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El reinicio del horno de Arcelor ayuda a reactivar la industria de Asturias tras meses de agonía

La actividad fabril regional creció un 5,7% en julio por la producción de energía y la mejora de la siderurgia tras la reparación de la instalación

Los altos hornos de ArcelorMittal en Veriña (Gijón).

Los altos hornos de ArcelorMittal en Veriña (Gijón). / Juan Plaza

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Yago González

Yago González

Oviedo

La producción industrial de Asturias creció un 5,7% en julio en comparación con el mismo mes del año pasado, según los datos publicados ayer por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei). El dato corta una racha de varios meses en terreno negativo (salvo un tímido rebrote del 0,4% el pasado abril), lo que coincide con la recuperación de la actividad siderúrgica tras el reinicio del alto horno "B" de ArcelorMittal en Veriña (Gijón), averiado desde el otoño de 2025. Con todo, en el acumulado del año, la actividad fabril asturiana registra todavía un leve descenso del 0,4%.

Sadei atribuye principalmente el cambio de signo a la producción de energía eléctrica, gas y agua, que en comparación con julio de 2025 avanzó un 22,2%, sobre todo por la generación térmica. En paralelo, la metalurgia creció un 6%, al situar la producción siderúrgica en niveles "cercanos a los habituales antes de la avería del alto horno". Sadei concluye que el comportamiento de estas dos ramas explica el rebote de julio, pero pide tiempo para "consolidar esta tendencia y extender la recuperación al conjunto de las líneas de producción".

El dato de julio (5,7%) es el mayor incremento interanual de la producción industrial asturiana desde diciembre de 2024 (6,3%). Entre octubre de 2025 y el pasado marzo, el índice estuvo en negativo y, salvo un puntual rebrote del 0,4% en abril, recayó en la senda declinante que ahora se ha interrumpido en julio.

El horno "B" de Veriña quedó fuera de servicio tras una parada de mantenimiento en septiembre de 2025. Los intentos de rearranque fracasaron y en febrero la compañía lo apagó en frío para vaciarlo y repararlo. El encendido se produjo a mediados de mayo, y a finales de julio ambos hornos altos operaban a plena capacidad.

La reactivación del horno ha impulsado a la industria auxiliar, aunque Sadei también advierte de un efecto mixto, ya que el fin de las obras de reparación también ha restado actividad a algunas empresas que participaban en ellas.

Por su parte, el sector de la transformación de metales subió un 5,4%. El organismo cita, además, el buen tono de la fabricación de armamento, la industria naval y parte de la agroalimentación, que ya sostenían el tejido en los meses previos.

El segmento de alimentación y bebidas creció un 6,9%, y el de otras industrias manufactureras, un 7,9%. En el lado contrario, los minerales no metálicos cayeron un 11,5% y la industria química, un 7,4%. En este último caso, el organismo relaciona el descenso con paradas estivales programadas en plantas de medicamentos —que se extenderán hasta finales de septiembre para ajustar existencias— y con un horizonte "poco optimista" ante el cierre de la planta de fungicidas de Corteva en Tamón (Carreño).

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