David Martínez, CEO de Proasur: "Desde Olloniego hacemos proyectos para cualquier parte del mundo"
Esta empresa asturiana desarrolla y fabrica proyectos museográficos y espacios culturales que hoy pueden encontrarse en el Grand Egyptian Museum o en el Parlamento Europeo
David Martínez, CEO de Proasur
L. L.
Proasur cumple 35 años. ¿Se imaginaba cuando empezó que acabaría trabajando para el Parlamento Europeo o el Grand Egyptian Museum?
Cuando empecé en la empresa todos los proyectos eran en España por lo que yo creo que, aunque sabíamos que nuestro trabajo tenía potencial exportador, lo veías como una posibilidad muy complicada y difícil. El solo hecho de vender fuera ya lo considero un éxito y un orgullo, pero la verdad es que llegar a trabajar en proyectos de estos lugares y muchos otros más ya supera todas nuestras expectativas iniciales.
Hoy en Proasur trabajamos más de 75 profesionales en más de 10.000 metros cuadrados de instalaciones en Olloniego, pero seguimos teniendo muy presente que somos una empresa que nació aquí, en Asturias.
¿Qué hace exactamente Proasur?
Una parte importante de nuestro trabajo consiste en convertir en realidad proyectos que muchas veces empiezan en la cabeza de un equipo de arquitectos, diseñadores o una institución. Nosotros nos encargamos de desarrollarlos técnicamente y aplicar la “ingeniería a las ideas” así como de fabricarlos y después montarlos.
Y ahí está buena parte de nuestra especialización. Además del desarrollo, somos capaces de integrar todas las tecnologías y materiales (madera, resinas, metal…) para crear elementos técnicamente muy complejos. Nosotros tenemos esas capacidades dentro de la empresa y podemos controlar prácticamente todo el proceso.
Eso explica que puedan trabajar en proyectos tan distintos.
Sí. Y también que cada proyecto sea diferente. No hacemos una pieza y la repetimos. Cada espacio tiene sus necesidades y muchas veces hay que buscar una solución que no se ha hecho exactamente así antes.
Ahí está también la innovación. Cada proyecto nos obliga a buscar soluciones, probarlas y conseguir que funcionen. Y después hay que llevarlas a la práctica, muchas veces a miles de kilómetros de Asturias.
¿Cuál es el proyecto que más ha impresionado al equipo?
El proyecto más importante en volumen y plazo ha sido el Natural History Museum de Kuwait. Además, fue uno de los primeros por lo que lo que estamos muy orgullosos del resultado. A partir de ahí es difícil destacar alguno porque todos tienen una identidad muy diferentes y elementos técnicamente impresionantes, Grand Egyptian Museum, Oman Across ages museum o World of Wine en Oporto podrían ser quizá los más espectaculares.
Son proyectos que, cuando los ves terminados, impresionan. Detrás hay muchas horas de trabajo en Asturias y fuera de ella. A veces se ve el resultado final en destino y la gente se sorprende de que prácticamente el 100% se ha fabricado a miles de kilómetros de distancia en Olloniego.
¿Ese es uno de los orgullos de la empresa?
Sí, sin duda. Poder decir que una parte de esos proyectos se ha hecho aquí tiene mucho valor para nosotros. Y demuestra también que desde Asturias se puede competir internacionalmente en actividades industriales muy especializadas y de alto valor añadido.
Ahora están dando un paso más con Estados Unidos.
Es uno de los mercados en los que estamos empezando a trabajar y supone un reto importante. Es un mercado muy grande y competitivo, pero creemos que tenemos cosas que aportar. Ya hemos realizado dos proyectos allí y la idea en 2027 es intentar crecer en este mercado.
Además, seguimos consolidando nuestra presencia en Oriente Medio y contamos con nuevos proyectos con instituciones europeas, entre ellos uno en Paris que es uno de los más grandes que hemos desarrollado. Todo esto está haciendo que la empresa crezca y que necesitemos aumentar también nuestra capacidad productiva en Olloniego.
Crecer fuera obliga también a hacer números dentro. ¿La financiación se ha convertido en una pieza importante?
Evidentemente. Cuando una empresa crece necesita financiación, y más cuando trabajas en proyectos internacionales. Hay que fabricar, comprar materiales, contratar equipos y asumir costes antes de que el proyecto esté terminado y a veces, aunque intentes negociar los plazos de pago, el flujo de caja es exigente o negativo los primeros meses del proyecto.
Por otro lado, especialmente en los países del golfo, para realizar los proyectos exigen la entrega de un porcentaje del total del proyecto como avales de garantía.
No siempre es fácil explicar a una entidad financiera cómo funciona una empresa como la nuestra. Trabajamos desde Asturias en muchos países a la vez, enviamos materiales, desplazamos equipos para montaje. Después de varios años, Asturgar conoce nuestro recorrido y entiende esa operativa.
¿Cómo contactaron con ellos?
Llegamos a Asturgar por recomendación de varios bancos y entidades públicas asturianas. Nos explicaron que, como sociedad de garantía recíproca, podían ayudarnos en operaciones en las que la banca tradicional tenía más dificultades.
Y así fue. La primera experiencia fue con un proyecto de gran envergadura vinculado a un proyecto en el golfo pérsico. Necesitábamos unos avales muy específicos y no era sencillo obtenerlos al cien por cien a través de la banca comercial. Asturgar nos ayudó a sacarlo adelante y aquello fue un punto importante para nosotros.
A partir de ahí hemos seguido trabajando juntos en distintos proyectos internacionales. Ahora nos han facilitado también el acceso a la Línea ICO Crecimiento Exportadores.
¿Qué les ofrece la Línea ICO Crecimiento Exportadores?
Nos ayuda a acompañar el crecimiento que estamos teniendo fuera. Estamos entrando en nuevos mercados, aumentando nuestra capacidad y afrontando proyectos cada vez mayores. Para todo eso hace falta financiación.
El respaldo de Asturgar nos ha permitido acceder a esta línea en unas condiciones especialmente interesantes con respecto al mercado. Para nosotros es una forma de seguir acompañando el crecimiento exterior de la empresa.
35 años después de empezar, ¿qué es lo que más ha cambiado?
La escala. Antes trabajábamos fundamentalmente en mercados mucho más próximos y hoy podemos tener proyectos en Europa, Oriente Medio o América. Aunque es cierto que, gracias a la tecnología, trabajar a distancia es mucho más sencillo que en los inicios.
En esencia sigue siendo teniendo la misma filosofía. Somos una empresa industrial y aquí hay mucha gente haciendo posible cada proyecto. Ingenieros, carpinteros, metalistas, técnicos de iluminación, especialistas audiovisuales... Hay mucho conocimiento acumulado.
¿Y qué queda por hacer?
Queremos seguir creciendo internacionalmente, pero también seguir invirtiendo en Asturias, en tecnología mejores equipos de fabricación y en personas.
Nos gustaría que dentro de otros 35 años podamos continuar diciendo que desde Olloniego se hacen proyectos que terminan en cualquier parte del mundo.
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