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La expulsión de Bartolomé del grupo de Cs en la Junta le otorga al final más visibilidad

El diputado, que ejercerá de portavoz del Grupo Mixto, estará en todas las comisiones con voz y voto y podrá hacer preguntas al Presidente

Armando Fernández Bartolomé, diputado de Ciudadanos. LNE

Calculadora en mano, los grupos parlamentarios evaluaron ayer el impacto que tendrá en la organización de la Junta General la expulsión por parte del grupo parlamentario de Ciudadanos del diputado Armando Fernández Bartolomé, expelido del partido y ahora en el grupo mixto del parlamento, que ha tenido que ser constituido por esta circunstancia.

El balance de la operación no resulta negativo para el propio Bartolomé. Al contrario, logra mayor visibilidad parlamentaria de la que tendría de haber continuado como diputado castigado con el ostracismo por sus hasta ahora correligionarios. De hecho, Bartolomé tendrá presencia en todas las comisiones parlamentarias, con posibilidad de intervención y voto, aunque con una capacidad de presentar iniciativas proporcional a su representación parlamentaria. Además, el diputado Armando Fernández Bartolomé tendrá voz en los plenos: podrá hacer una interpelación o dos preguntas en las sesiones de los martes, y tendrá la opción incluso de formular una pregunta al Presidente del Principado en las sesiones de los miércoles, aunque podrá sustituirla por una moción o una proposición.

"Desde luego, lo acordado es que el impacto económico de esta medida recaiga en el grupo que inició este proceso", recalca un integrante de la Junta de Portavoces, órgano que ayer, con la Mesa del parlamento evaluó las consecuencias de la expulsión de Bartolomé.

Por contra, el balance neto para Ciudadanos es que reducirá en unos 53.000 euros anuales por pérdida de masa salarial, más 30.000 anuales de la asignación por diputado. Pero con todo, la operación aún puede tener más consecuencias futuras. Armando Fernández Bartolomé, según él mismo explicó, ha renunciado a recursos extra por su condición de portavoz del nuevo grupo mixto porque aún conserva los que le corresponden como miembro de la Mesa de la Cámara. Ya dispone de ellos, entre otros un despacho, y "no necesito más", dijo él mismo, "siempre que el grupo mixto no se amplíe en el futuro".

Pero Ciudadanos ya ha expresado su voluntad de propiciar que en septiembre el pleno de la Junta retire a Bartolomé esa representación en la Mesa, alcanzada gracias a un acuerdo adoptado por los partidos al inicio de la legislatura para elegir a los integrantes de los órganos de gobierno del parlamento asturiano. Es ahí donde hay dudas entre los grupos parlamentarios: si la formalización de un grupo mixto con recursos afectará, a la postre, a la asignación del resto de grupos parlamentarios. Y también si cabe mantener los acuerdos de reparto de integrantes por partidos: algunas formaciones señalan que sí; otras plantean que cabe revisarlas, por ejemplo, para otorgar a Podemos un representante en vez del que hasta ahora tenía Ciudadanos.

Con la formal expulsión de Bartolomé de Ciudadanos, vuelve el grupo mixto al parlamento autonómico por primera vez desde 2015. La Junta de Portavoces reestructuró ayer el reparto de acuerdo con la nueva configuración, con ocho grupos donde había siete, cuatro diputados donde Ciudadanos tenía cinco y sin afectar a la dotación que recibe el resto de formaciones. Fernández Bartolomé pasará él solo a ser el mixto y recibirá la dotación correspondiente a su representación. Ha renunciado a la parte proporcional de los medios materiales a que también tendría derecho, dado que por ocupar un puesto en la Mesa de la cámara ya dispone de ellos, entre otros un despacho, y "no necesito más", ha dicho él mismo está mañana, "siempre que el grupo mixto no se amplíe en el futuro".

De momento, el diputado mantiene su puesto como secretario segundo en la Mesa de la cámara, toda vez que su nombramiento es "nominal", ha recordado él mismo, y una eventual remoción debe ser acordada por el Pleno por mayoría absoluta. Traduciendo, Ciudadanos necesitaría el apoyo del PSOE para sacar a Fernández Bartolomé de la Mesa y, por el momento, esa es una labor que no se ha emprendido aún, pero que en modo alguno se descarta. "Es un trámite que tendremos plantear y que iremos viendo a medida que se recupere la actividad parlamentaria", ha asegurado la portavoz naranja, Susana Fernández después de dejar claro que ahora el diputado expulsado de su formación ya sólo "se representa a sí mismo", que su presencia en el órgano de gobierno de la Junta tiene poco sentido y que "debe ser un diputado de Ciudadanos quien represente" al grupo en la Mesa.

Hasta el momento de plantear esa cuestión, Fernández Bartolomé habla de la consumación de "la crónica de una expulsión anunciada" en un día de "tristeza absoluta". El diputado ha prometido trabajar desde su nueva ubicación "con coherencia. Llevo tres años ateniéndome al muy buen programa político con el que Ciudadanos se presentó a las elecciones de 2019 y que ha sido pervertido en la práctica por otro tipo de intereses" que han convertido a la formación, a su juicio, en "un partido zombi, sin nada detrás. En un partido donde no hay partido".

Fernández Bartolomé registró un escrito con sus argumentos jurídicos por los que considera irregular su expulsión, pero los servicios de la cámara no entraron en el fondo del asunto, ni se planteó en el debate la aplicación del Pacto Antitransfuguismo. Simplemente se ejecutó lo que establece el reglamento de la Cámara.

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