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El presidente de la Junta, Juan Cofiño, destaca los desafíos del envejecimiento y el medio rural en las regiones europeas

La presidenta del parlamento canario, Astrid Pérez, que se ofrece a renovar en al frente de la conferencia de asambleas legislativas de Europa, señala que las nuevas prioridades europeas no pueden ir en detrimento de los territorios

Juan Cofiño, primero por la derecha, durante la reunión de presidentes de parlamentos autonómicos.

Juan Cofiño, primero por la derecha, durante la reunión de presidentes de parlamentos autonómicos. / Miguel Barreto (EFE)

Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

El presidente de la Junta General del Principado, Juan Cofiño, ha situado el envejecimiento demográfico y la crisis del medio rural como algunos de los principales desafíos que comparten numerosas regiones europeas. Lo hizo durante su participación este miércoles en el pleno de la Conferencia de Asambleas Legislativas Regionales de Europa (CALRE), celebrado en Santa Cruz de Tenerife. El presidente del parlamento asturiano ha defendido el valor político de esta red como instrumento para visibilizar realidades que quedan fuera del foco de los grandes Estados y de las instituciones comunitarias.

Cofiño ha subrayado que existe un “parlamentarismo de las regiones” que opera por debajo del nivel estatal y que comparte singularidades propias y problemas estructurales comunes, aunque con impactos desiguales según los territorios. En ese marco, ha puesto a Asturias como ejemplo de región especialmente afectada por el envejecimiento poblacional, una situación que se agrava en las zonas rurales y de interior. “Hay problemas comunes en Europa, pero que golpean con más intensidad a determinados territorios”, ha señalado, citando también casos similares en regiones montañosas de países como Francia o Italia.

El presidente del Parlamento asturiano ha destacado además el funcionamiento de los grupos de trabajo temáticos dentro de la CALRE, que permiten agrupar a regiones con características semejantes. Entre ellos, ha mencionado el grupo de regiones de montaña europea, concebido para compartir diagnósticos y posibles soluciones adaptadas a territorios con problemas muy distintos a los de las grandes áreas urbanas. A su juicio, este enfoque facilita trasladar a Bruselas una visión más ajustada de los retos demográficos, territoriales y sociales que afrontan estas zonas.

La presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid Pérez, se ha mostrado dispuesta a renovar la presidencia de la CALRE al no presentarse candidaturas alternativas. Pérez ha aprovechado su intervención para defender que el próximo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea (2028-2034) tenga en cuenta las singularidades territoriales, especialmente las de las regiones ultraperiféricas como Canarias.

La presidenta canaria ha advertido de que la propuesta de la Comisión Europea plantea centralizar partidas que hasta ahora eran específicas, lo que podría perjudicar a territorios con desventajas estructurales. Canarias, ha recordado, recibe actualmente más de 2.000 millones de euros de fondos europeos, y la pérdida de programas diferenciados supondría un retroceso. En este contexto, ha reivindicado el manifiesto aprobado por la CALRE en junio de 2025, en el que se defendía la descentralización de los fondos, el mantenimiento de partidas nominativas y un refuerzo del apoyo al sector primario.

Pérez ha reconocido que el escenario geopolítico internacional ha cambiado y que la Comisión Europea tiene nuevas prioridades, pero ha advertido de que esas prioridades no pueden ir en detrimento de las regiones. “Todas las regiones tenemos derecho a progresar y avanzar en igualdad de condiciones”, ha señalado, agradeciendo además el respaldo mostrado por países del norte y centro de Europa a las regiones ultraperiféricas, como Canarias, Azores o Madeira.

La asamblea celebrada en Tenerife ha servido también para presentar las conclusiones de los distintos grupos de trabajo de la CALRE en ámbitos como políticas migratorias, desarrollo sostenible, desigualdades en salud, accesibilidad y problemas de las zonas montañosas y del interior. Fundada en 1997 en el Parlamento de Asturias, la CALRE integra actualmente a 70 asambleas y parlamentos regionales con competencias legislativas, y se consolida como un foro de presión política para que la voz de las regiones tenga mayor peso en la toma de decisiones europeas.

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