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Alumnos de España, Suecia y Rumanía intercambian visiones sobre la universidad en un encuentro en Asturias: "Es necesario conocer otros sistemas educativos"

El evento promovido por ESN busca acercar Europa a los jóvenes y destacar el valor de la movilidad y el voluntariado internacional

Los estudiantes internacionales en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo.

Los estudiantes internacionales en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. / Irma Collín

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Sara Bernardo

Sara Bernardo

Cuando la granadina Martina Rodríguez terminó el Bachillerato lo tuvo claro: no quería estudiar en España. Considera que su vocación, la investigación, apenas encontraría salida dentro de las fronteras nacionales. Así emprendió un viaje hasta Suecia, donde estudia Biomedicina en la Universidad de Skövde. "Aquí no había los incentivos ni las oportunidades que se encuentran en otros países europeos", explica.

Este fin de semana, Rodríguez ha cambiado las aulas suecas por Asturias. Lo hace junto a una veintena de estudiantes internacionales que participan en un encuentro organizado por Erasmus Student Network (ESN) para compartir experiencias sobre los distintos modelos de educación superior europeos, conocer otras formas de estudiar y crear una red de contactos.

En la cita participan alumnos de la Universidad de Oviedo, la Universidad de Skövde (Suecia) y la Universidad Técnica "Gheorghe Asachi" de Iași (Rumanía). Las tres forman parte de la Alianza Ingenium, el "súpercampus" europeo liderado por la Universidad de Oviedo que reúne a diez instituciones para impulsar la movilidad y ampliar las oportunidades académicas.

"España está, en general, bastante atrasada con respecto a otros países europeos, por lo que Ingenium y este tipo de encuentros son una oportunidad para aprender de otros modelos", señala Rodríguez.

En el patio del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, junto a la estatua de Fernando de Valdés Salas, Martina Rodríguez abraza un enorme pulpo de peluche adornado con chapas de ESN y pulseras de distintos países. "Es la mascota de la Universidad de Suecia. Cada país que participa en el encuentro trae una", explica. A su lado, Alexandru Marchitan, estudiante de cuarto curso de Ingeniería Electrónica en la Universidad Técnica de Iași, sostiene un caballo de peluche.

Por la izquierda, Alexandru Marchitan, Lucía Fernández y Martina Rodríguez, en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo.

Por la izquierda, Alexandru Marchitan, Lucía Fernández y Martina Rodríguez, en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. / Irma Collín

Para Marchitan, la experiencia demuestra que las inquietudes de los estudiantes no entienden de fronteras. "Ayuda a conocer a gente con tus mismos gustos", explica. También considera importante descubrir cómo funcionan las universidades de otros países: "Eso también es necesario para el mundo laboral".

Detrás de la iniciativa están Lucía Fernández, Carolina Alba, Ana d’Aubarède, Melina Barragán, Ana María Solana y Ría Molinos, vinculadas a ESN y preocupadas por mejorar la experiencia de los estudiantes internacionales. Fernández explica que la idea surgió ante el crecimiento de las oportunidades de movilidad que ofrecerá Ingenium. "Queríamos encontrar los mejores métodos para acoger y ayudar a los estudiantes internacionales", señala.

Para Alba, la clave está en acercar Europa a los jóvenes. "Queríamos explicar qué hay detrás de palabras como Europa, movilidad o voluntariado y demostrar que no son conceptos lejanos. Son oportunidades que pueden cambiar su manera de ver el mundo", apunta.

Por la izquierda, Lucía Fernández, Carolina Alba, Ana d’Aubarède, Melina Barragan y Ana María Solana.

Por la izquierda, Lucía Fernández, Carolina Alba, Ana d’Aubarède, Melina Barragan y Ana María Solana. / Irma Collín

El encuentro combina charlas sobre voluntariado, movilidad y apoyo a estudiantes internacionales con actividades para poner en común las experiencias de los participantes. La dimensión humana ocupa un lugar central. "ESN no consiste solo en organizar actividades. También significa estar ahí cuando llega alguien a un país nuevo y ayudarle a integrarse", destaca d’Aubarède.

La convivencia internacional obliga además a salir de la zona de confort. Trabajar con personas de otros países implica aprender a escuchar, adaptarse y comunicarse pese a las diferencias culturales o lingüísticas. "No siempre hace falta hablar el mismo idioma perfectamente para entenderse", explica Barragán.

Los participantes también conocen distintas oportunidades para jóvenes: programas de movilidad, voluntariado, proyectos europeos y experiencias formativas. "No existe un único perfil de estudiante europeo. Lo importante es conocer qué oportunidades hay y buscar aquella que encaje contigo", apunta Fernández.

La iniciativa cobra especial relevancia ante el próximo curso, cuando Ingenium pondrá en marcha los denominados "Ingenium Pathway Programmes", que permitirán ampliar competencias y cursar asignaturas en diferentes universidades europeas dentro de un itinerario académico común, con formación online, estancias internacionales y periodos de movilidad más prolongados.

"Ingenium puede abrir muchas puertas, pero para aprovecharlas hay que saber que existen y tener la confianza suficiente para cruzarlas", resume Solana.

El encuentro aborda también la creación de proyectos europeos: cómo transformar una idea en una propuesta, organizar un equipo y definir objetivos. "Queremos que los estudiantes vean que ellos también pueden pasar de ser participantes a convertirse en quienes impulsan sus propios proyectos", concluye d’Aubarède.

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