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Los rectores urgen medidas para facilitar el retorno del talento emigrado: "En Asturias quedan plazas sin cubrir de las ayudas para la captación de científicos postdoctorales"

La falta de relevo generacional es urgente: la Universidad de Oviedo suma 2.170 docentes de los que, entre 700 y 800, son catedráticos y solo un 20%, menores de 35 años

"La Ley regional de Ciencia solo ha puesto orden en el régimen contractual", avisan los responsables académicos, que se muestran críticos con el ranking de Shangái: "Nos miden en el siglo XXI con criterios del XX"

Un momento de la cumbre académica de Ribadesella con los asistentes en el paseo de la playa de Santa Marina.

Un momento de la cumbre académica de Ribadesella con los asistentes en el paseo de la playa de Santa Marina. / Irma Collín

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Alicia G.-Ovies / C. Jiménez

Ribadesella

La ley de Ciencia asturiana compromete las posibilidades de captación de talento emigrado porque solo ha puesto orden en el régimen contratactual, coincidieron los responsables académicos reunidos en cumbre estival de LA NUEVA ESPAÑA en Ribadesella. "Más que una ley", aseguró el máximo responsable de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, "lo que se echa en falta son programas más potentes de financiación". "Hay que facilitar los retornos", pidió Vicente Gotor. "Y de los planes de Ficyt tampoco sabemos nada", apostilló Santiago García Granda. Sugiere Villaverde como posibilidad para superar todos esos obstáculos crear un cuerpo de investigadores al margen de la plantilla ordinaria de la Universidad. En el caso de las ayudas Margarita Salas, las subvenciones postdoctorales destinadas a la recualificación del sistema universitario español mediante la formación y movilidad de jóvenes doctores solo el año pasado las destinadas a investigadores senior quedaron desiertas. Y en el caso de las Ramón y Cajal, para incorporar a investigadores doctorales nacionales y extranjeros con trayectorias destacadas a universidades y centros de I+D en España, del cupo máximo de 12 fijado para Asturias, el curso pasado llegaron siete y este, cinco.

Los rectores y exrectores de la Universidad de Oviedo Ignacio Villaverde, Santiago García Granda, Vicente Gotor, Juan Vázquez y Juan López Arranz, por un lado, y el presidente de UNIR, Rafael Puyol, junto con el exrector de la Nebrija Pepe Muñiz; la exdirectora de la Agencia Nacional de Evaluación (Aneca), Zulima Fernández, y el catedrático de Comunicación y vicedecano en la Universidad Europea, José María Peredo, pusieron sobre la mesa en la tradicional cita académica que ya supera las dos décadas celebrándose de forma ininterrumpida un problema que consideran urgente: la falta de relevo generacional en los doctorados.

García Granda entiende que con una plantilla de investigadores que fuera cuerpo propio se podría atraer a más gente a la Universidad asturiana. "A ver si las privadas ayudan" en ese objetivo, expuso Villaverde. En las ayudas "Margarita Salas" tanto en las categorías senior como junior han quedado vacantes en las últimas convocatorias para el Principado. El rector de Oviedo agradece todos los esfuerzos del consejero de Ciencia (Borja Sánchez), tanto por su compromiso como por su empeño por impulsar la I+D, pero reconoce que la ley de Ciencia no ha supuesto nada para la Universidad. El objetivo, dice, era crear la agencia Sekuens y el denominado CSIC asturiano. Y recuerda que en las ayudas "Ramón y Cajal" y las "Margarita Salas" donde no se cubre la oferta disponible en este momento la garantía es siempre estabilizar a ese personal investigador.

Entonces, ¿qué ocurre en la Universidad asturiana, en particular, y en general, en toda España para no lograr ese atractivo del que gozan otros grandes referentes académicos mundiales? "No estaremos en la Champions, pero sí podemos decir que estamos en la 'Conference League'", expone a modo de símil el exrector Juan Vázquez cuando la conversación se dirige hacia las posiciones de la institución académica en los rankings internacionales. "Siempre los he relativizado bastante, donde tenemos que mejorar es con respecto a otras universidades españolas", abunda Vázquez. Vicente Gotor recordó a sus compañeros de mesa que en el ranking de Shangai, donde la Universidad del País Vasco ocupa la franja de posiciones 300-400 existe una relación causa-efecto para su ascenso. En esa misma clasificación internacional Oviedo pasó de estar entre las 700 mejores a situarse entre las 900 en tan solo un año, penúltimo nivel de la prestigiosa clasificación.

"La Universidad del País Vasco se creó en 1968, en Bilbao, y luego como tal en el año 80, no es su cuestión de antigüedad; allí el gobierno ha invertido muchísimo", reflexiona al tiempo que menciona el conglomerado Ikerbasque, cuyo personal se vincula a la universidad pública y donde captan una decena de investigadores senior al año, con trayectorias de prestigio. "Sin embargo, aquí, en Asturias, el Ministerio ha fallado a mucha gente sin invertir en infraestructuras", señala. Villaverde relativiza también un ranking como Shangai, "muy complejo", que existe desde 2013 y en el que hasta 2013 solo figuraban 500 universidades del mundo, del que la Universidad de Oviedo se salió hasta 207 y cuando volvió estaba en las posiciones 500. "En las primeras posiciones figuran diez [universidades] chinas y no están ni Harvard ni el MIT".

La posición en los rankings

Si bien los rectores reconocen que no es una buena posición estar en el puesto 25 de 50 entre las universidades españolas, pero, advierten, "no debería ser una crítica, sino un acicate", coinciden. Por tamaño, la posición de la Universidad de Oviedo sería 15.ª y hay rankings que la sitúan incluso por encima. "Hay un recorrido al alza", aseguran aunque en ese camino convendría cambiar un criterio. "Nos miden en el siglo XXI con la visión del siglo XX", sostiene Villaverde. "El ranking de Shanghai se creó para medir las mejores universidades del mundo donde enviar a los estudiantes chinos", apunta Zulima Fernández. Y hay categorías donde todas las universidades españolas puntúan cero al no tener un "Nobel" en sus plantillas, salvo la Complutense.

La defensa general de los rectores exrectores es que si la Universidad pública no es prioridad para un país, eso se acaba pagando. La exdirectora de la Aneca defiende, pese a los cambios y polémicas recientes como la de Madrid, que la Universidad pública no está deteriorada, pero García Granda advierte: "Una universidad mal financiada no vale nada". Zulima Fernández añade al debate otro punto de vista: que la universidad nunca fue prioridad para los gobiernos. "Para el vasco y el catalán sí lo es", replica García Granda mientras Villaverde reclama "un compromiso de Estado" con la Universidad.

Las matrículas gratuitas

La novedad, desde este curso, que la matrícula será gratuita siempre que el alumno responda académicamente a lo largo de toda su etapa en la Universidad, es recibida por una mayoría de los presentes en la cumbre académica de Ribadesella con rechazo. Rafael Puyol bromea al comparar a la universidad pública con otro de los grandes poderes del Estado: "Es eterna, como la iglesia (católica)". Ignacio Villaverde, como principal aludido por la decisión del Gobierno del Principado, aclara que esa nueva realidad de la gratuidad de las matrículas universitarias no ha supuesto una pérdida de fondos para la Universidad. "Es una decisión política", zanja. "Es una medida demagógica", opina Juan Vázquez. "No conducen a nada esos 20 millones de euros", añade Santiago García Granda, "sería mejor una matrícula más barata que gratuita". Incluso, Rafael Puyol, se aventura a exponer: "Las matrículas de la pública habría que subirlas". La solución salomónica al respecto llega de la mano de Zulima Fernández: "Se solucionaría con más y mejores becas". O, como en el caso de la Nebrija, que expone Pepe Muñiz: "De los 150.000 estudiantes que tenemos, el 50% sigue el modelo online". Y José María Peredo, en representación de la Europea, aseguró que su proyecto existe desde el año 1995 precisamente como complemento a lo que se venía ofreciendo desde la pública. "Claro que busca beneficio, pero no abrupto", asegura. Muñiz tercia respecto a la financiación o no de la universidad y explica que en EE UU a las universidades públicas se les cubre el 40% de su presupuesto desde los respectivos gobiernos, "y en Oxford y Cambridge tampoco llegan al 50%". Además, agrega que el momento presente es tiempo de hablar de calidad, no de cantidad ni de financiación. "Yo creo en los resultados de las publicaciones y en que se potencie la investigación", expone por su parte Zulima Fernández.

Las cifras de la plantilla

A Juan López Arranz le parece positivo que las nuevas universidades privadas en Asturias se hayan decantado por el área de Ciencias de la Salud. "La cantera ahí está aseguradísima", dice por la propia cantera de la Universidad de Oviedo y sobre las privadas apunta que la suya "es una cultura distinta".

Como ejemplo de la apuesta por la formación, Ignacio Villaverde aporta cifras sobre la situación de la plantilla de la Universidad de Oviedo, con 2.170 personas en el cuerpo de personal docente e investigador de los que, entre 700 y 800, son catedráticos, y el personal de administración y servicios ronda el millar. "Un 20% de nuestro personal", arguye, "está por debajo de los 35 años". Un tercio se encuentra en fase de estabilización en la plantilla, otro tercio ya lo está y el tercero de esos tercios los ocupan las últimas incorporaciones. "Somos de las cinco universidades públicas con más personal funcionario de todas las categorías", sentencia.

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