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El argayón del Huerna, retrasado: la obra no cumplirá el plazo previsto de finalizar en agosto

Los trabajos del desprendimiento de tierras deberían finalizar este mes, fecha ahora descartada, aunque se espera que la circulación se restablezca en "semanas" tras casi dos años con un desvío provisional

Estado del argayo del Huerna, en una imagen reciente,

Estado del argayo del Huerna, en una imagen reciente, / LNE

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Xuan Fernández

Xuan Fernández

Oviedo

El colosal argayo que afecta a la autopista del Huerna (AP-66) desde noviembre de 2024 no se arreglará en el plazo inicialmente previsto. La acumulación de tierras en el concejo de Lena, a unos cinco kilómetros del túnel del Negrón, debería haber quedado solventada a lo largo de este mes de agosto. Sin embargo, esa previsión ya está descartada y los trabajos se prolongarán más allá de lo previsto.

Esa fue la fecha "estimada" que comunicó Aucalsa, concesionaria del Huerna y responsable de las obras, cuando fijó el primer plazo de finalización. En mayo de 2025, al adjudicar los trabajos, la empresa aseguró que estos tendrían una duración aproximada de quince meses.

Según aquel calendario, el argayo debería estar ya solucionado y los vehículos circulando con normalidad. No será así. Que las obras terminen este mes está completamente descartado, aunque, según fuentes conocedoras de los trabajos, podrían concluir en "pocas semanas". Aucalsa sí mantiene el "tercer trimestre" como fecha estimada, sin concretar un día, aunque es probable que ese nuevo plazo pueda acortarse. En cualquier caso, el retraso respecto a la previsión inicial está confirmado.

Casi dos años con el desvío provisional

La autopista, por tanto, cumplirá casi dos años con el argayo condicionando la circulación. El desprendimiento de tierras se produjo el 11 de noviembre de 2024, sin causar heridos. Apenas dos semanas después, el 28 de noviembre, Aucalsa habilitó un paso «provisional», consistente en un bypass, con dos carriles de subida, en dirección a León, y únicamente uno de bajada, hacia Oviedo.

Ese desvío tiene una longitud de 270 metros y obliga a los vehículos a reducir la velocidad hasta los 40 kilómetros por hora en algunos tramos. Conductores habituales de la autopista han alertado de que se trata de un punto especialmente delicado, donde ya se ha registrado al menos un accidente grave. El trazado es sinuoso y obliga a los turismos a extremar la precaución, especialmente en momentos de elevada intensidad de tráfico.

Las obras del argayo son, además, uno de los argumentos esgrimidos por la Dirección General de Consumo del Principado para sancionar con 1,1 millones a la concesionaria, que cobra el peaje íntegro, de 16,20 euros, pese a las afecciones que sufren los usuarios. Los trabajos, ejecutados por la empresa Luperlan Tunneling y adjudicados por Aucalsa, tienen un coste de 7,5 millones de euros y destacan por su complejidad, debido a las características geológicas de la zona. El hecho de que las actuaciones se hayan desarrollado sin cortar por completo la autopista ha contribuido también a alargar los plazos.

El argayo continúa siendo así uno de los puntos débiles de la principal conexión por carretera entre Asturias y la Meseta. Y no es el único frente abierto en la autopista.

Los túneles, otro foco de retrasos

Otro de los grandes problemas son los túneles, que están siendo sometidos a un proceso de modernización mediante una inversión de 68 millones de euros. Estos trabajos, que provocan cortes de carril, desvíos y reducciones de velocidad, también acumulan retrasos. Las actuaciones comenzaron en julio de 2025 y las afecciones a la circulación, según el Ministerio de Transportes, responsable de las obras en este caso, deberían haber concluido el pasado diciembre.

La última previsión del Ministerio sitúa ahora la finalización de los trabajos en noviembre, lo que supondrá alrededor de un año de demora respecto al calendario inicialmente previsto. Durante estos meses, los usuarios han tenido que convivir con distintas restricciones en una vía que soporta la mayor parte del tráfico entre Asturias y la Meseta.

La suma de estas dos grandes actuaciones —el argayo y la modernización de los túneles—, junto con otras obras de menor envergadura, está complicando los desplazamientos por el Huerna y alargando los tiempos de viaje con Madrid. Una situación que afecta especialmente a los transportistas, que llevan meses reclamando mayor concreción sobre los calendarios y fechas de finalización de unos trabajos que, en algunos casos, acumulan ya varios meses de demora.

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