Un proyecto colectivo de toda la sociedad que tuvo que vencer obstáculos políticos y técnicos

Una infraestructura anhelada e impulsada por los gobiernos de centro-derecha con el PSOE abiertamente en contra

Álvaro Queipo

Álvaro Queipo

La variante ferroviaria de Pajares es, probablemente, el mayor anhelo colectivo de los asturianos durante los últimos 40 años. Ahora, tras muchas y diversas dificultades, entra por fin en servicio. Y, aunque no lo haga con todo su potencial, sólo podemos sentir satisfacción por un logro que representa una hazaña técnica y una gran oportunidad para nuestra tierra.

Es obligado recordar y reconocer el trabajo y el esfuerzo de tantos y tantos que han aportado su grano de arena para que la Variante sea hoy una realidad. Desde los ciudadanos que, por encima de siglas e ideologías, participaron en masivas manifestaciones en su defensa, hasta la movilización de la sociedad civil o la labor impagable de la Plataforma pro Variante. Un trabajo esencial para contrarrestar los obstáculos continuos de los Gobiernos del PSOE de los años 80 y 90.

La variante de Pajares es hoy una realidad, pero tiene una larga historia que es conveniente no olvidar. La verdad sólo tiene una cara, aunque para algunos sea dura. Y la historia nos muestra ciertamente que la Variante de Pajares siempre estuvo impulsada por los Gobiernos de centro derecha, con el PSOE abiertamente en contra.

Repasemos algunas fechas elocuentes que ahora algunos intentan tapar.

En 1979, al asturiano Alejandro Rebollo, entonces secretario de Estado de Transportes en el Gobierno de UCD y luego presidente de Renfe, fue el primero que defendió la construcción de un túnel ferroviario bajo la Cordillera e impulsó un primer estudio. El Gobierno de Adolfo Suárez asume la obra, la incluye en su plan de infraestructuras y adjudica un primer tramo en 1982.

Meses después, el PSOE gana las elecciones, y el Gobierno de Felipe González suspende la citada adjudicación. Veta la Variante. El Plan de Transporte Ferroviario de 1987 incluyó todas las grandes obras proyectadas en España, salvo la Variante de Pajares.

La conmoción y la indignación en la región explotó, ante la perspectiva de que se eternizara el obsoleto trazado del siglo XIX que aislaba al Principado, y propició la creación, en 1987, de la Plataforma cívica en defensa de la Variante, en la que confluyeron todos los partidos y sindicatos asturianos y la patronal FADE, todos excepto el PSOE, que intentaba justificar su rechazo a la Variante de Pajares con la defensa de "una salida ferroviaria al Este", una pura ensoñación. El PP, IU y CDS presentan una iniciativa en la Junta General para que la Variante se incluya en el Plan de Transporte Ferroviario. El PSOE, nuevamente, vota en contra, y encarga un estudio de viabilidad de la obra que resultó negativo, y con el que los socialistas argumentaron que, en realidad, la Variante de Pajares no era necesaria.

La Variante sí aparece mencionada en el Plan Director de Infraestructuras de 1993 del Gobierno socialista, pero sin fechas, calendario ni financiación. Ante esta nueva discriminación, la Junta General aprobó una proposición de ley para su construcción, que fue llevada al Congreso de los Diputados y defendida en el Parlamento nacional por diputados regionales del PP, CDS e IU. En las dos ocasiones, el PSOE volvió a votar en contra.

Los socialistas nunca quisieron la Variante e hicieron todo lo posible para que no se construyese. Hubo que esperar a la llegada del Partido Popular al Gobierno, en 1996, para que el proyecto de la Variante iniciase por fin su camino tras 14 años de bloqueos y vetos del PSOE.

Con el Gobierno de José María Aznar, en 1997, el Congreso aprueba una ley con un artículo único: dar a la Variante "la mayor prioridad en su fecha de ejecución". El PSOE no lo apoyó.

El proyecto de construcción se aprueba en 2003, y en febrero de 2004 se inician las obras, con la planificación de que los túneles queden construidos en 2010. Ya no se podía dar marcha atrás.

De hecho, hay que reconocer que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue el primero del PSOE que, una vez comenzadas las obras, continuó con las inversiones en los túneles de Pajares. Con esta intrahistoria de la Variante ferroviaria de Pajares, resulta pueril, y hasta ingrato, los intentos que ahora hacen los socialistas para apropiarse de la obra.

Porque en realidad, los grandes protagonistas e impulsores de la Variante han sido durante estos años los ciudadanos que, con sus impuestos, han permitido que se haga realidad un proyecto colectivo. A partir de hoy, Asturias está más cerca, más accesible. Es una ventaja de la que sentirnos orgullosos y que, a la vez, nos llena de responsabilidad. Aprovechémosla.

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