La vuelta a casa bajo las bombas de los niños de Ucrania a los que Asturias regaló unos días de paz
El regreso de los menores fue complicado por un ataque ruso en los accesos a Kiev

Los menores, tras llegar del aeropuerto de Asturias al de Rzeszow, en Polonia, el pasado 29 de agosto. / K. P.

Los niños ucranianos que durante una semana participaron en un campamento en Asturias en agosto ya están de vuelta en su país.
Para ellos, esos días en España han significado mucho más que unas vacaciones. Durante una semana pudieron vivir en completa seguridad: dormir sin explosiones ni sirenas, jugar, hacer deporte, conocer nuevos lugares y simplemente ser niños. Para muchos puede parecer algo completamente normal. Para estos niños, no lo es.
Han crecido en un país en guerra. Algunos apenas recuerdan cómo era la vida antes de la invasión rusa a gran escala. Para ellos, las alarmas aéreas, los refugios, las explosiones y las noches interrumpidas se han convertido en parte de su infancia. Por eso Asturias les ha permitido descubrir algo que los niños europeos consideran natural: cómo se siente una infancia en paz.

El grupo de niños, con los coordinadores del campamento y autoridades, en el Aeropuerto de Asturias, antes de partir. / K. P.
El contraste en su regreso ha sido especialmente doloroso. Mientras volvían a casa, Kiev y toda la región llevaban varios días sufriendo intensos ataques rusos con drones y misiles. Precisamente en la zona por la que tuvo que pasar el grupo en su camino a la capital de Ucrania, un ataque ruso provocó una enorme explosión y obligó a restringir la circulación por la principal carretera de acceso.
Al menos 37 personas murieron y más de 40 resultaron heridas como consecuencia del ataque y las explosiones posteriores. Entre las víctimas de los ataques de esos días y otros hay también niños.
Los 37 menores que hace apenas unos días estaban jugando tranquilamente en Asturias regresaron a un país donde volvieron a escuchar las sirenas antiaéreas y, en ocasiones, tuvieron que modificar el itinerario para esquivar el ataque.
Rusia está intensificando sus ataques contra ciudades e infraestructuras ucranianas. Viviendas, instalaciones energéticas, almacenes, sistemas logísticos y otras infraestructuras esenciales están siendo destruidos o dañados. Estos ataques no solo causan víctimas: buscan deteriorar las condiciones de vida y aumentar la presión sobre la población civil ucraniana.
Por eso iniciativas como la de organizar un campamento en Asturias para que más de una treintena de niños pueda pasar unos días en tranquilidad tiene un significado que va mucho más allá de unas simples vacaciones. Asturias regaló a estos niños una semana de la infancia que la guerra les está robando; una semana en la que pudieron sentirse seguros. Pudieron despertarse sin miedo. Pudieron conocer el mar, la naturaleza, los animales, hacer deporte, reír y hacer nuevos amigos.
Y ahora han regresado a Ucrania, donde ya han vuelto al colegio, llevando consigo el recuerdo de que existe otra vida: una vida sin guerra.
Para la Asociación Viche es especialmente importante agradecer el apoyo del Ministerio de Defensa de España, del Principado de Asturias y de todas las personas y organizaciones que hicieron posible esta estancia. No podemos devolver a estos niños los años de infancia que la guerra les ha quitado. Pero juntos podemos regalarles días en los que vuelvan a sentirse simplemente niños.
Durante la complicada vuelta que tuvieron a Ucrania, bajo los ataques rusos, comprendemos aún más el valor de cada uno de esos días de paz que Asturias les ha dado.
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