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La "luna de sangre" vence a la nubosidad: así se vio el eclipse parcial la pasada madrugada en Asturias

Gijón y gran parte del centro de la región, los mejores lugares para disfrutar del evento sin nubes

Así se vio en Asturias el eclipse lunar que tiñó de rojo el amanecer en la región

Alfonso Tomás / Marta Pérez

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Nacho Blanco

Oviedo

De eclipse a eclipse y tiro porque me toca. El pasado 12 de agosto gran parte de Asturias se topó con un cielo encapotado a la hora de disfrutar del esperado eclipse total de sol, pero durante esta madrugada, muchos amantes de la astronomía de la región se han podido lamer las heridas con otro espectáculo celeste casi igual de impactante: un eclipse lunar que dejó al satélite teñido de rojo.

Para el deleite de los madrugadores a los que no se les pegaron las sábanas, a las 6.12 horas de la madrugada el eclipse alcanzó su apogeo. A esa hora un 93% del disco lunar se situó dentro de la sombra de la Tierra y dejó una estampa para el recuerdo.

A diferencia del eclipse total que se vivió hace unas semanas, en el que la luna se interpuso entre el Sol y la Tierra, en esta ocasión nuestro planeta fue el encargado de bloquear la luz solar hacia el satélite. Esto hace que, cuando la luz del Sol atraviesa la atmósfera de la Tierra, dicha luz se disperse, de forma que solo los rayos rojos o anaranjados consiguen llegar a la luna.

La nubosidad se cebó con el occidente asturiano, por lo que el centro de la región fue el mejor área para visualizar el fenómeno celeste. Desde uno de esos lugares, en la Laboral de Gijón, el maliayés Alfonso Tomás consiguió contra viento y marea una fotografía que “tiene un valor añadido”.

El “plus de dificultad” asturiano

Tras planificar bien el evento y comprobar la ubicación de la luna, el edificio de la Laboral fue el lugar escogido. Además de la localización, un factor clave para conseguir una buena foto fue el parte meteorológico, sobre todo teniendo en cuenta el tornado que había recorrido Antromero (Gozón) durante esa misma tarde. “Fue tremendo, pero la previsión decía que en la zona de Gijón íbamos a tener una ventana para ver el eclipse”.

Y así fue, hasta que justo antes del mejor momento para presenciar el fenómeno, se metió la nube. “Te quedas con una cara… No son como los amaneceres, que en una semana o en quince días los puedes volver a fotografiar. Son situaciones especiales, que no se repiten y que en Asturias corres el riesgo de que se nuble”. No obstante, pasado unos minutos en torno a las 6.20 (como se puede ver en el reloj de la Laboral), el cielo se abrió, y permitió a Tomás sacar una imagen para el recuerdo.

“Siempre tienes un plan B pero en esta ocasión tuvimos suerte. Estuvimos en contacto con un compañero desde las 3 de la mañana, porque si vemos que se mete la nube tenemos que estar preparados para coger el coche y bajar a León o Valladolid”. Eso mismo fue lo que tuvo que hacer Tomás durante el eclipse total de sol del 12 de agosto, momento en el que, ante la mala previsión meteorológica, no tuvo más remedio que desplazarse a Burgos: “Fuimos a un castillo en ruinas donde había unas dos mil personas. Tuvimos la suerte de poder fotografiarlo desde detrás del castillo, pero es una incertidumbre constante”.

Esta abundancia de espectadores y de parajes sin muchos obstáculos, como los de Madrid o Castilla y León, hacen que fotografiar este tipo de fenómenos astronómicos en Asturias tenga “un valor añadido y un plus de dificultad”.

Nubes y jabalíes

Por si la nubosidad no había sido suficiente susto, poco después de la foto aparecieron en el lugar “una jabalina con seis jabatos”. A pesar de que la zona estaba iluminada y había algo de tráfico, los animales interrumpieron la labor de Tomás y de los otros tres fotógrafos que estaban con él. “Se pusieron a gruñir no de muy buen humor, así que nos tuvimos que retirar. Después la madre cogió los cachorros y se marchó tranquilamente”, explica el fotógrafo.

Con esta desbandada algo atropellada, Alfonso Tomás consiguió una imagen para la posteridad de una estampa por la que valió la pena levantarse a las 3 de la mañana: "Aparte de fotografiarlo lo importante es vivirlo, es un auténtico espectáculo”.

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