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Cofiño reivindica los 40 años de autonomía asturiana y reclama reformas en la fiscalidad, con críticas a la burocracia y el discurso identitario: su ingreso en el RIDEA

El presidente de la Junta General entra a formar parte de la institución asturiana con un discurso en el que reclama políticas que favorezcan poner viviendas en el mercado más allá de limitaciones regulatorias: "Debemos eliminar obstáculos"

Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

El propio Juan Cofiño, presidente de la Junta General, recalcó que el discurso que ayer pronunció ante una abarrotada sala del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), no era la reflexión de un político en activo, sino la de uno "en el epílogo" de su vida pública. No obstante, había sustancia para un programa de Gobierno. Cofiño adquirió la condición de miembro de honor del Ridea y no se mordió la lengua en un denso repaso al discurrir del estado autonómico y su balance en Asturias, pero también de los retos pendientes y las asignaturas que afrontar en el futuro.

El que fuera vicepresidente del Principado y cuya actividad política echa raíces con los inicios del periodo autonómico, reivindicó el papel del Estado de las Autonomías como uno de los pilares del desarrollo desde la Constitución de 1978, subrayando que Asturias ha experimentado avances "de gran trascendencia" en ámbitos como las infraestructuras, los servicios públicos o la diversificación autonómica.

Con todo, advirtió de "síntomas de cierto agotamiento del sistema", vinculados a problemas de financiación, dificultades en la prestación de servicios y una creciente desafección generacional, en especial entre los jóvenes aquejados de un "presentismo" que obvia la trayectoria histórica del marco actual. Pese a ello, rechazó que estos déficits cuestionen el modelo en sí.

(Consulta aquí el discurso íntegro de Juan Cofiño)

Aun definiéndose como un político en "el epílogo", Cofiño señaló con el dedo los retos de futuro, algunos de ellos señalando incluso debates incómodos para su propio partido, el PSOE, con el presidente del Principado, Adrián Barbón, presente en la primera fila.

Cofiño reflexionó sobre el papel de la identidad asturiana en la política asturiana, advirtiendo del riesgo de "sobredimensionarlo". A su juicio, "el exceso en la pulsión identitaria" resulta "indeseable" y puede derivar en dinámicas de confrontación o bloqueo institucional. Así, defendió que debates como el de la oficialidad del "bable" (utilizó ese término por ser el recogido en el Estatuto) no deben ser elementos que paralicen reformas necesarias, incluso la de la propia norma fundacional.

Para Cofiño, el desarrollo de Asturias no debe descansar en la construcción de un relato identitario, "sino en la gestión eficaz" de la economía, los servicios públicos y la calidad de vida.

El discurso incorporó un conjunto amplio de propuestas, casi como una hoja (alguien diría un legado) para el futuro. Cofiño no quiso definirlas como un programa político, pero repasó desde la reforma del Estatuto hasta cambios en el modelo económico.

Entre las medidas planteadas figuran la regulación de los decretos ley, la posibilidad de adelantos electorales o la revisión del sistema electoral.

En materia de Vivienda, Cofiño defendió "un cambio de paradigma", al reclamar avances hacia "una política de la abundancia" basada en el aumento de la oferta más allá de una "regulación de la escasez". Para ello, señaló la necesidad de reducir trabas administrativas, acortar los plazos urbanísticos y revisar elementos fiscales que dificultan la construcción. La posición no dejó de ser llamativa saliendo de la boca de quien horas antes había sido "árbitro" en la Junta del debate de modelos sobre la vivienda entre la izquierda y la derecha.

Cofiño no olvidó una de sus preocupaciones recurrentes, la complejidad administrativa y el exceso de burocracia. Reclamó una "severa acción de simplificación regulatoria" para reducir el volumen normativo que, a su juicio, entorpece la actividad económica y la gestión pública.

En el ámbito energético advirtió de la "asimetría" entre el cierre de fuentes tradicionales y el desarrollo de nuevas energías renovables, y apeló a superar inercias como el cortoplacismo, los vetos cruzados entre formaciones políticas o la tendencia a "aplazar decisiones".

Por último, en materia económica, defendió la necesidad de "dejar correr el aire", facilitando la actividad económica y apoyando el emprendimiento como base del crecimiento de Asturias.

El jurista Javier Junceda se encargó de la respuesta al discurso de Cofiño para calificarle de "negociador nato", reconocer sus méritos políticos y el respaldo prestado a la institución. "Hemos hecho un gran fichaje", dijo Junceda, quien afirmó que el Ridea "se enriquece mucho por todo un hombre de Estado".

El acto reunió en primera fila al presidente Adrián Barbón, a la consejera Vanessa Gutiérrez, al expresidente Pedro de Silva y al alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli. De la Junta General acudieron los integrantes de la Mesa (Celia Fernández, Agustín Cuervas-Mons y Pilar Fernández Pardo), además del letrado mayor Marco Fernández. Estuvieron el fiscal superior, Gabriel Bernal; el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes; el presidente del Consejo Consultivo, Pablo Baquero; la directora de la Fundación Princesa, Teresa Sanjurjo; el Delegado de Defensa, Jesús Moreno; el jefe superior de la Policía Nacional, Jorge Ignacio Moreno, y el coronel jefe de la Guardia Civil, Javier Puerta. También del ámbito económico estuvieron Carlos Paniceres y José Manuel Ferreira (Cámara de Oviedo) y Alberto González (Fade), así como José Luis Alperi (Soma), Javier Campa y Mar Celemín (UGT), Ana Cristina Esteban (CSIF) y Ana Belén Márquez (Acción Sindical). Entre el público, además de diputados e integrantes del Ridea, también se vio al exrector Juan Vázquez y a Leopoldo Tolivar (Academia de la Jurispridencia), entre otros.

El director del Ridea, Ramón Rodríguez, hizo los honores del nombramiento. En primera fila aplaudía la esposa de Cofiño, Covadonga Zapatero.

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