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Una violenta borrasca cruza Asturias y deja en minutos un reguero de daños: la calle Uría de Oviedo convertida en un canal, bajos inundados en Avilés y Antromero casi sale por los aires

"Es de no creer", dicen los gozoniegos sorprendidos por un tornado que destrozó tejados, tendidos eléctricos y un hórreo

En el Cabo Peñas se recogieron casi 15 litros por metro cuadrado en 10 minutos

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Lucía Rodríguez Alonso/ Luis Ángel Vega/ Mariola Riera/ Alicia G.-Ovies/ Noé Menéndez

Antromero (Gozón)/Oviedo

La entrada de una fuerte borrasca atlántica (sin nombre) en Asturias dejó ayer importantes precipitaciones, en algunos momentos de granizo, en buena parte de la región, dejando inundaciones en calles y establecimientos de Avilés y Oviedo.

En Antromero, Gozón, se registró un fenómeno infrecuente, caracterizado por una tromba de agua repentina y fuertes vientos, que los vecinos asociaron con un tornado y que causó daños en las piscinas de la localidad, además de en viviendas, árboles, tendidos eléctricos e invernaderos.

El delegado de Aemet en Asturias, Ángel Gómez, explica que "la información disponible no permite saber aún si se trató de un tornado poco intenso o de un reventón húmedo". Y es que el evento, por estar muy localizado espacialmente y no tener Aemet estación meteorológica automática en Antromero, no ha sido detectado por los sistemas de observación de Aemet.

Un diluvio de 10 minutos

En la estación de Cabo Peñas se registraron 14.8 litros por metro cuadrado en apenas 10 minutos, 20.2 litros en una hora, mientras que la racha máxima registrada en esa zona costera fue de 27,7 kilómetros por hora. En este concejo y el vecino de Carreño, el fuerte viento tiró abajo árboles y causó daños en cierres de fincas e invernaderos. En Asturias se alcanzaron en la tarde de este jueves rachas de hasta 53 kilómetros por hora, en la vega de Urriellu. Con todo, es en el Suroccidente donde más lluvia se acumuló, hasta 23,5 litros por metro cuadrado en Allande, un cantidad importante aunque no preocupante. Los niveles de los ríos se mantuvieron en sus límites normales.

Alerta en Antromero (Gozón) tras el paso de un tornado que ha dejado varios daños

Otro fenómeno fue el de los rayos. En tierra cayeron casi 70, mientras que en la costa ante la región hubo un centenar, en cualquier caso lejos del millar de descargadas registrado en la vecina Galicia, la otra comunidad afectada por la borrasca atlántica.

"Un tornado, es de no creer"

En la pequeña localidad de Antromero, en la frontera con Carreño, el violento y repentino tornado, según los vecinos, desató el caos en torno a las cuatro de la tarde y dejó tras de sí un rastro de importantes destrozos materiales en viviendas y equipamientos públicos. El fenómeno sorprendió a los residentes y descargó su fuerza contra las instalaciones de la piscina de la Mancomunidad del Cabo Peñas, además de destrozar tejados, invernaderos, cierres de fincas, vehículos y arbolado.

"Un tornado, es de no creer". Álvaro Prendes, inquilino del conocido Molín del Pielgo, no da crédito a lo ocurrido con el conjunto de construcciones de más de un siglo en Antromero. Se echaba las manos a la cabeza al ver cómo quedó todo tras el paso de lo que los vecinos identificaron como un tornado.

En cuestión de pocos minutos "medio pueblo quedó arrasado", relatan los testigos. Prendes presenció absorto el paso del tornado, que se originó en la zona de las piscinas, cuyo tejado quedó prácticamente destrozado. Según relata, siguió hacia el mar y en su camino se llevó por delante varios eucaliptos. Pero al entrar en la ensenada de Antromero dio la vuelta y se dirigió al Molín. No hubo piedad con el hórreo de este conjunto etnográfico, del que quedaron en pie a duras penas las escaleras y pegollos de piedra. El resto está completamente destrozado al caer encima dos robles centenarios.

"Empezó a llover muy fuerte y a haber un vendaval, a los minutos se estaba llevando medio Antromero", relató a LA NUEVA ESPAÑA Mario García, quien se encontraba trabajando en la localidad cuando el viento "se llevó siete u ocho tejados y un montón de árboles". La violencia del torbellino cogió a todos por sorpresa.

Un susto tremendo

El pánico se apoderó de los clientes y trabajadores que presenciaron la escena en directo. En el bar El Hórreo, Martín González atendía en el exterior cuando la fuerza del aire irrumpió con furia. "Justo estaba atendiendo en la terraza y la gente se asustó muchísimo, entramos todos para dentro corriendo", relata González. El camarero describe la vivencia como algo "irreal", asegurando que "parecía una película, veías como se formaba un huracán y arrancaba la hierba, levantaba tejas, árboles, toldos volando…".

Uno de los puntos más castigados fue la piscina mancomunada, que en ese momento se encontraba sin actividad al estar ejecutando labores de mantenimiento, a punto para su reapertura en septiembre. "Fue una suerte porque la piscina estaba cerrada y no había nadie en ella"., señaló Manuel Muñiz, el director. Según detalló, la racha de aire "tiró uno de los paramentos del vidrio exterior de la piscina, el de mayores dimensiones de uno de los laterales y levantó parte de la cubierta en el tramo del borde de la piscina y otras dos planchas en el central", provocando también daños menores "en la chimenea, los paneles solares y el arbolado".

Hasta el lugar se han desplazado efectivos de la Guardia Civil y la Policía Local para acordonar las áreas afectadas. "Afortunadamente, los daños son materiales y no personales", respira aliviado Jorge Suárez, alcalde de Gozón, tras inspeccionar la zona afectada por el paso del remolino. "Lo típico de un tornado que ves en la televisión. Pensé que nunca pasaría aquí en Asturias", contó.

Calles anegadas en Avilés

En Avilés tampoco se libraron. En este caso, los problemas llegaron con las fuertes lluvias que inundaron comercios y calles del centro. Todo ocurrió en torno a las cuatro de la tarde y durante media hora llovió y tronó sin piedad. En el estadio del Avilés, el Suárez Puerta, el agua anegó el vestuario visitante, el gimnasio, los almacenes, las zonas interiores y el pasillo de vestuarios, además de llegar a afectar al suministro eléctrico en algunas zonas.

Desde el club transmiten tranquilidad de cara a su estreno liguero, programado para este viernes a las 19.00 horas. "Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para que el estadio esté preparado para competir y para recibir a nuestra afición y a la del Pontevedra", informaron.

En el centro, varios comercios no pudieron evitar la entrada del agua pese a que sus propietarios se afanaron con cubos e incluso barreras improvisadas para intentar evitarlo.

Otro de los puntos de la ciudad que más sufrieron las inclemencias del tiempo fue el barrio de La Luz. Según los vecinos, hubo varias inundaciones en distintos puntos aunque la situación se controló rápido. En la asociación vecinal L’Alto denunciaron los problemas provocados por un solar situado frente a la escuela, abierto tras las obras de 2024 en el Alto Vidriero. El colectivo asegura que la parcela, donde permanecen escombros y restos de fibrocemento, vierte agua y tierra hacia la calzada cuando llueve, como sucedió ayer.

Oviedo, inundado

El diluvio puso a Oviedo patas arriba. Una tromba de agua de enorme intensidad, acompañada de fuertes rachas de viento y momentos de granizo, cayó sobre la capital poco antes de las siete de la tarde y durante unos 45 minutos convirtió calles en ríos, anegó comercios y garajes y dejó numerosos problemas por prácticamente toda la ciudad. Los coches avanzaban levantando enormes olas, los sumideros parecían surtidores y los vecinos corrían para ponerse a cubierto mientras el agua ganaba terreno a una velocidad difícil de contener.

“En minutos se estaba llevando medio Antromero, parecía una película”: un tornado causa importantes destrozos en Gozón

Miki López

Pocas veces se había visto llover con semejante intensidad en Oviedo. En pleno centro, las calles Uría y San Francisco quedaron sumergidas bajo el agua, que en algunos puntos llegaba casi a las rodillas como un canal veneciano. Cubos de basura y otros objetos fueron arrastrados por la corriente mientras comerciantes y hosteleros intentaban proteger a toda prisa las entradas de sus establecimientos. Algunos apilaban mobiliario, colocaban barreras improvisadas o trataban de achicar con lo que tenían a mano. En otros locales no hubo tiempo: el agua terminó entrando directamente desde la calle.

Otro de los lugares más castigados volvió a ser Ventanielles, donde varias zonas quedaron convertidas en un enorme lago y los coches tuvieron que abrirse paso por una lámina de agua que llegaba aproximadamente al medio metro en algunos puntos. El agua entró incluso en el recién reformado Palacio de los Deportes. El exterior del complejo se convirtió en un lago y la riada llegó hasta la pista de parqué. A las nueve de la noche de este jueves se estaba levantando el suelo de madera para tratar de salvarlo.

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