Philip Metzger, físico y director del centro Sthepen W. Hawking: "Los seres humanos visitarán mucho la luna, pero no habrá ciudades habitadas allí de manera permanente"
"Gracias a la inteligencia artificial, nunca había sido tan sencillo aprender y convertirse en experto en diferentes campos. Por tanto, desde Asturias se podría participar en cualquier área del sector espacial"

Philip Metzger, físico y director del centro Stephen W. Hawking para la Investigación y Educación en Microgravedad. / Mario Canteli
Philip Metzger, director del centro Stephen W. Hawking para la Investigación y Educación en Microgravedad, es un físico especialista en el estudio y desarrollo de la minería espacial. Una de sus últimas investigaciones se enfoca en diseñar un método viable para extraer agua de las profundidades de la luna de manera económica y eficiente. Esta semana participó en el congreso internacional "The Many Pathways to Space", que se celebró en Oviedo. "Los seres humanos visitarán mucho la Luna, pero no habrá ciudades habitadas allí de manera permanente", dice.
—¿Qué es lo que más le sorprende del entorno lunar después de todos estos años trabajando en él?
—Cuando un cohete aterriza en la luna, los gases de escape levantan el suelo. En la Tierra, cuando se produce una explosión, pensamos que basta con alejarse lo suficiente para estar a salvo, porque la atmósfera frena los restos. Sin embargo, en la luna no hay atmósfera. Los gases expulsados por el cohete superan la velocidad de escape lunar, por lo que el material levantado se dispersa por toda la luna. No existe, por tanto, una línea clara que permita delimitar una zona segura. Es imposible aterrizar en la luna sin dañar las infraestructuras que se encuentren alrededor. Como el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre establece que no debemos causar daños a los equipos de otros países, necesitamos alcanzar un acuerdo sobre qué nivel de daño resulta admisible para poder determinar a qué distancia debe realizarse un aterrizaje. Se trata de un problema internacional. Necesitamos mantener conversaciones entre países para acordar unos niveles mínimos de daño aceptables y consensuar los modelos que permitan calcular cuánto daño podemos causar. Es un problema de gran envergadura.
—¿Pensar en la luna como un lugar en el que el ser humano pueda asentarse es una realidad o una utopía?
—No creo que sea razonable que los seres humanos vivan durante largos periodos en la una, porque la gravedad es demasiado baja y nuestro cuerpo necesita gravedad. Además, la radiación es muy perjudicial. Creo que la luna es un lugar excelente para que los robots desarrollen actividades mineras y de fabricación. Eso permitiría impulsar una industria espacial que contribuyese a proteger la Tierra. Podríamos trasladar fuera de nuestro planeta determinadas industrias, centros de datos y sistemas de inteligencia artificial para preservar la Tierra. Creo que los seres humanos visitarán mucho la luna, pero no habrá ciudades habitadas allí de manera permanente.
—¿Qué trabajos son necesarios para poder aprovechar los recursos materiales de la luna?
—Ya hay personas trabajando en todos esos problemas, pero apenas hemos comenzado a resolverlos. Si buscamos cuántas patentes se han concedido para fabricar hormigón en la luna, solo existen dos. Yo tengo una y otra persona posee la segunda. En cambio, para fabricar hormigón en la Tierra existen literalmente un millón de patentes. Apenas hemos empezado a trabajar en el desarrollo de una industria lunar y será necesario realizar un enorme esfuerzo. Debemos comprender cómo aterrizar en la luna, cómo desplazarnos por su superficie, cómo excavar y desarrollar la minería, y cómo extraer recursos de sus minerales, que son diferentes de los terrestres. También debemos aprender a proteger la salud de los seres humanos durante sus visitas. Todavía queda mucho trabajo por hacer.
—¿Veremos algún día en la Tierra infraestructuras o herramientas fabricadas con materiales extraídos de la luna?
—Fabricar objetos en la luna y traerlos después a la Tierra sería difícil. No creo que exista un modelo de negocio sólido para transportar grandes cantidades de material desde el espacio hasta nuestro planeta. Pienso que la mayor parte de lo que construyamos en el espacio se utilizará allí. Sí podremos construir centros de datos, sistemas de inteligencia artificial e instalaciones para obtener energía, y después transmitir a la Tierra los datos y la energía. Lo que llegará será algo sin masa; no habrá que transportar materiales desde el espacio. No obstante existen algunas excepciones.
—¿Cuáles?
—El helio, el platino y otros metales del mismo grupo. Son materiales escasos y muy caros, por lo que, con el tiempo, podría resultar económicamente rentable traerlos desde el espacio. Algunas personas no están de acuerdo conmigo, como Jeff Bezos. Él cree que transportaremos hasta la Tierra productos fabricados en el espacio. Yo pienso que el problema es que el regreso desde el espacio daña la atmósfera. Intentar trasladar a la Tierra una industria espacial a escala global me parece excesivo y no creo que llegue a suceder.
—¿Qué oportunidades tiene Asturias en este sector?
—Creo que los asturianos podrían trabajar en todos los ámbitos. Gracias a la inteligencia artificial, nunca había sido tan sencillo aprender y convertirse en experto en diferentes campos. Por tanto, desde Asturias se podría participar en cualquier área del sector espacial. En particular, la región cuenta con experiencia en minería y he hablado aquí con personas que trabajan en robótica. Necesitaremos muchísima robótica, sistemas con un elevado grado de autonomía y programas informáticos para desarrollar la minería, la fabricación y el resto de los procesos industriales.
—Disfrutará en Asturias del eclipse solar total, ¿por qué causa tanta expectación?
—Ya vi un eclipse total una vez. Viajé en coche desde Florida hasta Tennessee, prácticamente atravesando la mitad de Estados Unidos, para contemplarlo. Fue mucho mejor de lo que esperaba. Por muchas expectativas que tengas, la experiencia será todavía mejor. No estaba preparado para la extraña sensación que produce que el mundo entero se oscurezca, que los grillos y los pájaros comiencen a emitir los sonidos propios de la noche y que puedan verse las estrellas en pleno día. Es una sensación extraña e inquietante. Fue mucho mejor de lo que había imaginado.
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