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El verano en Asturias "eclipsado" por las cifras de los empresarios de turismo que alertan de "enfriamiento y estancamiento" del sector

La hostelería se queja de la caída de rentabilidad y los hoteles, de pernoctaciones

Momento "dulce" para los campings y turismo rural

Turistas en Gijón.

Turistas en Gijón. / Luisma Murias / LNE

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Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

Lo que a todas luces parece un verano de récord en Asturias, con bares y restaurantes llenos, terrazas sin huecos en los que parar a tomar algo y alojamientos en los que era imposible –y bastante caro– reservar el pasado agosto en torno a las fechas del eclipse, no es así. Han venido los empresarios del sector para «eclipsar» esas buenas expectativas y enfriar la sensación general de que el Paraíso Natural puede celebrar uno de los mejores veranos turísticamente hablando de su historia.

La Mesa de Turismo de FADE (Federación Empresarios de Asturias) ha puesto las cifras en la mesa y, aunque sin negar que ha habido buenos niveles de ocupación y actividad, advierten de que se cierra un verano marcado por el «estancamiento», sobre todo, en cuanto alojamiento, mientras que la rentabilidad ha sido «moderada». En resumen, en palabras del presidente de Otea (Hostelería y Hotelería de Asturias), Javier Martínez, se asiste el «enfriamiento» turístico en la región respecto a 2025, que fue un año muy bueno.

Preocupados

Todo ello en el contexto de que es el último verano en Asturias sin tasa turística que, si el Gobierno regional mantiene sus planes, se aplicará el próximo año a través de los alojamientos. Algo sobre lo que en la Mesa de FADE, que preside Julio Bobes, están «preocupados» y advierten de que «añadir nuevas cargas puede perjudicar la competitividad de un sector que, pese a mantener buenos niveles de actividad, afronta una creciente presión sobre sus márgenes».

En la foto de izquierda a derecha: Fernando Corral, vicepresidente ejecutivo de OTEA; Javier Martínez Fernández, presidente de OTEA;  Julio Bobes, coordinador de la Mesa de Turismo de FADE; y Yolanda Alzú, de la Asociación de Campings de Asturias.

En la foto de izquierda a derecha: Fernando Corral, vicepresidente ejecutivo de OTEA; Javier Martínez Fernández, presidente de OTEA; Julio Bobes, coordinador de la Mesa de Turismo de FADE; y Yolanda Alzú, de la Asociación de Campings de Asturias. / FADE

El dirigente de Otea y responsable del área de hostelería habla de «rentabilidad lastrada por el aumento de los costes energéticos y un descenso del gasto de los clientes en restauración». La patronal advierte además de que la desaceleración registrada durante la segunda mitad de agosto –las previsiones meteorológicas «algo exageradas» están en el punto de mira de los empresarios– y las previsiones para septiembre apuntan a un posible cambio de tendencia. Martínez apunta como una de las posibles explicaciones de la caída del gasto el aumento del coste del alojamiento, que obliga a las familias a repartir de manera distinta su presupuesto vacacional. Pese a ello, el 69% de los empresarios consultados se declara satisfecho con la campaña.

Demanda en restaurantes

En los alojamientos, el retroceso de la demanda se ha visto parcialmente compensado por el incremento de las tarifas: según el observatorio de la patronal, los precios medios hoteleros crecieron un 13,8% en julio y un 10,37% en agosto. «Esto no quiere decir que tengamos cifras muy malas, sino que no son mejores que las del año anterior», resumió.

El empleo se mantiene igualmente un comportamiento favorable. La hostelería y el turismo sumaban en julio 40.557 trabajadores afiliados a la Seguridad Social, 1.242 más que en el mismo mes de 2025, lo que representa un incremento del 3,2%. La nota negativa está entre los autónomos: el sector contabiliza 38 menos que hace un año.

Fernando Corral, vicepresidente de Otea y responsable de alojamientos, señaló que julio terminó con una ocupación en Asturias de aproximadamente el 83%, prácticamente igual a la de 2025, mientras que agosto se situó alrededor del 90%, unos dos puntos por debajo del año pasado. Los datos del INE acumulaban hasta julio una pérdida de unas 26.000 pernoctaciones, aunque el observatorio de Otea refleja más un escenario de estancamiento que de fuerte caída. Las mayores dificultades se concentran en Gijón y el Oriente, mientras Oviedo mantiene un ligero crecimiento. En evolución de visitantes después del eclipse llegó lo peor: a partir de los días 20 y 21 de agosto se produjo un descenso importante de las pernoctaciones en lo que pudo influir el mal tiempo.

Por todo ello, Corral reclama al Gobierno regional un plan de ayudas para modernizar la planta hotelera asturiana, «mejorar su comercialización, avanzar en eficiencia energética y renovar los servicios ofrecidos a los clientes». Otea teme que el actual estancamiento no sea simplemente coyuntural y termine consolidándose si el sector no gana competitividad.

Turismo rural y campings, al alza

Esto se contrapone con la buena evolución del turismo rural y los campings. Los establecimientos rurales registraron crecimientos del 6% en julio y del 2% en agosto, mientras los campings alcanzaron una ocupación media próxima al 95% en julio. Es un «momento dulce» expresó Susana Azúa, de la asociación asturiana.

De hecho, en ese aumento de las reservas en campings está también otra explicación de la caída del gasto en hostelería: aumentan las estancias largas y, por tanto, los campistas –cada vez más familias– optan por comer y cenar en la autocaravana, tienda o bungalow.

La Mesa de Turismo advierte, ante el estancamiento percibido, de que el reto es «prolongar la temporada y trasladar la fortaleza de julio y agosto al resto del año, avanzando de manera efectiva en la desestacionalización de la actividad turística».

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