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"La Administración sabía perfectamente que se sacaba carbón": la rotunda declaración de Victorino Alonso, que llama "chamicero" al empresario de Cerredo

El leonés asegura que era "imposible" que los inspectores no supieran lo que estaba ocurriendo y acusa de "ladrón" a Chus Mirantes, el hombre que estaba tras la explotación del accidente

"La Administración sabía perfectamente que se sacaba carbón": la rotunda declaración de Victorino Alonso, que llama "chamicero" al empresario de Cerredo

Amor Domínguez

Oviedo

El empresario minero Victorino Alonso aseguró este viernes que “la Administración sabía perfectamente que estaban sacando carbón” de la mina de Cerredo y que “buscó fórmulas para que siguiera siendo así”. De forma tajante, incidió en que era “imposible” que los inspectores desconocieran lo que estaba ocurriendo en la explotación, otra cosa es que “no quisieran ir porque si ven eso tienen que pararlo”.

"Tienen ahí un lío muy gordo montado en el Principado, así que lo arreglen”, dijo en preguntas de los diputados durante la comisión parlamentaria de investigación, que se está desarrollando para intentar esclarecer lo ocurrido en el accidente de marzo en el que perdieron la vida cinco trabajadores. Alonso fue citado por ser el administrador de varias de las empresas propietarias de Promining, la compañía que denunció ante Fiscalía que en Cerredo se extraía carbón ilegal.

El leonés, que conoce al detalle la mina asturiana porque fue de su propiedad hace más de quince años, explicó que los actuales propietarios de Cerredo “aprovecharon las galerías antiguas y los carbones que estaban sin extraer, quizás por su calidad o por su potencia, y entonces lo que hicieron es 'chamicear’”.

Los trabajadores estaban “a un kilómetro y medio de la calle con un travesal muy largo, un recorte y una guía que ya estaba hecha, venían en retroceso montando pozos sin postear, sin tener postaller, solamente andamiándose en las puntadas; y las llaves que indicó ayer el señor Biain (su mano derecha) eran exclusivamente para la sobreguía porque no había un postaller". Por eso, añadió, "cada 30 metros montaban un pozo".

Falta de ventilación

Estas labores las realizaban sin “ningún tipo de ventilación” y sin segunda salida. “No tenían ventilación desde la calle; es decir, tenían todos los complementos para que tener un accidente muy grave", aseguró. En su opinión era “cuestión de tiempo” que ocurriese un accidente como el del año pasado que, especificó, no fue por hundimiento, sino “simplemente por una explosión de grisú, por falta de ventilación". "Les hubiera ocurrido sí o sí en determinado tiempo", sentenció.

Para él, era “imposible” que los inspectores no supieran lo que estaba ocurriendo en Cerredo, porque son “muy escrupulosos, van a las explotaciones regularmente, cada dos o tres meses, y siguen una serie de medidas de seguridad muy fuertes”. Por tanto, “la Administración sabía que se estaba sacando carbón”. Otra cosa es “a qué nivel de la Administración llegaba”. “Los funcionarios y la gente de la administración, cuando yo estaba, eran muy honrados y trabajadores, lo que no sé es lo que hay ahora”, afirmó.

El PIC, un "invento"

Sobre la figura del proyecto de investigación complementaria (PIC), muy cuestionado durante esta comisión, Alonso también fue tajante. Aseguró que se “hizo para esa mina, para poder explotar carbón ilegalmente y tener un poco cubierto el contexto. Eso no existe, es un invento moderno de estos especialistas para engañar al Ministerio, al Instituto de Transición y a todo el mundo. Yo no sé quién les habrá asesorado, pero desde luego alguien externo les ha asesorado”.

El empresario dejó claro también que el plan de cierre afectaba a todo el complejo minero, “desde la superficie hasta el fondo del pozo, todo el yacimiento en su integridad, en horizontal y vertical, está sujeto a la devolución de ayudas”. En este sentido, cuantificó en más de veinte millones el dinero que la empresa tendría que llegar a devolver si reactivaba la actividad extractiva.

Victorino Alonso recordó que su grupo minero adquirió el yacimiento de Cerredo hace unos 15 o 20 años y destacó que era de alta calidad, que todavía tendría unas reservas estimadas de 200 millones de toneladas de carbón.

Acusaciones de ladrón

Negó conocer personalmente a Jesús Rodríguez, más conocido como Chus Mirantes, el empresario que todos sitúan tras Blue Solving, la empresa que gestionaba la explotación en el momento del accidente. Sin embargo, dijo tener referencias de él porque “nos ha robado desde hace 15 años hasta la fecha". “Hace quince años nos robó 100 millones de pesetas en carbón y en los últimos cinco años nos ha quitado material. Se dedica a robar a todo el mundo que pilla”, sentenció. Afirmó que "no tiene ningún tipo de formación y compró voluntades a precio de saldo. Era un carbonero, no un minero" y un "chamicero".

Sobre la mujer de Rodríguez, administradora única de Combayl, y su hijo, administrador de Blue Solving, apuntó que "no tienen formación y nunca explotaron carbón, son lo que se denomina vulgarmente en el gremio como chamiceros".

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