Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

José María Hevia, un teólogo y astrofísico entusiasmado con el eclipse del 12 de agosto: "Me atrae no tanto la ocultación del sol como lo que deja a su alrededor"

El canónigo de la Catedral de Oviedo, descubridor de una galaxia en el año 2000, teme que la inestable meteorología asturiana complique la observación

José María Hevia con las gafas homologadas

José María Hevia con las gafas homologadas / Lucía Rodríguez Alonso

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Lucía Rodríguez Alonso

Oviedo

El teólogo asturiano que en el año 2000 descubrió la galaxia SMNR 1050, a la que nombró “Seminario”, prepara con dedicación científica la llegada del próximo eclipse solar total, este 12 de agosto. “En lo que trabajo últimamente es en astro partículas”, explica a LA NUEVA ESPAÑA el canónigo de la Catedral de Oviedo José María Hevia (Lena, 1947), que no oculta su entusiasmo ante el fenómeno astronómico que se avecina. Es matemático de formación y astrofísico que disfrutó de una beca en el prestigioso Instituto Max Planck de Alemania y, por tanto, este religioso no observará el eclipse como un simple aficionado y quiere ir más allá. Como aclara, no le atrae tanto la ocultación pura del disco solar, “sino lo que deja alrededor”.

Recuerda que la tabla periódica de Mendeléyev, donde están registrados los 63 elementos hasta ahora conocidos, desde el año 1985 en adelante apenas ofrece presencia natural en la Tierra. Ahí concentra su atención. Para el sacerdote ovetense el interés fundamental no radica en el simple "espectáculo visual de la penumbra", sino en la oportunidad única de estudiar el origen de la materia universal. La ciencia busca comprender cómo se crean los componentes esenciales de la corteza terrestre y del propio cuerpo humano. Para ello, este evento es clave, ya que “cuando el Sol va ocultando la Luna esa parte final, la totalidad, es la que nos interesa. Nos permite ver los elementos que fabrican las estrellas como el silicio o el calcio". El religioso echa mano de la célebre cita del astrónomo Slipher para recordar: "Somos ceniza de estrellas, los seres vivos estamos hechos de carbono, oxígeno, hierro...”.

Por ello, su mirada apuntará fijamente a la atmósfera solar durante el tiempo que durará el fenómeno.Justo antes y después de la totalidad del eclipse -que irá de las 20.27 a las 20.29 horas-, el firmamento regalará imágenes espectaculares como las denominadas Perlas de Baily, los destellos de luz que se ven alrededor de la Luna justo antes y después de un eclipse solar total, y el posterior Collar de Diamantes, instante en el que emerge la cromosfera con sus gigantescas llamaradas solares, foco principal de la astrofísica actual.

Perlas Baily y Collar de Diamantes

Perlas Baily y Collar de Diamantes / Lne

El desafío del clima asturiano

No sabemos si realmente podremos ver el eclipse, porque hay un tal Murphy que de vez en cuando viene, y ese día decide llover en Asturias”, bromea el canónigo al aludir a la célebre ley empírica de que todo lo que pueda salir mal, saldrá. Para él la gran incógnita que sobrevuela el Principado no es astronómica, sino meteorológica, dada la habitual inestabilidad de los cielos cantábricos. Para esquivar la cobertura nubosa, los científicos asturianos han ideado una maniobra: ingenieros de la Escuela de Gijón colocarán un espectrómetro colgado de un dron para elevarlo unos dos kilómetros. La meta es observar el fenómeno por encima de la capa de nubes, llueva o nieve debajo, imitando la técnica empleada por la misión Artemis de la NASA.

José María Hevia comenta que la investigación exige ir mucho más allá de la luz visible, que abarca un espectro muy limitado para las exigencias de la astrofísica contemporánea. Esta disciplina permite trabajar en el infrarrojo o el ultravioleta, en cambio la astronomía convencional se queda corta en comparación con los nuevos instrumentos. “Con un radiotelescopio logramos ver lo que en la banda óptica no vemos”, indica el canónigo.

Conoce al detalle el Observatorio de Yebes, en Guadalajara, donde la antena está unida a una red de interferometría de larga base. Esto significa "mirar a la vez varios radiotelescopios en el mundo, en el Cairo, en Alemania…", y al mirarlos al mismo tiempo "es como si tuvieses una parábola, es el hemisferio norte", por lo que hay una resolución mayor para percibir "cosas que no se perciben de otra manera", asegura. Se trata de una instalación de tal relevancia que el propio Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudirá allí para seguir el evento.

José María Hevia en Yebes, 2019

José María Hevia en Yebes, 2019 / lne

En Asturias el sacerdote se refiere a expertos importantes en este campo, como Noemí Pinilla-Alonso: "La rescatamos y vino para Oviedo desde la NASA tras haber sido responsable científica el monumental telescopio de Arecibo en Puerto Rico, que colapsó en 2020". También cita a investigadoras como Lucía González y su empresa de observación y divulgación Allande Stars, y las observaciones del Observatorio Astronómico del Monte Deva gestionado por la Sociedad Astronómica Asturiana Omega. "La región demuestra contar con un músculo científico envidiable", apostilla.

Para los ovetenses que deseen presenciar este acontecimiento a pie de calle, la geometría del eclipse deja un dato curioso. "La banda de totalidad tendrá su eje central rozando la calle Uría", describe. Sin embargo, "el arbolado y los edificios altos dificultarán notablemente la perspectiva en pleno centro urbano", advierte. Hevia lo tiene claro a la hora de buscar la mejor panorámica sobre la ciudad: “En Oviedo el mejor sitio para verlo es el Naranco”.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents