Una nueva era, el gran salto en las comunicaciones

Rebollo, el maquinista de un sueño que se llama Variante de Pajares: "¡Cuánto lo hubiera disfrutado hoy mi padre!"

«Pensar lo que tenemos encima», clamó la exconsejera Berta Piñán cuando el tren avanzaba a más de 1.000 metros de profundidad

Rebollo, el maquinista de un sueño

Rebollo, el maquinista de un sueño / Ramón Díaz

Ramón Díaz

Ramón Díaz

"¡Tanta lucha para diez minutos!" Alejandro Rebollo Rico, hijo mayor del político y primer impulsor de la variante de Pajares, viajó ayer en el tren que inauguró esa infraestructura junto a tres de sus cuatro hermanos, Belén, Teresa e Ignacio. Solo a María José le fue imposible acudir a una cita que para ellos era muy especial, y en la que sintieron que su padre, fallecido en 2015, estuvo de alguna forma con ellos.

Alejandro Rebollo Rico, ya en Oviedo, destacó que cruzar ayer los túneles de la variante de Pajares fue "muy emocionante". Le impresionó, sobre todo, ver en las pantallas el avance a 200 kilómetros por hora por el túnel de base grabado desde el morro del tren, que se proyectó en las pantallas de los convoyes. "Es una sensación extraña, una pasada", comentó. Al salir de la estación ovetense y escuchar las gaitas sonando en el exterior exclamó: "¡Qué bonita es Asturias, no tiene comparación! Hubiera sido fantástico que mi padre hubiera estado aquí", añadió emocionado. Su hermano Ignacio asintió, corroboró aquellas palabras y añadió: "¡Cuánto lo hubiera disfrutado hoy mi padre!"

Otra de las hermanas Rebollo, Teresa, solo acertó a comentar que había sentido "mucha emoción" durante el viaje entre Madrid y Oviedo, y que se sentía "muy contenta" al ver cumplido el sueño de su padre de abrir una línea ferroviaria alternativa a la antigua rampa de Pajares, aunque a la vez triste por la ausencia del que fuera presidente de Renfe y diputado en el Congreso por Asturias, entre otros cargos, considerado "padre" de la variante de Pajares.

Belén Rebollo, hermana de los anteriores sentía al llegar a Oviedo "un orgullo muy grande". Añadió que hubiera sido "bonito que nuestro padre hubiera estado aquí con nosotros. ¡Todo lo que luchó él por Asturias…!", concluyó.

Uno de los túneles de la variante de Pajares llevará el nombre de Alejandro Rebollo Álvarez Amandi, como reconocimiento a su labor en favor de esta línea. Próximamente se colocará una placa en la estación de Pola de Lena, y no en la boca del túnel de base, como había barajado inicialmente Adif. La iniciativa surgió a propuesta de la Cámara de Comercio de Oviedo, que el jefe del Ejecutivo autonómico, Adrián Barbón, asumió al considerarla justa y necesaria, y trasladó hace unos meses al Administrador Ferroviario, que poco después mostraba su aceptación.

La Variante es "algo por lo que nuestro padre siempre ha luchado, es de justicia que finalmente se haya conseguido y es un orgullo estar aquí viendo esto que se proyectó hace tantísimos años", había señalado Belén Rebollo minutos antes de partir de la estación de Chamartín, en Madrid. "Mi padre decía que la Variante tenía que ser realidad porque creía en Asturias y en el ferrocarril", indicó.

Rebollo, el maquinista de un sueño

Los responsables del tren, entre ellos Mariano Santiso y Sonia Araujo. / Ramón Díaz

"Yo era un niño muy pequeño, tendría ocho años, y ya oía a mi padre hablar en las comidas de la Variante de Pajares", señaló Ignacio Rebollo cuando también estaba aún en Madrid. Añadió que el nuevo trazado ferroviario llega "con mucho retraso", pero es "muy necesario para conectar Asturias y ponerla al nivel de otras comunidades autónomas en sus infraestructuras".

"Estoy muy emocionado. Es la culminación de un sueño por el que mi padre peleó toda su vida. Siendo diputado, hizo lo indecible para que Asturias pudiera contar con este avance y este día para nosotros es una satisfacción, una emoción. Un orgullo", resaltó Alejandro Rebollo hijo, poco antes de que el tren partiera de la estación madrileña y se encaminara hacia Asturias. "Él fue el primero que lo diseñó, pero es una obra de todos y para todos. Va a ser el viaje en tren del que más vamos a disfrutar", auguraba el primogénito de los Rebollo.

Disfrutaron. Como también lo hicieron, aunque fuera de otra manera, los más de 200 viajeros que atravesaron la Variante, entre autoridades, personal de medios de comunicación e invitados. El momento más emotivo llegó cuando se anunció que el tren se adentraba en el túnel de base, que con casi 25 kilómetros es el segundo más largo de España y el undécimo del mundo.

Muchos de los presentes quisieron inmortalizar el momento sacando fotografías y grabando vídeos de las pantallas de los coches, en las que se observaba el avance del tren por el pasadizo subterráneo.

En ese momento, Carlos Paniceres, presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, recordó "emocionado" a Alejandro Rebollo, y trató de imaginar "qué sentiría al ver "su Variante" abierta. Una actuación ferroviaria que "por fin rompe nuestro aislamiento", añadió.

Rebollo, el maquinista de un sueño

Berta Piñán, mostrando su billete conmemorativo de la apertura de la Variante. / Ramón Díaz

"Pensar lo que tenemos encima...", comentó la exconsejera de Cultura y Turismo, Berta Piñán, que viajaba en uno de los coches reservados para los invitados, el número siete. Era para pensarlo, porque en ese instante el tren avanzaba a más de 1.000 metros de profundidad bajo la Cordillera. Otro de los pasajeros se fijaba en la velocidad: 201 kilómetros por hora, un kilómetro por hora más del máximo que había anunciado Adif para las primeras semanas de funcionamiento de la Variante, ya que posteriormente se incrementará hasta los 275 kilómetros por hora en el tubo en el que está desplegado ancho ibérico, el Oeste. Solo acertó a pronunciar una palabra: "Impresionante".

La emoción siguió también para muchos de los presentes tras el viaje en La Losa de Oviedo. Mariano Santiso, representante institucional de Renfe en Asturias, vio cómo la tensión acumulada, unida al hecho de recibir un mensaje de un hijo de quien fue su compañero en la lucha inicial por la Variante, el también sindicalista Amador Barros, ya fallecido, le superaba: "Me eché a llorar, no lo pude evitar". Acababa de ver cumplido el "sueño" que tuvieron hace 30 años Amador Barros y él. Un sueño "que nadie pensaba que fuera posible por la enorme inversión que requería", pero que ayer se hizo por fin realidad.

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