Marcelino Marcos Líndez, en su intervención en el acto institucional del Día de la Constitución, que se ha celebrado en la Junta General, ha reflexionado sobre el constitucionalismo, que "se ha convertido en una de las armas arrojadizas preferidas para algunos de los que estamos en política".

En la víspera del 44º aniversario de la Constitución, el Parlamento asturiano ha acogido el tradicional acto de conmemoración de la Carta Magna, que ha contado con la presencia del presidente del Gobierno del Principado, Adrián Barbón, así como de los miembros de la Mesa de la Cámara, diputados y diputadas y otras autoridades.

En su discurso, el presidente de la Junta ha señalado que "ser constitucionalista en este país, después de todos estos años, debería ser algo natural, habitual y cotidiano; casi como ser español; sin necesidad de proclamaciones, exaltaciones, autojustificaciones o actitudes excluyentes".

Adrián Barbón y Marcelino Marcos Líndez Nacho Vela

"Aceptando", ha razonado el Presidente, que "nuestra Constitución nació para promover el bien de cuantos integramos España; no parecen muy constitucionalistas aquéllos que se apoyan en ella para perseguir intereses particulares o partidistas, ni los que crispan cada día la convivencia de nuestra sociedad, ni enarbolar la bandera constitucional y decir que se deben eliminar las comunidades autónomas para volver a la ya superada centralización del Estado".

Para Marcelino Marcos Líndez, "algunos son constitucionalistas porque, incluso sin creer demasiado en la Constitución, la acatan; algo que no es poco porque, a mi entender". "Aquí está la clave", ha remarcado: "acatar la Constitución" porque "las leyes y la Constitución, como tal, no están para amarlas sino para acatarlas y creo que el acatamiento es el principal criterio, sino el único, para saber si alguien es constitucionalista o no".

Marcelino Marcos Líndez Nacho Vela

"Autoproclamarse constitucionalista", según el Presidente, "se ha puesto tan barato hoy día, que algunos, incluso sin leer ni comprender la Constitución, se permiten señalar los límites de su defensa". "A pesar de ello, yo defenderé hasta la extenuación que todos ellos son constitucionalistas si acatan nuestra Constitución de 1978".

Sobre la reforma constitucional, el presidente del Parlamento asturiano considera que "no es conveniente que la Constitución pierda el necesario nexo con la ciudadanía por no abordar reformas necesarias; por supuesto, de manera consensuada y en el marco de los procedimientos reglados", ha puntualizado. En este sentido, advierte de que "el problema que tenemos en España es que todavía nos falta, después de 44 años, cultura y mentalidad constitucional". A su juicio, "no entendemos la reforma como un instrumento para perfeccionarla y mejorarla, sin que pierda su identidad y, además, hablamos siempre de cambiar la Constitución, cuando deberíamos hablar de hacer cambios en la Constitución". "Yo pido cambios constitucionales", ha añadido, "pero no para acabar con el Estado social y democrático de derecho, sino para perfeccionarlo y acomodarlo a los nuevos tiempos. Se trata de avanzar siguiendo el mismo camino trazado en 1978".