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La avispa velutina no da tregua en el verano asturiano tras una primavera cálida: "Estamos sobrepasados, esta es la época más crítica del año"

El aumento de las temperaturas hace que el avispón se expanda con más fuerza por la región

Las dosis de veneno mediante escopetas o "torpedos", antídoto contra los nidos

Un hombre sujeta una velutina por las alas

Un hombre sujeta una velutina por las alas / Ángel González / LNE

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Nacho Blanco

Oviedo

La "vespa velutina”, también conocida como avispa asiática o avispòn, continúa haciendo estragos en el medio ambiente asturiano. Desde que se detectaron los primeros ejemplares en el occidente de la región allá por 2014, su presencia no ha dejado de crecer. Según los datos oficiales de la Consejería de Medio Rural y Política Agraria, el trampeo de velutinas del año pasado registró 168.858 insectos (109.986 reinas y 58.872 obreras), la cifra más alta desde que se tienen datos.

Esta trayectoria ascendente de las capturas realizadas evidencia una problemática que no deja de crecer, pero cuya respuesta cada vez es más efectiva . “Estamos muy mal, este año estamos desbordados”, así describe la situación Juan Prado, coordinador de Protección Civil en Villaviciosa. En el ejercicio de 2025, el concejo maliayo registró un total de 598 capturas de avispas entre reinas y obreras, repartidas en un total de 59 trampas. De momento este equipo de seis personas que se dedica casi en exclusiva al control de esta especie ya lleva “unos 550 nidos” antes de cerrar agosto.

De hecho, este verano se han producido ataques relevantes en el medio rural asturiano, como el del hombre de Pravia de 33 años, que acabó en la UCI ingresado después de recibir 27 picaduras de avispas comunes, o un hombre de Cudillero de 52 años que fue atacado por una veintena de velutinas y también tuvo que ir al hospital, donde pasó una noche. En ambos casos los ataques se produjeron al enganchar nidos enterrados, ocultos, durante tareas de siega o desbroce.

Además, Prado añade que "la época más crítica del verano es ahora en agosto", ya que es cuando "más turismo recibe la región". Por eso, es importante que cualquier persona que se tope con un nido de avispas asiáticas no se acerque a él y notifique de su presencia lo más rápido posible. Esta acción se puede realizar mediante la aplicación AvisAp, algo que ayuda en gran medida a los profesionales: "Tener los nidos localizados nos facilita enormemente el trabajo, muchas veces te lleva más tiempo encontrarlos que quitarlos". El SEPA (Servicio de Emergencias del Principado) retira los nidos localizados si estos están a diez metros o menos de alguna vivienda, o en hay alguna persona alérgica en riesgo.

Un invierno cálido

Una de las razones para el repunte de velutinas que se ha vivido este verano es el aumento de temperatura en los meses de primavera. “Las reinas que estuvieron hibernando durante el invierno suelen salir hacia febrero o marzo, y si el tiempo no acompaña suelen morir muchas. Este año les acompañó y pudieron desarrollarse mejor”.

El clima benévolo facilitó la tarea de las reinas de construir un nido embrionario, para después, con la ayuda de las hijas, realizar el nido primario. “Estos ya son más grandes, como una pelota de balonmano, y son peligrosos porque al alojarse en huecos o terraplenes, es común encontrárselos en el suelo, caminando o sobre todo, desbrozando", explica Prado.

Un nido de veltuinas, cobijado en un hueco de un tejado

Un nido de veltuinas, cobijado en un hueco de un tejado / J. P.

Después, también existen los nidos secundarios, construidos a partir de verano cuando el primario se queda pequeño. Estos son del tamaño de “una bombona de butano” y se suelen ubicar a mayor altura. Para contrarrestarlos, los equipos encargados usan todo tipo de artilugios, desde trampas tradicionales hasta dardos envenenados.

“El torpedo de velutina”

Neutralizar los nidos de velutinas de una forma segura es crucial para combatir a este tipo de insecto. En Villaviciosa, en la zona centro de Asturias, el área más castigada por dichas avispas, emplean una herramienta llamada “torpedo de velutina”, el cual dispara un dardo envenenado a los nidos mediante una caña telescópica de hasta 15 metros. “Es invento nuestro, después si el nido está a más altura ya utilizamos la escopeta". Prado menciona que ese segundo método cobra especial importancia en la parte tardía del periodo estival, debido al aumento de nidos secundarios: "Hasta hace un mes no llevaba la escopeta conmigo, ahora no la puedo dejar en casa".

Estos dos sistemas son efectivos “el 90% de las veces” y son capaces de anular las estructuras con “cantidades mínimas de veneno, de menos de medio centímetro cúbico”. No obstante, estas vías no son las únicas eficaces. En otros lugares de la zona centro de Asturias emplean una táctica algo más rebuscada: se echa líquido para pulgas de perros a los nidos para envenenarlos, una técnica bautizada como “troyano”.

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