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Una foto viral en el ojo del huracán: el autor neerlandés de la imagen del eclipse en el arco de Peña Mea revela cómo la logró frente a los asturianos que lo ponen en duda

Gijs de Reijke rebate el escepticismo sembrado sobre el ángulo, las nubes y la presencia de una acróbata colgada: “Tener que defenderse de acusaciones de uso de IA es algo cotidiano para los fotógrafos de fenómenos naturales”

Dos colegas vascos que estaban en la zona corroboran la autenticidad de la imagen: "Su foto es completamente real, y también la nuestra"

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Lucía Rodríguez Alonso

Oviedo

La impresionante imagen del eclipse solar del pasado 12 de agosto dentro del emblemático Ojo de Buey de Peña Mea ha generado un intenso debate en las redes sociales, donde acumula miles de interacciones y comentarios. Usuarios asturianos la han puesto en duda asegurando que es "demasiado perfecta para ser real" o “fruto de inteligencia artificial”. Pero su autor, el profesor y fotógrafo neerlandés Gijs de Reijke, garantiza que es el resultado de cuatro años de rigor matemático, meteorología de precisión y técnica fotográfica.

Con datos, explica cómo logró obtenerla y rebate las críticas que ponen en duda la veracidad de la imagen. “Tener que defenderse de acusaciones de uso de IA se convierte en parte de la realidad cotidiana para los fotógrafos de fenómenos naturales”, lamenta De Reijke. Sin embargo, frente al “escepticismo”, el neerlandés, con ayuda de otros testigos presenciales del fenómeno en Peña Mea, trata de “desmontar los tres grandes mitos que circulan” en comentarios a la foto.

Fotografía tomada por de Reijke, "la masa de nubes por debajo"

Fotografía tomada por De Reijke, en la que se ve que "la masa de nubes está por debajo" del Ojo de Buey. / Gijs de Reijke

El ángulo exacto y el clima

Frente a quienes sostienen que era imposible ver el eclipse a través del famoso arco, los cálculos previos del profesor neerlandés dictaban lo contrario. “Sabía de antemano, gracias a aplicaciones de cálculo astronómico como PhotoPills y Stellarium, que la alineación se daría con un azimut de 281° y una altura de 10°”, explica De Reijke. Para corroborar la veracidad de la toma, el fotógrafo conserva un vídeo grabado continuamente con su teléfono móvil desde un punto muy próximo al lugar desde el que tomó la ya famosa instantánea. En el vídeo -que se puede ver acompañando esta noticia- se aprecia la secuencia completa de cómo, en el momento del eclipse, el Sol cruza el interior del Ojo de Buey, visto desde la posición en la que se encontraba De Reijke.

También hay quienes ponen en duda que la meteorología permitiese ver el fenómeno en Peña Mea. El profesor neerlandés asegura que se apoyó en modelos meteorológicos para deducir que la nubosidad se concentraría en los valles y no a los más de mil metros de altitud en los que se encontraba. Según indica, dos horas antes del evento, el viento empujó aire húmedo que generó nubes en la cima, pero según avanzaban los minutos, la capa densa se estabilizó a unos 200 metros por debajo de su posición. “Tanto yo como otros fotógrafos presentes tuvimos la vista despejada en el momento justo”, apostilla.

La acróbata aérea y la coordinación entre fotógrafos

Una de las mayores incógnitas puestas sobre la mesa por asturianos escépticos es la presencia de una mujer suspendida en la abertura de la roca, que no aparece en la foto final de De Reijke. Se trata de la acróbata aérea Rocío González, quien protagonizó una arriesgada sesión colgada de sus telas en el Ojo de Buey para dibujar la imagen ideada por los fotógrafos vascos Mario Lezaun e Ibai Mielgo.

“Los dos queríamos hacer una foto especial. Encontrar una formación rocosa circular orientada al eclipse para colgar a una persona. Pensamos en algún escalador, pero Ibai tuvo la idea de que fuese una acróbata de telas”, relata Lezaun. Tras barajar opciones ante la mala previsión meteorológica, llegando a probar "un plan B en Burgos" que finalmente descartaron, decidieron "jugársela" en Peña Mea. “A la hora del eclipse, Rocío se colgó de sus telas hasta que la Luna se alineó con el Sol y pudimos hacer la fotografía”, añade.

La primera foto es de Ibai Mielgo, y la segunda de Mario Lezaun

Dos imágenes de la acróbata Rocío González en el Ojo de Buey, con el eclipse detrás. / Ibai Mielgo / Mario Lezaun

Fue precisamente en el emblemático enclave de la montaña asturiana, situado en la zona limítrofe entre Laviana y Aller, donde coincidieron con el fotógrafo holandés. “Conocimos a Gijs y estuvimos con él. Nos pidió si podíamos desplazar a la chica hacia un lado para que no perjudicase su encuadre. La movimos hacia la pared sur para que a él le quedase el eclipse limpio”, aclara Lezaun.

Dado que la acróbata “apenas aparecía en el margen izquierdo como una diminuta sombra”, De Reijke pudo limpiar "fácilmente" su mancha la foto final. “Él tuvo el tiro limpio y borró esa distracción. No es ninguna composición de IA. Su foto es completamente real, y también la nuestra”, subrayan Lezaun y Mielgo.

El vídeo que muestra cómo se hizo la foto viral del eclipse en Asturias dentro del Ojo del Buey de Peña Mea

Gijs de Reijke

A la derecha, Gijs de Reijke; en el medio, Wounter van Bernebeek ; y  a su lado, Wesyley Hogervorst

A la derecha, Gijs de Reijke; en el medio, Wounter van Bernebeek ; y a su lado, Wesyley Hogervorst, en la subida a Peña Mea. / Gijs de Reijke

“Bracketing”: una técnica muy usada en fotos de naturaleza

La imagen, explica el neerlandés, tampoco proviene de un montaje artificial, sino de una técnica clásica en fotografía de paisaje conocida como "bracketing" u horquillado de exposición. "En una escena como esta hay una diferencia enorme de luminosidad entre el eclipse y la montaña. Si se ajusta la cámara para captar los detalles del sol eclipsado, el paisaje queda prácticamente negro, y si se expone para ver la roca, el eclipse queda excesivamente brillante y pierde detalle", explica un experto en fotografía.

De Reijke realizó varias fotografías consecutivas en formato RAW (el archivo original sin procesar de la cámara), desde el mismo trípode y en cuestión de segundos, variando únicamente la entrada de luz. Posteriormente, fusionó la información mejor expuesta de cada una, los detalles del Sol de las fotos más oscuras y el relieve de Peña Mea de las más claras. “Un procedimiento habitual en la fotografía de naturaleza que busca replicar con fidelidad la capacidad visual del ojo humano”, subraya.

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