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De Holanda al Ojo del Buey de Peña Mea: la historia tras la foto del eclipse que deslumbra a Asturias

El profesor Gijs de Reijke planeó durante cuatro años la alineación exacta a través del arco de roca: “Fue la sesión que he preparado con mayor meticulosidad de mi vida”

El eclipse, dentro del Ojo de Buey de Peña Mea.

El eclipse, dentro del Ojo de Buey de Peña Mea. / Gijs de Reijke

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Lucía Rodríguez Alonso

Oviedo

Alinear la Luna, el Sol y el emblemático Ojo de Buey de Peña Mea desde la distancia justa no es fruto de la casualidad. Es el resultado de cuatro años de cálculos matemáticos, mapas digitales y una caminata agotadora cargando con kilos de material fotográfico por la canal lavianesa. "Suelo llevar demasiado equipo, y tanto el ascenso como el descenso resultaron bastante extenuantes. Pero fue una experiencia única que conservo vívidamente en la memoria", confiesa el fotógrafo y profesor de geografía holandés Gijs de Reijke, autor de la imagen que estos días causa furor en las redes sociales.

De Reijke, apasionado de la geomorfología, la meteorología y la biología, viaja por el mundo buscando tormentas eléctricas, niebla o nieve para obtener una atmósfera especial para sus composiciones. Sin embargo, su conocimiento de la orografía asturiana era nulo. “Mi única visita a la España peninsular había sido al aeropuerto de Barcelona durante una escala. Asturias era algo totalmente nuevo para mí, aunque tengo un amigo que vive allí”, confiesa.

El "flechazo con el paisaje cantábrico" comenzó hace cuatro años desde su casa en los Países Bajos. Cuando descubrió el eclipse y las "excelentes oportunidades que ofrecía para la fotografía de paisaje", inició "una búsqueda en Google y vio que la franja de totalidad atravesaba el norte de España". Para él, la imagen que quería conseguir era "junto a una formación rocosa singular”. Y ahí se le apareció Peña Mea y su Ojo de Buey, y empezó a proyectar "la sesión que he preparado con mayor meticulosidad en mi vida".

“Alinear el Ojo de Buey con el eclipse no fue tan sencillo como podría parecer", destaca el fotógrafo. Utilizó la web Stellarium "para obtener todos los datos de horarios, altura... y Google Earth para trazar una línea recta que atravesara la abertura hasta un buen punto de observación al este-sureste". También tuvo que basarse en "fotografías y vídeos de excursionistas para determinar dónde debía situarme en el paisaje”.

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Las famosas fotografías del eclipse total captado en Peña Mea. / Gijs de Reijke

Incertidumbre hasta la misma mañana del disparo

Pese a tener cada milímetro medido, el impredecible clima asturiano mantuvo el proyecto en el aire hasta el último suspiro. “No supe realmente que iba a poder hacerse en la cumbre hasta la misma mañana en que salimos. Exploré digitalmente muchos lugares y, aunque el Ojo de Buey era mi sitio preferido, debía tener en cuenta las malas condiciones meteorológicas. Incluso el día del eclipse estábamos lejos de tener la certeza de que las cosas saldrían como esperábamos”, confiesa.

Finalmente, las nubes dieron tregua y la planificación dio sus frutos. Tras el éxito de la imagen y la cálida acogida recibida por los vecinos de la zona, De Reijke ya piensa en su próximo objetivo en la región. “Los asturianos con los que hablamos me parecieron muy amables y hospitalarios”, afirma.

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A la derecha, Gijs de Reijke, subiendo a Peña Mea el día del eclipse con su equipo. / LNE

“Espero volver en un futuro no muy lejano para realizar un viaje fotográfico de temática otoñal. Y puede que algún mes de julio o agosto me encuentre contemplando el Picu Urriellu bajo un cielo oscuro, cuando el núcleo de la Vía Láctea se sitúa justo detrás de los Picos de Europa”, sentencia.

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