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Asturias arrastra un déficit de lluvia del 23% y vive su séptimo octubre-julio más seco desde 1961

La región ha recibido 870 litros por metro cuadrado desde octubre frente a los 1.130 habituales y agosto tampoco alivia la falta de agua: hasta el día 19 apenas cayó el 40% de lo normal

Campo de maíz en Asturias, afedtado por la sequía.

Campo de maíz en Asturias, afedtado por la sequía. / ASAJA

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Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

La falta de agua que empieza a hacerse especialmente visible este verano en la región, tanto en el campo asturiano como en numerosos concejos que han tenido que aplicar restricciones de consumo, tiene cifras detrás. Detrás de la sequía hidrológica se encuentra un año meteorológico «muy seco»: entre el 1 de octubre de 2025 y el pasado 31 de julio en la región se recogió una media de 870,6 litros por metro cuadrado, frente a los 1.130,1 litros que serían normales en ese mismo periodo. Es decir, faltan alrededor de 260 litros por metro cuadrado y el déficit de precipitación alcanza ya el 23%.

Los datos, facilitados por Ángel Gómez, delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Asturias, sitúan el periodo comprendido entre octubre y julio de este año como el séptimo más seco desde 1961 en el Principado.

Y agosto, por el momento, no ha servido para cambiar la tendencia. Entre los días 1 y 19 se acumularon en el conjunto de Asturias únicamente 13,2 litros por metro cuadrado, cuando la media del periodo de referencia 1991-2020 para esas mismas fechas es de 33 litros. Dicho de otra manera, en lo que va de mes ha llovido aproximadamente un 60% menos de lo habitual.

Las cifras ayudan a explicar la situación de escasez de agua que se percibe este verano y la preocupación creciente por sus consecuencias, especialmente en el medio rural. El déficit no es fruto únicamente de unas semanas con pocas precipitaciones, sino que se arrastra desde el comienzo del año hidrológico, el pasado 1 de octubre.

Precedente extremo

La comparación con los diez años hidrológicos completos anteriores permite, además, hacerse una idea de la situación actual. El precedente más extremo de la última década se produjo en 2016-2017, cuando Asturias recibió solamente 885,3 litros por metro cuadrado durante los doce meses comprendidos entre octubre y septiembre. Aquello supuso apenas el 70% de la precipitación normal —un déficit del 30%— y convirtió aquel ejercicio en el tercer año hidrológico más seco desde 1961.

Campos de maíz de la comarca de Avilés por los problemas de sequía

Campos de maíz de la comarca de Avilés por los problemas de sequía / Miki López / LNE

No hace falta, sin embargo, remontarse tanto para encontrar campañas marcadas por la escasez de agua. El año hidrológico 2022-2023 fue también calificado como «muy seco», con 1.052,7 litros por metro cuadrado, el 84% de lo habitual y el undécimo más seco desde 1961. Y el último ejercicio completo, 2024-2025, volvió a presentar ese mismo carácter: se recogieron 1.036,1 litros, solo el 82% de la media, lo que lo situó como el décimo más seco de la serie histórica.

Entre medias, 2023-2024 fue un año normal, con el 103% de las precipitaciones habituales. La década muestra, en realidad, una considerable variabilidad. Hubo ejercicios especialmente lluviosos, como 2017-2018, con 1.556,9 litros por metro cuadrado —un 24% por encima de la media—, o 2019-2020, con 1.493,1 litros y un 19% más de lo normal. También 2015-2016 y 2020-2021 tuvieron carácter húmedo.

Pero los datos más recientes dibujan ahora el escenario contrario. Al «muy seco» 2024-2025 le está siguiendo un nuevo año hidrológico que mantiene un déficit considerable. Aemet utiliza como referencia para sus cálculos el periodo climático 1991-2020. Para un año hidrológico completo, la precipitación media regional en Asturias asciende a 1.259,1 litros por metro cuadrado

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