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El debate sobre la reforma de la norma básica del Principado

El PSOE se apea de la negociación fiscal y la reforma del Estatuto queda en vía muerta

Los socialistas invitan a Podemos y Foro a pactar con PP, Ciudadanos y Vox la rebaja tributaria que condiciona el acuerdo sobre la oficialidad

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El asturianismo se concentra en la Junta para pedir la oficialidad del asturiano

La Federación Socialista Asturiana (FSA) se apeó ayer del debate de la rebaja fiscal y, sin dar abiertamente por muerta la discusión política para la modificación del Estatuto de Autonomía y la oficialidad del asturiano, la deja muy tocada, casi al borde de la liquidación. La Comisión Ejecutiva Autonómica de los socialistas asturianos dio ayer “por rota la negociación de la reforma fiscal” que condiciona la del Estatuto, pero para no asumir el papel de enterrador –ese que hace tiempo que rehúyen los cuatro partidos negociadores– vuelve a lanzar la pelota al otro lado de la pista, sobre todo a Podemos y el centro derecha.

De palabra, los socialistas siguen diciendo que están dispuestos a mantener viva la discusión estatutaria y lingüística una vez que la condición fiscal que puso Foro se resuelva sin ellos, mediante una negociación entre los grupos que parecen dispuestos a asumirla: Podemos y la derecha. Se resisten mientras tanto a dar por muerto el debate de la oficialidad. Como mucho, llegan a decir que está “en un punto muy complicado, pero no por culpa del PSOE”, subraya muy significativamente la secretaria de Organización de la FSA, Gimena Llamedo.

El mecanismo del último capotazo es el siguiente: el PSOE sigue la estela de IU y no hablará de impuestos, pero como “parece que los partidos de la derecha” sí están dispuestos a abordar una bajada tributaria –igual que Podemos y Foro, que han propuesto por su lado sendas rebajas vinculadas a la reforma del Estatuto–, morados y foristas “pueden avanzar en esa vía y buscar el apoyo de esas otras fuerzas”, con las que tendrían mayoría absoluta. En caso de éxito, y “una vez satisfecha esa condición” que en su día puso Foro para dar su voto decisivo a favor de la oficialidad, “los socialistas retomaríamos la reforma del Estatuto con el objetivo de aprobarla este año en la Junta y remitirla al Congreso de los Diputados”.

La maniobra traza un círculo vicioso endiablado para tratar de huir de la responsabilidad de la muerte de la reforma y traspasarla al resto de la Junta. Traduciendo, esto es una incitación a Podemos a negociar una bajada de impuestos con Vox y el resto de la derecha, además de un órdago encubierto al centro derecha, al que se desafía a respaldar una bajada de impuestos sabiendo que estaría vinculada a la oficialidad del asturiano, que rechaza de plano. Una táctica política envolvente que equivale a dejar la negociación en una vía muerta, o incluso más allá. En su alocución posterior a la reunión de la Ejecutiva, de hecho, Llamedo empezó conjugando verbos en pasado: “Después de cuarenta años, este era el momento de reformar nuestro Estatuto para modernizarlo...” La satisfacción que anoche manifestaban en privado algunos dirigentes del sector del socialismo asturiano menos inclinado a la oficialidad también da fe del lugar al que se encaminan las negociaciones.

Es evidente que el último giro de los acontecimientos compromete gravemente los plazos para que la reforma pueda salir adelante en esta legislatura. A esa pregunta, la secretaria de Organización sólo responde que “si esas condiciones –el acuerdo fiscal y el posterior refrendo de la Estatuto– se dieran a lo largo de 2022, la reforma estatutaria se aprobaría en la Junta y se remitiría al Congreso”... Que “nosotros queremos aprobar la reforma del Estatuto cuanto antes. Nos gustaría que todos estos condicionantes no estuvieran encima de la mesa y pudiéramos hablar ya del Estatuto...”

De momento, de palabra el PSOE sólo se niega a hablar de impuestos. Lo hace porque no se cumple la condición que puso desde el principio, el asentimiento de todos los grupos de la izquierda. Como no está IU, ellos se apean, pero lo hacen también lanzando duros reproches, también similares a los de IU, contra la propuesta fiscal de Podemos. Los socialistas critican que los morados no hayan pactado previamente con el resto de la izquierda unos cambios fiscales que suponen “una reforma amplia”, resalta Llamedo, Según los cálculos de la FSA, la reforma de Podemos es “regresiva” y el impacto sobre Sucesiones y Donaciones, IRPF y Transmisiones Patrimoniales suma “más de 35 millones de euros anuales”, un coste similar, según la dirigente socialista, al de la propuesta de rebaja inicial de Foro.

La postura socialista modifica en algún sentido la expuesta un día antes y según la cual el PSOE no transigía con la separación de la mesa estatutaria de la fiscal, una petición de IU. En la medida en que Foro las vinculó, “no son negociaciones independientes”, dijeron entonces. Ahora que puede parecer que para ellos sí lo son, ayer Gimena Llamedo negó el cambio de postura asegurando que el PSOE no estará en dos mesas simultáneas, y que si otros partidos quieren negociar una reforma fiscal “son libres”.

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