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"Preocupación" por la caída de la Universidad de Oviedo en el Ranking de Shanghai y el relevo de investigadores que se jubilan: "El talento se escapa de la región"

La institución académica asturiana se sitúa entre los puestos 19 y 24 a nivel nacional, una posición que exrectores consideran "mediocre" o "predecible" y ven "urgente" revertir

Llamamiento a un "plan de contingencia" que frene la caída en los rankings y que debe implicar "al Principado, la industria y la Universidad"

Una alumna en uno de los laboratorios de la Universidad de Oviedo

Una alumna en uno de los laboratorios de la Universidad de Oviedo / IRMA COLLIN

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Sara Bernardo

Sara Bernardo

La bajada de nivel de la Universidad de Oviedo en el Ranking de Shanghái, que califica a las mil mejores instituciones académicas del mundo, "no pilla por sorpresa" a los exrectores asturianos. La entidad asturiana pasó de estar entre las 700 mejores a situarse entre las 900 en tan solo un año, penúltimo nivel de la prestigiosa clasificación. Supone el puesto más bajo desde, al menos, hace una década, empatado con el que se registró en 2024. Una caída que desde el Rectorado achacan a la jubilación de muchos de los mejores investigadores, mientras se mantienen "a la espera de la consolidación de nuevas generaciones".

Una consolidación que, según el químico y exrector Vicente Gotor, "difícilmente llegará". "Ya lo predije hace años: la Universidad de Oviedo va para abajo", lamenta. El principal motivo, a su juicio, no es solamente que los jóvenes lleguen a tener recorrido dentro de la carrera universitaria, sino la falta oportunidades para poder hacerlo. "La política de recursos humanos está fallando y ese es un fracaso del Ministerio, el Principado y la propia Universidad", subraya.

"Si a los jóvenes que están investigando fuera de España no les brindas la oportunidad de volver a Asturias con garantías y contratos estables, nunca volverán y el talento se escapará de la región", explica Gotor, que cree que eso es "lo que ya está pasando". "Hay una desmotivación muy grande entre los investigadores más jóvenes porque no ven realmente una salida dentro del mundo de la investigación", siente el químico.

No es el único problema, la "falta de infraestructuras", para Gotor, lastra bastante la actividad. "Hay institutos muy ponentes, como el Instituto Universitario de Oncología (IUOPA), pero hay otros muchos que no sirven para nada y en los que se van muchos recursos", subraya, al tiempo que insiste en la necesidad de "crear espacios potentes y apostar por una plantilla de investigadores buenos y estables". "Para eso tendrían que juntarse la Universidad, el Principado y la Industria... Pero me temo que no hay voluntad", concluye.

Juan Vázquez, que ocupó el rectorado entre los años 2000 y 2008, va un paso más allá en su lectura. Según distintos informes, el último elaborado por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), la Universidad de Oviedo está a la cola en captación de estudiantes extranjeros. "Parece que la Universidad de Oviedo, que siempre fue atractiva, ha dejado de serlo y de ahí tiene que salir una reflexión sobre qué hacer para atraer talento", opina Vázquez.

"Es cierto que en los últimos años se ha jubilado una generación muy potente de investigadores, pero la institución tiene que ser capaz de retenerlos y que sigan publicando con el sello de la Universidad de Oviedo, como hacen las privadas... Eso no está pasando", asegura Vázquez, que cree que la posición internacional en los rankings mundiales hay que "relativizarla", no así la clasificación nacional.

La institución académica asturiana se sitúa entre los puestos 19 y 24 del total de 30 universidades españolas que se incluyen en el Ranking de Shanghái. "Es un puesto un poco mediocre", lamenta Vázquez, que cree que la Universidad de Oviedo "debería estar entre el 10 y el 20". "Tenemos que demostrar nuestra calidad entre las universidades contra las que podemos competir, las españolas, que tienen unos recursos similares que los que puede haber en Asturias", enfatiza.

Un poco más de optimismo expresa Juan López-Arranz, que estuvo al frente de la institución académica entre los años 1988 y 1992. "Esta tendencia a la baja se acabará atenuando con el tiempo porque hay relevo", asegura, aunque reconoce que "es un salto cualitativo muy importante". "En Química, por ejemplo, había investigadores que daban mucho nivel a la Universidad a base de llevar muchos años en ella, para conseguir eso tenemos que darle tiempo a la gente joven", afirma López-Arranz, que también es consciente de que hay áreas del conocimiento en el que los investigadores jóvenes escasean. "Hay que confiar en los chicos que tomarán el relevo y en la oportunidad que les brinda la Universidad de Oviedo", concluye.

Revertir la tendencia

Desde dentro de la institución académica asturiana se miran los resultados del Ranking de Shanghái con "un poco de preocupación". Celestino Rodríguez, decano de la Facultad de Educación y Formación del Profesorado, cree que es "urgente" revertir esta tendencia. "Puedes estar entre las 900 mejores universidades del mundo, pero cada año bajamos y eso es lo que no puede pasar", explica Rodríguez, quien cree que la solución pasaría, en parte, por "incentivar y ayudar a los investigadores junior para que puedan mantenerse en la carrera académica".

"No estamos mal para los recursos que tenemos, pero la burocracia ralentiza muchas cosas", confiesa el decano. Por ejemplo, la renovación con contratos o el acceso a nuevos proyectos de investigación. "Pueden pasar hasta cuatro meses antes de renovar un contrato y eso son cuatro meses de dinero perdido", lamenta.

Pese a todo, Rodríguez asegura que "hay buenos investigadores" y que lo más urgente es poder hacer "un plan de contigencia" que consiga dejar de bajar puestos.

La decana de la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales Jovellanos, Cristina López, entiende que la bajada se debe a esas jubilaciones de investigadores muy consagrados, pero hace hincapié en que el Ranking de Shanghái se centra únicamente en la investigación y la labor universitaria va más allá, algo que también sostienen desde el Rectorado de Ignacio Villaverde. "En los últimos años la Universidad de Oviedo está haciendo un esfuerzo muy importante por transferir el resultado de sus investigaciones para que las empresas y la sociedad puedan beneficiarse de ellas", explica.

Además, López cree que en los últimos años "han cambiado las pautas de publicación en revistas científicas", uno de los indicadores que evalúa el índice. "Las nuevas generaciones de investigadores tienen que adaptarse a esos modelos", concluye.

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