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María Antonia Fernández Ochoa, doctora en Historia Moderna: "En el siglo XVIII existía un interés general por la educación"

"Una parte importante de la enseñanza de la época consistía en aprender a leer, escribir y contar, además de la formación religiosa"

María Antonia Fernández Ochoa.  |

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Bárbara Martín

Oviedo

LA NUEVA ESPAÑA ofrece, el sábado 22 y el domingo 23 de agosto, la sexta y última entrega de la colección "Asturias en la Edad Moderna", una serie de libros que repasan la historia de la región en los siglos XVI, XVII y XVIII. Sus autores, el periodista Eduardo García y el fotógrafo Miki López, han abordado el proyecto con rigurosidad, dando lugar a una colección educativa a la par que interesante. En esta entrega, "De súbditos a ciudadanos: la guerra que lo cambió todo", ambos autores abordan la Guerra de la Independencia en Asturias y otras cuestiones relacionadas, como la educación y el cambio social y de mentalidad que trajo la Ilustración.

María Antonia Fernández Ochoa, doctora en Historia Moderna por la Universidad de Oviedo, ha dedicado su vida a la enseñanza. Su tesis, titulada Luarca y la tierra de Valdés 1650-1830. Población, sociedad y economía es un estudio de la vida rural: economía agraria y ganadera, intercambios, comunicaciones y otros elementos de la sociedad como, por supuesto, la educación que recibían los niños y niñas asturianos durante la Edad Moderna.

¿Cómo era la educación de los niños y niñas en la Asturias de la Edad Moderna?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el siglo XVIII es el siglo de la Ilustración. Existe un interés general por el conocimiento y por la educación, desde la Iglesia hasta otros sectores de la sociedad. Una parte importante de la enseñanza consistía en aprender a leer, escribir y contar, además de la formación religiosa.

¿Quiénes tenían acceso a esa enseñanza?

La enseñanza estaba fundamentalmente dirigida a los niños. Las niñas estaban discriminadas y accedían a la educación más tardíamente. En algunos casos aparecen actividades específicamente destinadas a ellas, como hacer calceta por las tardes. Además, la documentación muestra que la educación de hombres y mujeres tenía un planteamiento diferente. La niña estaba discriminada incluso en la edad para comenzar su formación.

¿Quién se encargaba de organizar y financiar las escuelas?

Las escuelas aparecen muchas veces relacionadas con la Iglesia. En los archivos parroquiales se encuentran referencias a escuelas y a la manera en que se financiaban. Por ejemplo, en una parroquia se recoge que el párroco y los vecinos acordaban una aportación para la escuela a partir de los entierros. Por tanto, la Iglesia y los vecinos participaban en su mantenimiento. También hubo personas que habían emigrado a América y que hicieron fundaciones educativas en sus lugares de origen. Es el caso de un emigrante en México que dotó una escuela de primeras letras en Luarca.

¿Cómo se evaluaba?

Las autoridades locales tenían mucho interés en controlar a los maestros y las escuelas. Una de las formas de hacerlo era comprobar los conocimientos de los alumnos. Se realizaban exámenes en los que se comprobaba si los niños sabían leer, escribir y contar, además de cuestiones relacionadas con la doctrina cristiana, la buena crianza y, en determinados casos, la gramática. También se nombraban personas encargadas de vigilar la conducta de los maestros y la habilidad de los alumnos. Por tanto, el control no se ejercía únicamente sobre los niños, sino también sobre los profesores.

¿Cómo eran los exámenes?

Se elaboraban listas con los nombres y apellidos de los alumnos y se indicaba su ejercicio y el tiempo que llevaban en la escuela. Se comprobaba, entre otras cosas, si el niño sabía leer, escribir y contar. En 1789 se propuso que los dos maestros acudieran con sus alumnos a la sala capitular del Ayuntamiento para realizar un examen público de doctrina cristiana, buena crianza, lectura, escritura, cálculo y gramática. También se acordó establecer unas fechas concretas para realizar estas pruebas: el domingo anterior a la Virgen de agosto.

¿Qué objetivos tenía la educación?

El objetivo era instruir a la juventud y formar sus costumbres. Se buscaba que los niños aprendieran a leer, escribir y contar correctamente y que conocieran sus obligaciones. También aparece la idea de formar buenos vecinos y personas útiles para el Estado. Conforme nos acercamos al final del siglo XVIII, adquiere importancia la idea del hombre como ciudadano y de formar un buen ciudadano.

¿Había algún modelo educativo que sirviera de referencia?

En la documentación aparece como referencia el modelo de las escuelas de la Compañía de Jesús. Tenía en cuenta al hombre, la educación religiosa y el conocimiento, y buscaba preparar a la persona para la vida social y religiosa y para ser un buen ciudadano.

Para terminar, ¿qué destacaría como lo más interesante de la educación en este contexto?

Para mí, lo más interesante es precisamente que existe un interés importante por la educación en una zona rural del occidente de Asturias. La documentación muestra ese interés tanto por parte de la Iglesia, como de las autoridades locales y de particulares, incluidos emigrantes que hicieron fundaciones educativas. Es un ejemplo de cómo las preocupaciones por la educación propias del siglo XVIII y de la Ilustración también aparecen en un espacio rural. Por eso considero que tiene interés desde el punto de vista social y educativo.

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