciones y mostrando un sonido compacto y bien timbrado en todo momento.

Anthony Gabriele fue el encargado de comandar la nave de la agrupación ovetense con mano firme e ideas claras, exigiendo de una gran implicación a los músicos y optando por unos tempi ágiles y un buen tratamiento del volumen, tal y como se evidenció en «A la busca del más allá», la pieza de Joaquín Rodrigo –Premio «Príncipe de Asturias» de las Artes en 1996– cuya hija, Cecilia, estuvo presente durante el concierto, compuesta según imaginaba el maestro valenciano «la música de los astros», según declaraciones propias que antecedieron a la ejecución de la obra.

El concierto se cerró con «Cuadros de una exposición», la creación de Modest Músorgski en la adaptación orquestal de Maurice Ravel donde, sin moverse de la butaca, los asistentes pudieron presenciar la formación de las galaxias, realizar un recorrido por el planeta Marte o disfrutar de imágenes del telescopio Hubble, todo ello gracias a la labor de José Francisco Salgado y KV 265.

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