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La empresa de la mina de Cerredo usó carbón "importado" para obtener el permiso del Principado, según un ingeniero de Promining

Gerardo Biain, encargado de la denuncia presentada ante la Fiscalía para denunciar la saca ilegal de material, aseguró que "todo el mundo lo sabía" y que las prácticas realizadas eran "una aberración"

Gerardo Biain enseña fotografías publicadas en LA NUEVA ESPAÑA en la comisión.

Gerardo Biain enseña fotografías publicadas en LA NUEVA ESPAÑA en la comisión. / LNE

Oviedo

El proyecto de investigación complementaria (PIC) presentado por la empresa Blue Solving para extraer 60.000 toneladas de carbón de la mina de Cerredo (Degaña) para una “prueba industrial” se basaría en unos análisis “falseados” y realizados sobre un material importado de fuera de España, según aseguró este jueves Gerardo Biain, ingeniero de la Gestoría Agrupación Inmnobiges, mano derecha de Victorino Alonso y encargado de elaborar el informe trasladado a la Físcalía por parte de la empresa Promining para denunciar la saca ilegal del material durante la comisión parlamentaria sobre el accidente en el que fallecieron cinco trabajadores.

“Todo el proyecto de investigación complementaria se basa en unos análisis previos de un carbón que no es de la mina de Cerredo. No lo hay en toda España ese carbón, y en el mundo muy poco; en Kazajistán y algo en Rusia. Es decir, es un carbón de importación claramente, no es de esa mina, eso se lo garantizo. Entonces, como en eso se basa todo el permiso de investigación, pues ya se empieza con el primer engaño a la Administración, con un carbón que no es de la mina”, afirmó el profesional.

Blue Solving logró que la administración autonómica le concediese un permiso para extraer una gran cantidad de carbón, destinado a una “prueba industrial” dada la alta calidad del mineral. Para ello, el Principado concedió un Proyecto de Investigación Complementaria, una figura jurídica en entredicho.

Biain incidió en que el proyecto “no se sostiene por ninguna parte”. No solo el carbón era “importado”, sino que en los análisis del Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono (INCAR) presentados para conseguir el permiso de explotación se decía que el carbón pertenecía a las “capas María e Inesperada”, mientras que en la documentación enviada al Principado se explicaba la intención de trabajar sobre “las capas Rosario y Bienvenida, situadas en el piso primero”, tal como había adelantado en su día LA NUEVA ESPAÑA.

“El PIC tiene todo el sentido del mundo, pero en este caso era una entelequia”, insistió el ingeniero, quien aseguró que el carbón de Cerredo “no es grafitable, en absoluto” y quien reconoció que nunca, hasta la comisión, había oído hablar de la figura de proyecto de investigación complementaria (PIC).

"Todo el mundo sabía que se sacaba carbón"

Biain habló de la investigación que realizó para Victorino Alonso, máximo competidor de Jesús Rodríguez Morán, más conocido como Chus Mirantes, y aseguró que “en la zona todo el mundo sabía que sacaban carbón”, como demostró enseñando unas fotografías publicadas en LA NUEVA ESPAÑA. “Es un pueblo muy pequeño, si es más grande la mina. ¿Cómo no lo van a saber?”, dijo. Otra cosa, añadió, es “que si llegaban los inspectores y los llevaban al segundo piso, nadie sabía que ahí había esto. Pero cualquier que vea estas fotos sabe que ahí se sacaba carbón”, sentenció.

El ingeniero criticó que “el mismo día que sacaban a los muertos de la mina, estaban sacando carbón” y afirmó que la instalación no contaba con las medidas de seguridad necesarias para ese trabajo: “Las prácticas que se ven aquí son una aberración, son cosas que no se veían desde hace cien años. Aunque actúes al margen de la ley, los principales perjudicados son los trabajadores y la empresa. Es como meterse en una autopista en dirección contraria con el coche, te vas a estrellas”.

Preguntado por los diputados sobre si el proyecto de investigación era compatible con el plan de cierre de la mina, Biain aseguró que no y advirtió que podría dar lugar a la devolución de las ayudas. “Yo no entiendo que por un lado estemos cerrando la mina y, por otro, la estemos abriendo; me parece de difícil encaje. Creo que se corre riesgo y que cualquiera podría entender que podría llegar a un expediente de devolución de ayudas”, avisó.

La cuantía podía ascender, según calculó sobre la marcha, a entre seis y siete millones de euros. No descartó, tampoco, que Tragsa, empresa pública que se encarga de la recuperación a cielo abierto de Cerredo, también tuviese que hacer frente a la devolución de las ayudas europeas que recibió para tal proyecto, puesto Biain considera que todo entra dentro del mismo plan de cierre.

El hijo de Chus Mirantes, "una víctima"

Antes de Biain, compareció ante la comisión de investigación director facultativo de la mina de Cerredo entre el 15 de junio y el 30 de septiembre de 2022, cuando hubo otro fatal accidente que acabó con la vida de un trabajador y otro quedó gravemente herido. En su intervención, negó que se estuviese sacando carbón del sexto piso en esa temporada.

Sobre Adrián Rodríguez, administrador único de Blue Solving e hijo de Jesús Rodríguez, afirmó que es un "buen chaval" y "un poco víctima de todo esto". Según explicó, el joven entró a formar parte de la empresa por "hacer ver a su padre que es útil". "Hubiese hecho cualquier cosa por hacer ver a su padre que estaba ahí", sentenció.

Precisamente, el propio Adrián Rodríguez estaba citado a comparecer por la tarde, pero al igual que hiciera su padre hace unos días se negó a contestar a las preguntas de sus diputados. Llegó solo y leyó un comunicado en el que expresó su “profundo pesar y cariño” hacia las familias de los mineros fallecidos. “Soy plenamente consciente de que ninguna palabra puede aliviar el vacío que ha dejado, pero quiero que sepan que su sufrimiento me acompaña y que tienen todo el respeto en este duelo tan amargo”, afirmó.

El joven mostró su voluntad “absoluta de colaboración”, pero recordó que el accidente estaba inmerso en un proceso judicial y apeló a la "ética y prudencia personal" para acogerse a su derecho a no declarar. Una decisión que aceptaron los diputados, contrariamente a lo que hicieron con su padre, a quien le obligaron a escuchar sus preguntas a pesar de negarse a responder.

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