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El Chico, ante todo artesanos charcuteros

La fábrica de embutidos mantiene vivo el oficio de la chacinería asturiana con elaboraciones tradicionales que hoy llegan a los hogares a través de los lineales de Supermercados masymas

Aquilino García Nuño.

Aquilino García Nuño. / Cedida a LNE

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M. O.

En Noreña, una localidad ligada desde hace generaciones a la tradición chacinera asturiana, nació en 1952 la fábrica de embutidos El Chico. A la puertas de su 75 aniversario, ha construido una forma de entender el oficio basada en el respeto por la materia prima y por los procesos que han dado personalidad a sus embutidos. El ahumado natural con madera de roble, el uso de tripa natural y una elaboración cuidada siguen formando parte de una filosofía que ha sabido evolucionar sin perder su esencia.

La familia García Nuño tomó las riendas de la empresa a comienzos de los años setenta y desde entonces ha mantenido intacto el carácter familiar del proyecto. "Nuestros valores siguen siendo la cercanía, la convivencia y una visión a largo plazo", explica Aquilino García Nuño, socio y administrador de la compañía. Hoy, con una plantilla de 40 trabajadores, El Chico continúa demostrando que tradición e innovación no son conceptos opuestos, sino dos formas de cuidar un mismo producto.

Ese compromiso empieza mucho antes de que los embutidos lleguen al obrador. La selección y el seguimiento de la carne son una de las labores más importantes de la empresa. "La materia prima es un punto crítico porque determina el resultado final", asegura García Nuño. Después llegan los procesos que siguen marcando la diferencia: el ahumado natural con madera de roble y una elaboración que mantiene el respeto por los tiempos y las técnicas tradicionales, señas de identidad que hoy siguen distinguiendo a sus productos.

En los lineales de Supermercados masymas los clientes pueden encontrar más de quince referencias de El Chico, desde el compango asturiano —su producto más emblemático— hasta sabadiego, bacon natural, lacón asado, pancetas, salazones o chorizos criollos. Una oferta que combina las especialidades más tradicionales de la gastronomía asturiana con productos adaptados a las nuevas demandas del consumidor, incorporando elaboraciones sin gluten ni derivados lácteos y reduciendo el contenido de sal sin renunciar al sabor.

Para Aquilino García, la presencia en una cadena asturiana como masymas tiene un valor especial. "El apoyo de la distribución organizada es fundamental; son quienes acercan el producto local al consumidor y un socio imprescindible para empresas como la nuestra".

Mirando al futuro, El Chico seguirá invirtiendo en innovación, calidad y seguridad alimentaria, pero con una idea muy clara: mantener vivo el oficio que ha acompañado a la empresa durante más de siete décadas. Porque, como les gusta definirse, siguen siendo, ante todo, artesanos charcuteros.

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