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La externalización de los servicios culturales reduce la actividad y el empleo asturiano, según denuncia la asociación de compañías de artes escénicas del Principado

La intermediación introduce nuevos costes vinculados a la gestión empresarial y reduce la cantidad de recursos que llegan a las compañías y trabajadores culturales

Actuación del grupo "Teatro del norte" en teatro de Lugones

Actuación del grupo "Teatro del norte" en teatro de Lugones / ANDRES ILLESCAS

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La externalización de los servicios culturales públicos se está convirtiendo en un modelo cada vez más extendido en Asturias y en el conjunto de España, una tendencia que genera preocupación entre las compañías profesionales de artes escénicas. El sector sostiene que la entrada de empresas privadas como intermediarias entre las administraciones y los profesionales puede traducirse en una menor programación, menos empleo y un menor acceso de las compañías asturianas a la contratación pública.

La crítica parte de la Asociación de Compañías Profesionales de Artes Escénicas de Asturias (EscenAsturias), que cuestiona que este sistema suponga una mejora en la gestión de la cultura municipal. La organización considera que la externalización no garantiza un ahorro real para las administraciones y puede terminar reduciendo tanto la actividad cultural como el número de profesionales contratados.

El modelo consiste en que los ayuntamientos dejan en manos de empresas externas la organización, programación y ejecución de determinadas actividades culturales. Estas compañías asumen la gestión del servicio a cambio de un presupuesto público y se encargan posteriormente de contratar las producciones y profesionales necesarios. Según denuncian, esta intermediación introduce nuevos costes vinculados a la estructura y gestión empresarial y reduce la cantidad de recursos que llegan directamente a las compañías y trabajadores culturales.

Uno de los principales efectos señalados es la reducción del empleo generado por las programaciones. EscenAsturias advierte de que no se trata únicamente de contabilizar el número de espectáculos ofertados, sino también de analizar cuántos profesionales participan en ellos y qué volumen de actividad generan para el sector. Una programación aparentemente similar puede tener, por tanto, un impacto laboral muy diferente dependiendo del modelo de contratación empleado.

La asociación también defiende que la contratación directa por parte de las administraciones permite que una mayor proporción del dinero público se destine a la producción cultural y a los profesionales encargados de desarrollarla. Con una empresa intermediaria, en cambio, una parte del presupuesto se destina a su propia estructura, gestión, producción y margen empresarial. Para el sector, esto puede limitar los recursos disponibles para las actuaciones y favorecer programaciones de menor dimensión.

El caso de la Muestra de Teatro de Lugones, en Siero, sirve como ejemplo de esta situación. La Fundación Municipal de Cultura de Siero decidió en 2026 externalizar la organización, programación y ejecución de sus actividades culturales de verano mediante un sistema de lotes. La adjudicación correspondió a Territorio Violeta, una empresa con sede en Madrid especializada en el sector escénico.

Los datos de la propia programación muestran el cambio entre ambos modelos. En 2025, cuando la Muestra de Teatro de Lugones se gestionaba sin esta externalización, se programaron cinco actuaciones profesionales que generaron empleo para 33 trabajadores del sector cultural. En 2026, la muestra cuenta con cuatro actuaciones y está prevista la contratación de 12 profesionales.

Para EscenAsturias, la diferencia refleja que el cambio de gestión no implica únicamente una reducción de una actuación, sino también una disminución considerable de la participación profesional y artística.

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