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¿Vas a ver el eclipse? Éste es el único "momento seguro" para disfrutarlo sin gafas (el resto puedes sufrir quemaduras irreversibles)

La oftamóloga Natalia Lorenzana, del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, advierte sobre los peligros para la vista si no se usa protección homologada: "Pueden sufrirse lesiones permanentes"

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J.A.

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Lucía Rodríguez Alonso

Oviedo

La observación de un eclipse solar total exige la máxima precaución para evitar daños oculares severos. La doctora Natalia Lorenzana, especialista del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, de Oviedo, alerta de los graves riesgos que conlleva mirar directamente al sol sin la protección adecuada, un peligro que abarca desde lesiones reversibles en la superficie del ojo hasta daños permanentes e irreparables en la retina. Así las cosas, más vale bien hacer caso a los expertos para disfrutar del fenómeno astronómico del próximo miércoles 12 de agosto: en Asturias, cuyo territorio está todo dentro de la franja de totalidad -en la que el Sol quedará completamente tapado por la Luna-, será entre las 19.30 y las 21:21 horas, con la oscuridad total desde las 20:27 a las 20:29 horas.

Según explica la especialista, la radiación solar afecta principalmente a dos estructuras del ojo. En la parte anterior, en la córnea, la “ventana transparente”, a través de la cual miramos, la exposición directa causa una quemadura e inflamación denominada fotoqueratitis. “La buena noticia es que, en general, con las medidas de tratamiento adecuadas, esa lesión suele revertir”, aclara.

“Podríamos tener un daño en la retina, concretamente en la mácula, que es la zona central encargada de la visión fina. En esa zona no tenemos capacidad de regeneración, por lo que la lesión sería permanente”, advierte la oftalmóloga. El verdadero peligro radica en la parte posterior del ojo. Los síntomas más habituales de esta afección incluyen visión borrosa, la aparición de una mancha central fija en el campo visual, alteración en la percepción de los colores y una fotofobia intensa.

El único momento seguro

Existe únicamente un momento en el que es seguro mirar al cielo a simple vista, la fase de totalidad, menos de dos minutos. “Sería únicamente cuando la Luna tape por completo el disco solar. En el momento en el que apareciera el primer rayo de luz, deberíamos volver a poner la medida de protección adecuada”, subraya Lorenzana.

Para asegurar una observación sin riesgos durante el resto del fenómeno, es "indispensable contar con gafas homologadas, no sirve cualquier elemento de protección". Las gafas autorizadas deben cumplir estrictamente con la normativa internacional de seguridad inscrita en su montura o varilla, la norma ISO 12312-2, junto con el marcado CE, que autoriza su comercialización en la Unión Europea.

Además, este equipamiento debe bloquear más del 99,9% de la luz visible. La doctora insiste en la necesidad de adquirir estos elementos en "distribuidores de confianza y verificar siempre que no presenten arañazos ni defectos de fabricación antes de su uso".

“Los métodos caseros lo único que hacen es oscurecer un poco la imagen, dan una falsa sensación de seguridad. La radiación ultravioleta e infrarroja sigue llegando igualmente y daña los tejidos oculares”, recalca la experta. Lorenzana desmiente rotundamente la eficacia de los remedios caseros tradicionales. Elementos como gafas de sol convencionales, por muy oscuras o ahumadas que sean sus lentes, radiografías, CD o negativos fotográficos no ofrecen protección alguna.

Combinación de dispositivos

Respecto al uso de instrumentos ópticos como telescopios o prismáticos, la doctora advierte de que las gafas de eclipse no son aptas para ser utilizadas en combinación con estos dispositivos. “Este tipo de instrumentos, por su funcionamiento, concentran la radiación solar”, explica. Por ello, para mirar a través de un telescopio o prismáticos, es obligatorio instalar filtros solares específicos, colocados en la apertura u objetivo del aparato (la parte delantera), y nunca delante del ocular o limitándose a usar las gafas de eclipse tras la lente.

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