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Anchoas Hazas: del primer plan de empresa a una firma consolidada sin perder su esencia

La conservera de Lastres, impulsada por Ana Labad y Agustín Fernández, ha contado con el acompañamiento de Asturgar desde la fase inicial del proyecto hasta su crecimiento e internacionalización

Agustín Fernández y Ana Labad, impulsores de Anchoas Hazas

Agustín Fernández y Ana Labad, impulsores de Anchoas Hazas

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L. L.

Hace menos de una década, Anchoas Hazas era poco más que una idea plasmada en un plan de empresa. Hoy es una conservera artesanal consolidada, con sede en Lastres, especializada en semiconservas gourmet del Cantábrico y reconocida por su apuesta por la calidad, la innovación y la sostenibilidad. Entre un momento y otro hay años de trabajo, decisiones estratégicas, momentos de incertidumbre y un acompañamiento financiero que comenzó incluso antes de que la empresa iniciara su actividad. Ana Labad, cofundadora y directora general de Anchoas Hazas, repasa la evolución del proyecto y el papel que Asturgar ha desempeñado en las distintas etapas de crecimiento de la compañía.

Anchoas Hazas nació en un sector completamente ajeno a su trayectoria profesional. ¿Qué le llevó a dar ese paso?

Queríamos crear un proyecto propio con identidad y vinculado al territorio. Apostamos por recuperar la tradición conservera del Cantábrico desde una visión contemporánea, elaborando semiconservas gourmet de forma completamente artesanal. Trabajamos con proveedores y artesanos locales, buscamos aprovechar al máximo la anchoa y sus subproductos para reducir el desperdicio y desarrollar productos de alto valor añadido. Nuestro objetivo siempre ha sido ofrecer una experiencia gastronómica única, respetando el origen del producto y el saber hacer tradicional.

Los primeros años suelen ser los más complicados para cualquier empresa. ¿Cuáles fueron los principales obstáculos?

Emprender desde cero en un sector completamente desconocido para nosotros fue el primer gran reto. Después llegó la necesidad de acceder a financiación en los primeros años, algo imprescindible para poner en marcha el proyecto. Más adelante tuvimos que afrontar la pandemia, cuando no pudimos acogernos a muchas de las ayudas estatales, y posteriormente gestionar el crecimiento de la empresa sin perder nuestra esencia artesanal. A medida que crecíamos apareció otro desafío muy importante: pasar de ser dos personas a liderar un equipo de profesionales, crear una estructura sólida, formar continuamente a quienes se incorporan y mantener los estándares de calidad que nos caracterizan, todo ello compaginándolo con la gestión diaria, la innovación, la internacionalización y la conciliación familiar.

¿Recibieron algún tipo de apoyo en todo este proceso?

Tuvimos la suerte de conocer a Asturgar mientras participábamos en el Semillero de Proyectos de Valnalón y elaborábamos el plan de empresa para estudiar la viabilidad de la conservera. Le presentamos el proyecto y ese fue el inicio de una relación que continúa a día de hoy.

Despinado de anchoas

Despinado de anchoas / Cedida a LNE

¿Qué les aportó en aquel momento?

Sobre todo, tranquilidad. El mundo de la financiación era completamente nuevo para mí y necesitaba a alguien que me explicara las cosas con claridad. Desde el primer momento encontré a una persona que me orientaba en cada paso y me ayudaba a entender qué decisiones debíamos tomar. Esa cercanía fue fundamental para dar el paso de emprender con mayor seguridad.

Ese acompañamiento se ha mantenido durante toda la trayectoria de la empresa. ¿En qué momentos ha resultado especialmente importante?

Desde el inicio de la actividad. Asturgar nos ha prestado asesoramiento financiero y nos ha facilitado el acceso a financiación mediante avales bancarios, pero también ha estado a nuestro lado en cada etapa importante. Su apoyo fue especialmente valioso durante la pandemia y volvió a ser determinante cuando decidimos trasladarnos a unas instalaciones de mayor tamaño para seguir creciendo. En cada nueva fase del proyecto hemos encontrado el respaldo necesario para afrontar los retos con mayor seguridad.

Hoy Anchoas Hazas ha consolidado su actividad e impulsa nuevos proyectos. ¿Cuál es el mayor reto en esta nueva etapa?

Seguir creciendo sin perder aquello que nos define. Queremos continuar innovando, abrir nuevos mercados y desarrollar nuevos productos, pero manteniendo intacta nuestra forma de trabajar y el compromiso con la calidad, la sostenibilidad y el territorio.

Equipo de Anchoas Hazas

Equipo de Anchoas Hazas / Cedida a LNE

Después de todos estos años, ¿qué destacaría del apoyo recibido por Asturgar?

La cercanía y el trato personal. Más allá de la financiación, se ha convertido en un asesor de confianza. Antes de tomar cualquier decisión importante o cuando surge alguna incertidumbre suelo consultarles porque sé que voy a recibir una opinión honesta, práctica y bien fundamentada. Ese acompañamiento continuo aporta un valor enorme a nuestro proyecto.

Si pudiera volver a aquel primer plan de empresa, ¿qué le diría a la Ana que estaba empezando?

Le diría que merece la pena confiar en el proyecto, aunque el camino no siempre sea fácil. Emprender supone asumir incertidumbres y superar momentos complicados, pero también ofrece la oportunidad de construir algo propio y verlo crecer sin renunciar a los valores con los que nació. Ese ha sido, precisamente, el mayor logro de Anchoas Hazas.

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