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Un praviano de 33 años acaba en el hospital tras ser atacado por un enjambre de avispas: "Me vi rodeado de repente, se me echaron encima"

Guillermo Carballo, que se recupera ya en casa, pasó mediodía en la UCI del San Agustín tras sufrir 27 picaduras cuando desbrozaba una finca en Quinzanas

En Cudillero, un vecino fue ingresado días atrás al ser atacado por velutinas al llevarse un nido por delante mientras segaba

Guillermo Carballo, este sábado por la tarde, en su domicilio de Pravia.

Guillermo Carballo, este sábado por la tarde, en su domicilio de Pravia. / lne

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Mariola Riera

Mariola Riera

Pravia

"De repente me vi rodeado de una nube de avispas. En cuestión de segundos se me echaron encima". Guillermo Carballo, un bombero forestal praviano de 33 años, aún tiene el susto encima y no quiere ni pensar lo que pudo haberle pasado de no haber reaccionado pronto el pasado viernes cuando fue atacado por un enjambre de avispas comunes en una finca de Quinzanas. En su casa se recupera ahora de un total de 27 picaduras por todo el cuerpo, por lo que acabó ingresado en la UCI del Hospital San Agustín de Avilés.

"En el centro de salud de Pravia me atendieron muy bien y rápido, me lograron estabilizar antes de enviarme al hospital en ambulancia. Pero pude haber acabado muy mal, de pequeño era alérgico y hace quince días me picaron dos velutinas y me puse bastante mal", relata a LA NUEVA ESPAÑA.

El ataque sufrido por el praviano se produce poco después de otro episodio similar en la zona. Un hombre de 52 años fue atacado días atrás por las temidas avispas velutinas al alcanzar un nido mientras segaba en una finca junto a su casa en Cudillero. Recibió una veintena de picaduras y tuvo que pasar una noche ingresado en el Hospital San Agustín.

Carballo, con el torso cubierto en el hospital, para tratar las picaduras.

Carballo, con el torso cubierto en el hospital, para tratar las picaduras. / Cedida

Lo de Quinzanas fue en cuestión de pocos segundos el viernes por la mañana en la finca a la que el praviano fue a limpiar de maleza para ayudar a un amigo. "En cuanto arrimé la desbrozadora a un talud, se me echaron encima", explica. "Eché a correr, pero me persiguieron, éramos incapaces yo y mi amigo de quitármelas de encima. Se me quedaron clavadas en la ropa, en el cuello, en la cabeza, por los antebrazos...".

Su amigo cogió el coche y se trasladaron al centro de salud de Pravia, donde llegó en pleno shock anafiláctico, como se denomina la reacción alérgica extrema y repentina –potencialmente mortal en ocasiones– que afecta a varios órganos y sistemas del cuerpo de forma simultánea tras, en este caso, las picaduras de las avispas. "Llegué algo asustado, pues se me iba hinchado la garganta, casi sin aire, y con un ataque de ansiedad", añade.

Los antebrazos, hinchados por las picaduras.

Los antebrazos, hinchados por las picaduras. / Cedida

Picor

Los sanitarios lograron estabilizarlo y lo enviaron al San Agustín, donde ingresó en la UCI. A la tarde fue trasladado a planta en observación. A la noche, recibió el alta. "Estoy mejor, pero apenas puedo dormir del picor", explica Carballo, que tiene que seguir a tratamiento unos cuantos días.

"Este verano es exagerado la cantidad de avispas que hay, nunca vi nada igual y estoy acostumbrado a andar por el monte", advierte. "Las que me picaron eran muy agresivas, llevaba funda y camiseta y de nada sirvió. Igual habrá que ponerse un traje de apicultor para ir a desbrozar...".

El bombero forestal cree necesario que la gente esté bien informada de cómo actuar cuando se descubre un nido de avispas. "Lo importante es que nadie vaya por libre, tener mucho cuidado. Hay que avisar al Servicio de Emergencias del Principado, y los nidos que están cerca de las casas, a 10 metros o menos, se retiran. También si hay alguien alérgico", recalca.

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