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El Presidente tacha de “anticristiano” el mensaje de Vox por vincular la llegada de inmigrantes a un aumento de delincuencia

Barbón acusa a la formación de Abascal de utilizar los datos de forma “torticera” para sembrar miedo, mientras Carolina López alerta de una “escalada” delictiva y exige más control migratorio y más presencia policial

Carolina López en una intervención parlamentaria

Carolina López en una intervención parlamentaria / Vox

Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

Por segunda vez en esta semana, Vox llevó al Pleno de la Junta la denuncia de un aumento de la delincuencia en Asturias que relacionó con el incremento de inmigrantes, un argumento que el Gobierno quiso cortar de plano negando validez estadística a los datos aportados por la portavoz Carolina López.

El presidente del Ejecutivo, que fue interpelado por López en el turno de preguntas, llegó a calificar de “anticristiano” el mensaje de la formación de Abascal, una acusación que Barbón ya ha dirigido a Vox en otras ocasiones.

La portavoz de Vox, Carolina López, dibujó un panorama de deterioro de la seguridad en Asturias y sostuvo que la comunidad “está dejando de ser esa tierra segura y tranquila que siempre fue”. En su intervención, aseguró que la criminalidad crece por encima de la media nacional y citó incrementos en delitos contra la libertad sexual, en robos con violencia y en otros hechos delictivos recogidos, según dijo, en los datos del Ministerio del Interior. Vinculó ese aumento con las políticas de “fronteras abiertas” y de “falsa solidaridad” y defendió que el control de la inmigración es una pieza clave para garantizar la convivencia.

López fue más allá y apoyó su discurso en varios sucesos recientes, además de denunciar que el Gobierno asturiano pretende ocultar una parte de la realidad.

La portavoz de Vox sostuvo que “muchos” de esos delitos son cometidos por extranjeros, reclamó más presencia policial, más medios materiales y protocolos eficaces de prevención, y resumió la posición de su partido con una consigna rotunda: expulsión para los inmigrantes en situación irregular y también para quienes delincan, junto a un endurecimiento de las respuestas penales.

"Cristianismo de media hora"

Adrián Barbón respondió rechazando de plano ese planteamiento. El presidente defendió que Asturias sigue siendo una de las comunidades más seguras de España y acusó a Vox de manejar las estadísticas de manera interesada, apoyándose solo en porcentajes y no en cifras absolutas. Para ilustrarlo, recurrió a un ejemplo llamativo: la caída del 75% en los secuestros entre un periodo y otro puede sonar espectacular, vino a decir, pero en realidad supone pasar de cuatro casos a uno.

Barbón recordó además que la seguridad ciudadana compete al Estado a través de las fuerzas y cuerpos de seguridad, y reprochó a Vox que mezcle ámbitos para hacer creer que esa responsabilidad recae directamente sobre el Principado. Aun así, la discusión dejó pronto el terreno de las competencias para internarse en el religioso.

Aprovechando la cercanía de la Semana Santa, el Presidente elevó el tono y calificó de “anticristiano” el discurso de la formación, al entender que criminaliza a personas que llegan a Asturias “de buena fe” para trabajar y vivir. "La Semana Santa es la semana más importante para los cristianos. Porque además concluye, como bien sabrá usted, eso espero, en la Vigilia Pascual, entre la noche del sábado y el domingo. ¿Habrá algo más poco cristiano que hacer afirmaciones como ‘al inmigrante un ibuprofeno y billete de vuelta’? ¿O ‘la sanidad universal mata’”?, se preguntó Barbón.

Citó además de forma expresa una frase del Papa: “Quien trata de forma inhumana a los inmigrantes no puede presumir de políticas provida”. Y acusó a Vox de ejercer una militancia cristiana interesada: "Ustedes son cristianos de media hora, o dependiendo del prelado, ¿no? Esa es la diferencia entre ustedes y nosotros”, señaló, sin concretar si se refería a la bancada socialista.

El jefe del Ejecutivo contrapuso finalmente dos modelos: el de quienes, según dijo, “inyectan miedo” y el de quienes pretenden construir esperanza. En esa línea, advirtió de que una expulsión masiva de población inmigrante tendría consecuencias directas sobre la economía asturiana, al afectar a sectores que dependen de esa mano de obra y comprometer incluso el reciente repunte demográfico.

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