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El turismo de Asturias gana empleados mientras destruye tejido autónomo

Los 41.414 afiliados en julio certifican el crecimiento del sector gracias a los asalariados, ya que los trabajadores por cuenta propia llevan dos años a la baja

Camareros en Avilés, en una imagen de archivo.

Camareros en Avilés, en una imagen de archivo. / Luisma Murias

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Yago González

Yago González

Oviedo

Hace ya varios años, sobre todo a raíz de la pandemia de covid, que el sector del turismo de Asturias –una actividad cada vez más esencial para la economía de la región– muestra una clara tendencia: aumentan los trabajadores asalariados y disminuyen los autónomos. En términos globales, el saldo es positivo, ya que la tendencia general es de creación de empleo en el sector. El turismo aporta en torno al 10% del producto interior bruto (PIB) de Asturias y el 10% de los puestos de trabajo.

Según los últimos datos de Turespaña (organismo dependiente del Ministerio de Industria y Turismo), las actividades englobadas en el ámbito del turismo –esto es, la hostelería, los alojamientos y las agencias de viaje– registraron 41.414 afiliados en julio en Asturias, lo que supuso un 3% más que el mismo mes del año pasado. Es la primera vez que el sector supera los 41.000 trabajadores. Con todo, el máximo en el año suele registrarse en el mes de agosto.

En línea con la tendencia de los últimos años, el crecimiento en la afiliación en julio vino de la mano de los asalariados, que se incrementaron un 4%, hasta alcanzar los 32.349. Por su parte, los autónomos retrocedieron un 0,6%, quedándose en 9.065. En términos absolutos significó la pérdida de 52 empleos por cuenta propia, pero, aun siendo porcentualmente una caída muy leve, fue la mayor entre las comunidades autónomas.

Lo sucedido guarda coherencia con un fenómeno que el sector de la hostelería lleva observando tanto a nivel nacional como asturiano: los negocios ganan tamaño, se profesionalizan e incrementan sus plantillas, mientras que tienden a desaparecer pequeños negocios como bares o cafeterías, sobre todo aquellos ubicados en poblaciones más pequeñas y rurales (los llamados "bares del pueblo"). Se trata de una tendencia que ya ha diagnosticado en varias ocasiones la patronal turística y hotelera asturiana, Otea.

Si se examinan minuciosamente las series estadísticas de afiliación, el turismo asturiano lleva más de dos años restando autónomos, salvo una evolución plana (0,0%) en mayo de 2025. Hay que remontarse a marzo de 2024 para detectar el último mes en el que se produjo un crecimiento interanual de esos profesionales. Y eso que fue pírrico, del 0,1%.

Una caída tenue

No obstante, lo que desde entonces está sucediendo con los autónomos del sector turístico tampoco es un desplome. Las caídas interanuales de los trabajadores se mueven entre el 0,2% y el 1,6%. Pero sí se consolida una clara tendencia a la baja.

Por su parte, la evolución de los asalariados únicamente sufrió un bache puntual en marzo de 2025, cuando retrocedió un 1,7%, deprimiendo con ello el volumen total de afiliados del sector turístico en dicho mes. Desde entonces no ha dejado de aumentar.

El resultado es un cambio de composición del sector. En julio de 2020, los asalariados representaban el 73,1% del empleo turístico y los autónomos, el 26,9%. El pasado julio, los primeros suponían el 78,1% y los segundos, el 21,9%.

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