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Asturias detecta más incidencias sanitarias, pero gestiona peor las alertas que la media nacional

La región duplica los casos que permanecen abiertos una semana después de su registro y responde únicamente al 42% de los profesionales que los notifican

Las condiciones de trabajo, la organización y el equipamiento están entre las principales causas que ponen en riesgo la seguridad sanitaria

Informe sobre las incidencias de seguridad en el sistema sanitario asturiano.

Informe sobre las incidencias de seguridad en el sistema sanitario asturiano. / LNE

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Oviedo

El año pasado, una paciente oncológica tardó 38 días en ser citada para un tratamiento de radioterapia acordado por el comité de tumores porque ningún servicio había asumido expresamente la responsabilidad de tramitar la derivación. Fue la propia paciente la que, tras más de un mes sin recibir noticias, alertó de que todavía no había sido citada. Es uno de los casos recogidos en el último informe del Sistema de Notificación y Aprendizaje para la Seguridad del Paciente (SiNASP), que revela que seis incidentes de seguridad notificados en 2025 en Asturias “contribuyeron o causaron la muerte” de pacientes. Otros nueve comprometieron la vida de los afectados y 43 provocaron daños temporales que requirieron una intervención médica.

El sistema registró el último año 713 notificaciones entre hospitales y atención primaria, un 19,2% más que en 2024. Una subida importante si se tiene en cuenta que esta herramienta, cuya finalidad es favorecer el aprendizaje a partir de los incidentes de seguridad que se producen o podrían producirse durante la atención sanitaria, es de uso voluntario.

A estos datos se suman otras 17 notificaciones procedentes del ámbito sociosanitario, hasta alcanzar las 730 en total. El análisis detallado del ámbito hospitalario se realizó sobre 558 notificaciones que estaban cerradas a 30 de junio de 2026.

En concreto, los hospitales alcanzaron las 659 notificaciones, el segundo mayor dato de toda la serie, solo por debajo de las 704 de 2019. La mayor subida, sin embargo, se produjo en atención primaria, que pasó de 33 a 54 notificaciones en solo un año.

Pero uno de los principales puntos débiles del sistema asturiano no está en la detección de los incidentes, sino en lo que ocurre después de que son notificados. De los 42 casos hospitalarios clasificados como de riesgo extremo o alto, solo consta que aproximadamente diez contaron con indicación de un análisis en profundidad para esclarecer sus causas.

Peor que la media nacional

Asturias prácticamente duplica la media nacional de notificaciones hospitalarias que continúan sin abrir al cabo de una semana: un 31,3%, frente al 16,3%. También tarda más que la media española en cerrarlas. El 48% sigue abierto después de un mes y la mediana de cierre se sitúa en 33,5 días, frente a los 24 del conjunto del país.

Asturias también queda muy por debajo de España a la hora de responder a quien comunica el problema. Solo se dio respuesta al 42,4% de los profesionales hospitalarios identificados que notificaron un incidente, frente al 71,8% de media nacional. Además, a los 15 días el sistema borra automáticamente los datos identificativos de quien realizó la notificación, por lo que puede perderse la posibilidad de contactar con ese profesional para recabar más información.

¿Pero qué hay detrás de estos incidentes? El informe apunta cada vez más a las condiciones de trabajo y a la organización, y menos al error individual, aunque los relacionados con la medicación siguen siendo los más frecuentes. Los factores profesionales aparecen en el 38,2% de los incidentes, si bien el texto deja claro que no deben interpretarse “como un problema de competencia individual” y los relaciona con “presión asistencial, la falta de protocolos claros o la ausencia de mecanismos de supervisión adecuados”.

Inmediatamente después aparecen el entorno de trabajo, las instalaciones y el equipamiento, presentes en el 35,1% de los casos, y los factores organizativos, en el 33,2%.

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