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La Junta avala el Presupuesto ignorando las enmiendas del centro-derecha y Podemos

Las cuentas de 2023 superan el trámite parlamentario alineando a su favor a toda la izquierda, algo que solo había sucedido dos veces en ocho años

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Último pleno del año en la Junta General del Principado Miki López

El pleno de Presupuestos aprobados en una legislatura completa, cuatro de cuatro, se consumó ayer en la Junta General encendiendo sin sorpresas ni sobresaltos la luz verde para las cuentas del Principado en 2023. Las cuartas del mandato, las quintas consecutivas, las que cierran un ciclo político entero con Presupuestos por vez primera desde 2007, fueron aprobadas definitivamente este viernes con los 27 votos esperados, los de los tres grupos de la izquierda y el del diputado del Grupo Mixto, Armando Fernández Bartolomé, después de cubrir el último trámite parlamentario con el rechazo de 271 enmiendas parciales. Decayeron, a manos de la mayoría favorable al diseño presupuestario del Gobierno regional, todas las presentadas por el bloque de los cuatro grupos del centro-derecha –PP, Ciudadanos, Foro y Vox–, que llevan un mes manifestando su abierto rechazo al proyecto del Gobierno, pero también las 42 de Podemos, que el PSOE y sus aliados presupuestarios descartaron sin excepciones pese a recibir finalmente el voto favorable de la formación morada a su proyecto. Tuvieron dificultades por falta de tiempo, adujeron los socialistas, para «acoplar» en el texto las sugerencias de los podemistas, que no decidieron hasta este jueves su respaldo a las cuentas.

La formación morada se llevó así un leve tirón de orejas por sumar su apoyo a última hora, por esperar a la tarde de anteayer para deshojar la margarita de su voto en la consulta convocada entre sus bases. Llegaron tarde para incluir sus enmiendas, vino a decirles el PSOE, que ya tenía pactadas desde mucho antes 26 con IU y Fernández Bartolomé... El caso es que el último Presupuesto de esta legislatura ha tenido la capacidad de volver a alinear a los grupos de la izquierda de la cámara, que únicamente han votado lo mismo ante un Presupuesto en tres ocasiones, con esta, desde que Podemos llegó a la Junta en 2015. Sucedió por primera vez con el de 2019 –el último del mandato de Javier Fernández–, con el de 2021 –marcado por la irrupción de la pandemia– y ahora. A cinco meses escasos de la reedición de las elecciones, y después de tres Presupuestos de intensa «geometría variable» y alianzas heterogéneas, la izquierda se reagrupa y vuelve a votar junta a favor con todo el centro-derecha en contra.

Ante la cámara, en el pleno final de ayer, Podemos justificó su respaldo a «unas cuentas expansivas, pero continuistas» señalando en ellas déficits que «no pueden opacar el hecho cierto de que la inversión social en Asturias sigue siendo una de las más altas del Estado español. Nos hubiera gustado que fueran más ambiciosas y supusieran una ruptura radical respecto a los postulados conservadores, pero mejorarán nuestra capacidad de respuesta frente a la inflación y la crisis energética». En el turno de defensa de su posición, el portavoz morado, Rafael Palacios, empezó destacando la cuantía del Presupuesto y su orientación hacia la inversión social para pasar a continuación al reproche por la inclinación que durante la negociación presupuestaria mostró el Gobierno hacia la «geometría variable», esa fórmula de búsqueda de apoyos en la que el Ejecutivo, sostiene el parlamentario, «intentaba mezclar un apoyo a su izquierda y otro a su derecha para dejar las cosas como estaban». A su juicio, eso «imposibilita alcanzar avances significativos» y «dilapidó una mayoría de izquierdas paralela a la del Gobierno del Estado que podría haber sido mucho más fructífera para Asturias». Su ejemplo es la política fiscal, en su opinión «el mayor debe de estas cuentas, porque ninguna organización de izquierdas puede considerar un logro que la estructura fiscal asturiana se mantenga inalterada».

Volvía así Palacios sobre su demanda desoída respecto a la «oportunidad perdida» de un aumento de impuestos a las rentas altas. Confrontaba su rechazo al modelo tributario asturiano con el que también expusieron los portavoces de los grupos del centro-derecha, quejosos también por la inmovilidad fiscal del Principado, pero por razones diferentes. Beatriz Polledo, que sustituyó en la tribuna y en las funciones de portavoz a Teresa Mallada como preludio del relevo que estaba a punto de oficializar el PP, llamó «expolio fiscal» al modelo tributario que resulta de la negativa del Principado a su rebaja de impuestos. «En un entorno de fuerte crisis económica, la recaudación fiscal bate récords históricos de ingresos que son para ustedes beneficios caídos del cielo», dijo mirando a la bancada del PSOE. «Les propusimos la deflactación selectiva de los tramos más bajos del IRPF que se está aplicando en comunidades autónomas de su mismo signo político», volvió a decir, e hicieron «oídos sordos».

Con el debate presupuestario anclado en el mismo sitio en el que ha estado durante todo el mes, Polledo puso acentos sobre la gestión, regresando al mantra de la baja ejecución y reclamando «una reforma integral de la planificación, especialmente en la sanidad asturiana». Era esa senda argumental la que había tomado también el diputado de Ciudadanos, Sergio García, para justificar su rechazo. Recordó que «el tope máximo de rentas que pedimos para la deflactación del IRPF –del cuatro por ciento en los tres primeros tramos– era de 33.007 euros» y que por tanto «es falso» que como ha repetido el presidente del Principado su rebaja «beneficie a los diputados de la Junta». 

Los adioses distintos de Blanco y Mallada

El último Pleno del año en la Junta despidió al hasta ahora portavoz de Vox, Ignacio Blanco, que formalizó tras la sesión su anunciada renuncia al escaño, y ofreció otro tipo de adiós a Teresa Mallada, que fue destituida después del Pleno como portavoz del PP. En una curiosa escena, fue la de la expresidenta del partido en Asturias la primera felicitación que recibió Adrián Barbón una vez consumada la aprobación del presupuesto. Acudió a su encuentro nada más levantarse la sesión y abandonó el hemiciclo sola, sin sumarse a la maraña de felicitaciones de año nuevo y despedidas de compañeros de grupo y adversarios.

Barbón lamenta los «vetos cruzados» que impiden habilitar enero en la Junta

Políticamente, el debate y votación del Presupuesto que Asturias tendrá en 2023 se interpreta realineando la Junta en dos bloques. Está de un lado el de la izquierda, favorable a las cuentas, y del otro el de los grupos del centro derecha, que las rechazan, pero en la voz del presidente del Principado la división se establece de otro modo, entre «los partidos que estamos pensando en gobernar Asturias a partir de mayo de 2023 y en que la región no se pare y los que han decidido renunciar a gobernar Asturias». Sin poder ocultar su «enorme satisfacción» en «un día muy importante para Asturias», y celebrando el «diálogo y el consenso» que han dado a luz el cuarto Presupuesto en cuatro años de legislatura, Barbón también lamentó y «condenó» «los vetos cruzados de unos grupos a otros» que por el momento han impedido el acuerdo para que la Junta active para el trabajo parlamentario el mes de enero, teóricamente inhábil. El PSOE, sostiene el Presidente, era el único grupo dispuesto a habilitar enero para todas las leyes pendientes. «Toca acelerar regulaciones que para nosotros son vitales», resalta. «Los ciudadanos se dan cuenta de quién apuesta en firme por cerrar esta legislatura culminando esa actividad legislativa necesaria y quién no». 

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