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Villena vuelve a poner sobre la mesa la seguridad del patrimonio asturiano

El robo del Tesoro de Villena, ejecutado en apenas cuatro minutos, pone el foco sobre la protección de los museos y bienes culturales del Principado

Museo del Bellas Artes, en Oviedo

Museo del Bellas Artes, en Oviedo

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Oviedo

Cuatro minutos bastaron para que un grupo de asaltantes se llevara buena parte del Tesoro de Villena. La madrugada del jueves, los ladrones accedieron al Museo de Villena (MUVI), en Alicante, y sustrajeron piezas de oro, plata, hierro y ámbar de unos 3.000 años de antigüedad. Antes habían conseguido desviar la atención de las fuerzas de seguridad con una alarma registrada en un polideportivo situado a unos dos kilómetros del museo. Cuando los agentes llegaron al MUVI, los asaltantes ya habían huido.

En Asturias, algunos de los principales espacios patrimoniales cuentan con sistemas de protección muy alejados de los que existían décadas atrás. Pero eso no significa que la seguridad deje de ser una preocupación. En Villena, el museo había sido remodelado y el Tesoro había pasado de estar custodiado en una cámara bancaria acorazada a exponerse en el museo desde 2024. El centro disponía de sistemas de seguridad, pero los asaltantes consiguieron vulnerarlos.

"Nunca podemos estar descuidados", advierte Benito Gallego, deán de la Catedral de Oviedo, al hablar de la Cámara Santa. El templo conoce bien las consecuencias de una brecha de seguridad. En la madrugada del 9 al 10 de agosto de 1977, un ladrón aprovechó unas obras en el tejado de la torre románica para introducirse en la Catedral. Permaneció escondido en el edificio hasta que cerró el templo y después consiguió acceder con una ganzúa a la zona de los tesoros.

El resultado fue uno de los grandes expolios sufridos por el patrimonio asturiano: se llevó las piedras de la Cruz de la Victoria, destrozó la Cruz de los Ángeles y la Caja de las Ágatas y se hizo con oro y piedras preciosas. El autor, José Domínguez Saavedra, acabaría confesando un mes después en Oporto.

Casi medio siglo después, el escenario es radicalmente distinto. "No es comparable la seguridad de antes con la de ahora", explica Gallego. "No me atrevo a decir que no puede volver a pasar", reconoce, "pero fácil no va a ser". La Catedral considera que, con los medios disponibles, la Cámara Santa se encuentra actualmente bien protegida, aunque mantiene la prudencia como principio fundamental. Entre las medidas adoptadas está también la prohibición de acceder a determinadas zonas con bolsas.

El problema de la seguridad, sin embargo, no se limita a la Cámara Santa. Los bienes culturales asturianos están repartidos por museos, iglesias, capillas y pequeñas localidades, con unas condiciones de vigilancia muy diferentes.

De hecho, en el Museo Arqueológico de Asturias, al igual que en MUVI, la protección tampoco es permanente durante toda la jornada. El centro dispone de vigilancia de seguridad las 24 horas durante fines de semana y festivos, mientras que entre semana cuenta con vigilantes durante la noche. Durante el día, el personal presente es un ordenanza, cuyas funciones y capacitación no son las de un vigilante de seguridad. El museo dispone de circuito cerrado de televisión, renovado en 2022, y sistemas de alarma, además de personal de seguridad durante algunas franjas horarias.

Fuentes consultadas de la consejería aseguran que “garantizar la seguridad siempre es una de las preocupaciones fundamentales en el ámbito de los museos”. Las instalaciones cuentan con sistemas de seguridad y vigilancia ajustados, siempre sometidos a revisión y evaluación en coordinación con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, explican, y “ante esta oleada de robos en museos arqueológicos” aseguran que “se proseguirá en la misma línea de trabajo, en comunicación permanente, además, con el Ministerio de Cultura”.

Al respecto del Museo Arqueológico, la consejería asegura contar con “sistemas de seguridad y vigilancia, así como con mecanismos de coordinación permanente con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”, también el Museo Arqueológico. Informan también que están preparando la contratación de un nuevo guardia de seguridad para los días de semana.

Aquí, el recuerdo del robo de 1977 funciona como una advertencia permanente. "Siempre queda un interrogante con estas cosas", admite Gallego, pero por el momento no hay motivos para alarmarse: la seguridad de los tesoros asturianos está bajo control.

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