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¿Podría pasar lo mismo en Asturias que en Granada? Geólogos asturianos analizan los terremotos de Andalucía y valoran los riesgos sísmicos en el Principado

La cercanía entre placas explica la elevada actividad sísmica en el sur peninsular mientras que el norte es más estable, aunque el occidente asturiano está más expuesto que el oriente, advierten los expertos de la Universidad

Las casas en el Principado son más sólidas por la meteorología y resisten mejor posibles sacudidas: la normativa recomienda que los edificios construidos entre el río Navia y Galicia sean sismorresistentes

Daños tras la serie de terremotos este martes en Granada que han dejado tres heridos leves, con una menor trasladada al hospital

Daños tras la serie de terremotos este martes en Granada que han dejado tres heridos leves, con una menor trasladada al hospital / Pepe Torres / EFE

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Miguel Guerrero

Oviedo

Los fuertes temblores que volvieron a sacudir Granada este pasado martes han hecho saltar las alarmas. Después del seísmo de magnitud 4,8 registrado en la madrugada del sábado 15, un nuevo enjambre de terremotos dañó de nuevo la provincia andaluza, dejando tres heridos y varios destrozos. La pregunta que muchos se hacen ahora es por qué se han producido estos seísmos, y si podría ocurrir en otras zonas de España. Carlos López y Marco López, geólogos de la Universidad de Oviedo, explican por qué Granada es una zona con especial riesgo y que en Asturias las probabilidades son mucho menores.

“El sur de la península Ibérica es una zona de choque entre dos placas tectónicas, la euroasiática y la africana, por lo que allí se concentra mucha energía que se puede liberar en forma de terremotos”, cuenta el luarqués Carlos López, decano de la facultad de Geología de la Universidad de Oviedo. El geólogo recuerda que es una zona en la que es normal que se produzcan seísmos cada cierto tiempo, algunos de los cuales han llegado a ser catastróficos, como el de Arenas del Rey (Granada) de 1884, de magnitud estimada de 6,5 y que dejó 800 muertos y 1.500 heridos. “Granada es la zona con mayor peligrosidad sísmica de España, aunque lo curioso es que esta vez ha habido dos seguidos de la misma magnitud en muy poco tiempo”, zanja. Según López, es probable que se haya producido, como ya sucedió en junio en Venezuela, un “doblete sísmico”, fenómeno poco común en el que ocurren dos terremotos principales de magnitudes altas y similares en una misma región geográfica.

Placas tectónicas del planeta

Placas tectónicas del planeta / Agencias

Marco López, geólogo de Piedras Blancas pero que este año estuvo trabajando en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra del CSIC, se encontraba en Granada en el momento de los seísmos: “Lo más llamativo fue el ruido y ver todo vibrar, como los cuadros y los espejos. Se empezaron a caer cosas al suelo y la gente se puso muy nerviosa”. Sobre los terremotos, destaca la elevada intensidad que presentaron, algo que se relaciona con el hecho de que se produjeron cerca de la superficie terrestre: “Hicieron bastante daño para la magnitud que tuvieron”, aclara.

Marco López, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra del CSIC

Marco López, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra del CSIC / Cedido a LNE

En Asturias, más seguro el Oriente que el Occidente

Sobre la posibilidad de que hubiese terremotos de una escala similar en Asturias, ambos geólogos lo tienen claro: “Es muy poco probable porque en el norte no hay un límite de placas tectónicas, pero sí se producen prácticamente cada semana pequeños terremotos que no percibimos”. Aun así, Carlos López añade que nunca se puede descartar que suceda al 100%, especialmente en la zona del occidente asturiano, siendo Allande y Cangas del Narcea los concejos con más movimientos sísmicos de la región. “Portugal tiene una fuerte actividad sísmica, y algunas zonas de Galicia como Becerra, en Lugo, también. En Asturias, especialmente en el Occidente, se podrían llegar a percibir terremotos que se producen en esa zona”. Como ejemplo, pone un seísmo de magnitud 5,3 que aconteció en Lugo en 1997 y que, según cuenta el geólogo, se sintió “en la mayor parte de Asturias”.

Carlos López, decano de la facultad de geología de la Universidad de Oviedo

Carlos López, decano de la facultad de geología de la Universidad de Oviedo / Cedido a LNE

A pesar de la relativa seguridad que tiene la región, ambos geólogos coinciden en el carácter imprevisible que tienen estos fenómenos. “No se puede prever, pero sí podemos saber en qué zonas es probable que sucedan”, cuentan. Si bien es cierto que el Principado tiene una situación favorable, también existen antecedentes de seísmos en la región, como el terremoto de Teverga de 1950, de una magnitud de 4,5: el mayor registrado en Asturias hasta la fecha.

Según expone Carlos López, desde los años 70 hay normativas en España que abogan por que las estructuras sean sismorresistentes. En Asturias, concretamente, se recomienda desde el 2015 que las construcciones en todos los concejos que hay entre el río Navia y Galicia sean de este tipo.

Aun así, López hace hincapié en que en el norte de España, debido a la existencia de condiciones climatológicas más adversas que en el sur, se construyen edificios más compactos que, por tanto, estarían más preparados para soportar un seísmo. “Por eso los daños allí son mayores cuando hay terremotos”, concluye.

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