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Cantabria estalla contra Transportes por los trenes (y Asturias se mantiene a la espera): el "silencio" sobre los convoyes de cercanías preocupa a las comunidades

Cantabria clama por la falta de información del Ministerio, que no ha detallado cuándo ni cuántos de los 38 trenes llegarán a las comunidades

Un tren de cercanías en Asturias.

Un tren de cercanías en Asturias.

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Xuan Fernández

Xuan Fernández

Nuevo frente político a cuenta de los nuevos trenes de cercanías de ancho métrico (la antigua Feve) que deben renovar la flota de Asturias y Cantabria tras el «fevemocho», el escándalo de los convoyes mal diseñados que no cabían en los túneles.

El desarrollo de la fabricación de estos trenes, con uno realizando ya pruebas en un circuito cerrado y otros dos pendientes de incorporarse de aquí a final de año, ha elevado la presión política por un asunto que, más de dos años después del inicio de la construcción de los convoyes, todavía sigue sin despejar: a qué comunidad irán los primeros vehículos y cuándo y cuántos se entregarán. En total, los trenes que deben entregarse son 38, de los cuales 17 irán destinados a Asturias. Además, existe la posibilidad de ampliar el pedido en otros 18 para el Principado.

«No tenemos constancia de nada: nos enteramos por la prensa. Exigimos al Ministerio un calendario de entregas detallado, que no existe, y que se cumpla todo lo prometido. Nos están tomando el pelo a los cántabros y a los asturianos», aseguró a LA NUEVA ESPAÑA Roberto Media, consejero de Fomento de Cantabria, comunidad donde gobierna el PP y cuya presidenta es María José Sáenz de Buruaga.

El Principado, liderado por Adrián Barbón (PSOE), aseguró respecto a los trenes de cercanías y a sus plazos que «dispone de la información trasladada por la Delegación del Gobierno de Asturias». Adriana Lastra, la delegada, se limitó a decir que «llegarán en plazo», en referencia al de comienzos de 2027 para su puesta en servicio, una fecha comunicada por el Ministerio.

El ritmo de fabricación y la entrega de estos trenes se lleva con el máximo silencio desde el Ministerio de Transportes y preocupa en ambas comunidades, aunque de momento solo Cantabria, donde gobierna el PP, alza la voz de forma pública. El titular de Movilidad clama porque, según sostiene, el presidente de Renfe «es incapaz» de contestarle al teléfono.

De momento, los plazos prometidos ya se han incumplido: los trenes deberían haber entrado en servicio en el primer semestre de 2026 y en la actualidad solo hay constancia de que uno de ellos está en pruebas y en un circuito cerrado. A esa unidad le queda, por tanto, realizar las pruebas en la red real —se prevé que sea en octubre—, completar la homologación y superar el resto de comprobaciones pertinentes, un proceso que se prolongará durante varios meses.

Ese tren que ya circula en el circuito que tiene el fabricante, CAF, en Corella (Navarra), tiene tres coches y, aunque no hay confirmación oficial, fuentes ferroviarias dan por hecho que rodará en Cantabria. Los trenes de ancho métrico que prestan servicio en esa comunidad son de tres coches, mientras que los de Asturias son de dos, ya que el Principado tiene unos apeaderos más pequeños, cuyo acceso es más difícil para convoyes de mayor longitud.

Renfe guarda silencio sobre el destino de los trenes y, a preguntas de LA NUEVA ESPAÑA, se limitó a decir que las pruebas «continuarán llevándose a cabo en los territorios», sin especificar en qué comunidad. Fuentes del Ministerio de Transportes, a su vez, avisan de que el lugar donde se realicen los ensayos no tiene por qué ser donde luego presten servicio, sin dar previsión alguna. CAF también declinó contestar sobre el estado de fabricación de los trenes que se hacen en su factoría. Fuentes ferroviarias asturianas consultadas ponen el foco en el «oscurantismo» respecto a este lote de trenes, que estuvo rodeado de polémica desde el principio.

El origen del encargo se remonta a 2019, cuando Renfe licitó los nuevos trenes y adjudicó el contrato a CAF al año siguiente. Durante el desarrollo del proyecto se detectó que las medidas utilizadas para definir los vehículos no se correspondían con las de parte de la infraestructura por la que debían circular.

El problema se conocía ya en 2021, pero no salió a la luz hasta febrero de 2023, cuando el caso provocó la dimisión del presidente de Renfe, Isaías Táboas, y de la secretaria de Estado de Transportes, Isabel Pardo de Vera, además de varios ceses en Renfe y Adif. El Ministerio acabó ampliando el pedido hasta las 38 unidades. En mayo de este año el Tribunal de Cuentas dio a conocer un informe sobre el Fevemocho y desveló un sobrecoste de 20 millones debido a la modificación del contrato necesario para conocer los errores. También fijó la entrega de los trenes en 2028. El Ministerio sostiene que será en 2027.

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