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Nace en Asturias el "BlaBlaCar" de las mercancías: "Queremos competir de tú a tú con las grandes empresas"

FlexiDrop busca aprovechar cualquier hueco en una ruta de transporte para que las compañías trasladen sus productos

Su fundador, el ovetense Mateo Cardona, se inspiró en los modelos logísticos de países como Malasia o Singapur

Pablo Carlin, Borja Prieto, Saúl Pérez y Mateo Cardona.

Pablo Carlin, Borja Prieto, Saúl Pérez y Mateo Cardona.

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Zaira Varas

Oviedo

Emprender rara vez consiste en dar un salto al vacío. En ocasiones es más bien una carrera de fondo. A Mateo Cardona, ovetense de 30 años, le llevó más de una década convertir una inquietud en una empresa real. Pero lo ha conseguido. Cardona está al frente de FlexiDrop, una plataforma digital que funciona como una suerte de «BlaBlaCar de las mercancías»: su objetivo es que las empresas aprovechen cualquier hueco disponible (en un camión, una furgoneta, un coche...) para trasladar productos. «Optimizamos cualquier espacio vacío de cualquier vehículo», resume el empresario.

«Los camiones de Oviedo a Hamburgo van llenos, pero vuelven vacíos», ilustra Cardona a este periódico. Hace seis meses, el ovetense fundó FlexiDrop para poner ese espacio libre a disposición de las grandes flotas de transporte, de modo que otras empresas puedan aprovechar un trayecto que ya estaba previsto. La misma lógica se traslada a furgonetas y coches particulares que tienen pensado realizar un desplazamiento y pueden utilizar la capacidad que les sobra para transportar paquetería o, incluso, compartir el viaje con otros usuarios.

La compañía tiene su sede en el Parque Tecnológico y Científico de Gijón, donde Cardona dirige un equipo de tres profesionales. Pero la idea que ha hecho eso posible se incubó cuando el fundador tenía 18 años. Cardona ya había tomado entonces una decisión: ahorrar y prepararse para emprender algún día. Compaginó sus estudios de Comercio Internacional en la Universidad Laboral con varios trabajos.

Tras graduarse, su trayectoria profesional le llevó primero a Estados Unidos y, más tarde, a conocer países como Malasia y Singapur. Allí encontró una realidad muy distinta a la europea. «Vi cómo funcionaba de bien la movilidad y la logística, y lo económico que era», explica. Aquello despertó una idea que ya no le abandonaría: «¿Por qué no traer algo parecido a España y Europa?».

De vuelta a Asturias, esa inquietud continuó creciendo. Durante siete años, Cardona trabajó en Bluco, empresa gijonesa especializada en «marketplaces» (plataformas de venta online como Amazon o AliExpress). Fue el último paso antes de lanzarse por su cuenta y empezar a desarrollar FlexiDrop, labor que le llevó cerca de dos años.

Si bien el transporte compartido no era un concepto nuevo, Cardona estaba convencido de que todavía quedaba margen para darle una vuelta más. No se trataba solo de llevar a personas de un punto a otro, sino de aprovechar cada desplazamiento en toda su dimensión: compartir coche, mover un paquete o ambas cosas al mismo tiempo.

«Otras empresas hacen solo trayectos de larga distancia, mientras nosotros hacemos corta, media y larga», destaca el empresario. La aplicación incorpora llamadas y chat para facilitar la comunicación entre los usuarios y hacer más sencilla la coordinación antes de cada trayecto.

Con la vista puesta en el futuro

Después de años dando vueltas a una idea y de convertirla en una empresa, ahora toca recorrer el camino más difícil: hacerlo crecer. FlexiDrop apenas lleva cinco meses de vida, pero Cardona ya mira más allá del punto de partida. El objetivo a corto plazo pasa por consolidar un modelo que, a su juicio, todavía no tiene un equivalente en el mercado. «A corto plazo esperamos ser pioneros en este segmento y crecer lo máximo posible para competir de tú a tú con las grandes empresas», afirma.

En esa apuesta por fomentar una movilidad más eficiente, la plataforma incorpora incentivos para quienes deciden compartir un trayecto. "Una de nuestras ventajas son los Certificados de Ahorro Energético que impulsa el Ministerio de Transportes", explica que cada pasajero valida el viaje mediante un escaneo en la aplicación y el conductor recibe 2,10 euros por cada viajero, y ese dinero se lo ahorra el pasajero. "Al final hay menos emisiones de CO₂, menos atascos y menos mantenimiento de carreteras", explica Cardona.

El escenario al que se enfrenta, sin embargo, está dominado por empresas respaldadas por grandes fondos de inversión. Él ha optado por otro camino. "Nosotros, dentro de lo malo, nos estamos financiando con nuestro propio capital, pero nuestra ventaja es que tomamos nuestras decisiones y no dependemos de nadie". Una forma de crecer que, por ahora, sigue la misma hoja de ruta con la que empezó todo: avanzar paso a paso, sin perder de vista aquella idea que comenzó a gestarse cuando apenas tenía 18 años.

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