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El aumento de estudiantes de doctorado, gran esperanza de la Universidad de Oviedo para garantizar el relevo: "Hay un interés creciente por iniciar una carrera investigadora"

La institución, donde solo tres de cada diez profesores tienen menos de cuarenta años, sí ha logrado incrementar el número de doctorandos: en tres años hay 151 más

Una alumna de la Universidad de Oviedo trabaja con un microscopio.

Una alumna de la Universidad de Oviedo trabaja con un microscopio. / IRMA COLLIN

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Sara Bernardo

Sara Bernardo

La caída de la Universidad de Oviedo en los rankings internacionales se debe, según reconoce la institución, a la jubilación de los investigadores más destacados, ya que los índices se centran, principalmente, en las publicaciones científicas. En este sentido, de las 2.505 plazas de Personal Docente Investigador (PDI) con las que cuenta la Universidad de Oviedo, 517 (un 20,6%) tiene menos de 35 años, y un 27,2% -es decir, algo menos de tres de cada diez- tiene menos de 40 años.

Sin embargo, la institución académica asturiana confía en el crecimiento que se está produciendo de estudiantes de doctorado para garantizar el relevo que, aseguran, "existe pero aún debe consolidarse". En este sentido, la Universidad de Oviedo ha pasado de contar con 1.650 matriculados en programas de doctorado hace tres cursos a 1.801 este año. Supone un incremento de 9,15% en tres año, 151 doctorandos más, algo que la institución interpreta como señal del "interés creciente por iniciar una carrera investigadora".

La presencia joven aumenta en contratos de investigación -que no son personal docente- en la institución académica, si bien no se especifica la temporalidad de los mismos. De las 448 personas con este tipo de vínculo contractual, 393 son menores de 35 años. Se trataría, en muchos casos, de modalidades ligadas a las primeras etapas de la carrera investigadora, como los programas FPU o Severo Ochoa, con duración limitada. Estos jóvenes que quieren hacer carrera en la Universidad son los que reclaman más apoyo autonómico para evitar la precariedad que, en algunos casos, les obliga a renunciar a su objetivo.

La Universidad resalta así la bolsa de jóvenes que están dando sus primeros pasos en la investigación, precisamente en un momento en el que este relevo generacional se sitúa en el centro del debate sobre el futuro de la institución académica asturiana. El propio presidente del Principado, Adrián Barbón, vinculó este martes el retroceso de la Universidad de Oviedo en el Ranking de Shanghái (pasando de estar entre las 700 mejores universidades del mundo a situarse entre las 900) con este proceso de renovación de la plantilla.

"Estos resultados tienen mucho que ver con el relevo generacional. La gente joven está empezando a investigar y cuando consoliden sus estudios, todo prevé que se mejorará en el ranking", afirmó Barbón durante una visita al Centro Niemeyer de Avilés.

La Administración autonómica sostiene que está trabajando junto a la Universidad de Oviedo para reforzar el sistema científico y facilitar precisamente ese relevo generacional al que se refirió este martes Barbón. Entre las medidas citadas por la Consejería de Borja Sánchez se encuentran la Ley de Ciencia del Principado y las convocatorias destinadas a atraer y retener talento, como los programas Severo Ochoa y Margarita Salas, además del apoyo a la estabilización de científicos beneficiarios del programa Ramón y Cajal.

El Presidente autonómico incidió, además, en que la posición de la Universidad de Oviedo en esta clasificación internacional no responde a sus resultados académicos, sino a su producción científica. "El puesto que ocupa la Universidad de Oviedo no es, ni mucho menos, por los resultados académicos, sino que va en relación con las investigaciones", explicó. A su juicio, actualmente se está produciendo un "rejuvenecimiento" de la institución académica asturiana, acompañado de una "gran apuesta" del Principado por la ciencia y la investigación.

Ese rejuvenecimiento, insisten desde la Universidad de Oviedo, se refleja también en el aumento de estudiantes de doctorado. La fotografía, por tanto, muestra una entrada de jóvenes en el sistema científico universitario, aunque el reto se sigue centrando en que esa incorporación se traduzca en una consolidación de carreras investigadoras que, a su vez, se reflejen en publicaciones que hagan repuntar a la institución académica en los rankings internacionales.

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