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La cara menos conocida del Parlamento asturiano se abre a los visitantes en agosto: "Es interesante ver cómo se ha conservado lo antiguo y se ha modernizado a la vez"

El Palacio de la Junta General abre sus puertas para mostrar el patrimonio y las costumbres asturianas: "Dan ganas de conocer más"

Las jornadas de puertas abiertas muestran la cara menos conocida del Parlamento asturiano: "Es interesante ver cómo se ha conservado lo antiguo y se ha modernizado a la vez"

Zaira Varas

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Zaira Varas

Oviedo

Los debates políticos dieron este lunes paso a las de los visitantes. El palacio de la Junta General dejó de ser el escenario donde se aprueban leyes y se discuten las cuestiones que marcan la actualidad asturiana para convertirse en una parada más del turismo cultural. Hasta el próximo 16 de agosto, vecinos y turistas podrán recorrer un edificio que muchos conocen por el periódico, pero cuyo interior sigue siendo un desconocido para buena parte de quienes cruzan cada día la calle Fruela de Oviedo.

Los visitantes apenas habían superado la escalinata de honor cuando ya tenían claro que la experiencia había superado sus expectativas. "Nunca nos imaginamos haber podido visitarlo", resumía Inés Zambrano, llegada desde Cartagena junto a un grupo de familiares y amigos, todos ellos de origen ecuatoriano, durante la primera jornada de puertas abiertas de la Junta General del Principado. "Me encantó", añadía mientras confesaba que era también su primera visita a Asturias.

No fueron los únicos sorprendidos. Un segundo grupo, procedente de Reus (Tarragona), coincidía en que el recorrido les había descubierto una cara del Parlamento que desconocían. "Maravilloso es poco", resumía Gustavo Álvarez. "Es interesante ver cómo se ha sabido conservar el patrimonio y, al mismo tiempo, adaptar el edificio a las necesidades actuales sin perder su esencia". Ninguno había visitado antes un parlamento y reconocían que la experiencia les había despertado "ganas de conocer alguno más".

Con ese ambiente transcurrió este lunes la primera jornada de puertas abiertas de la Junta General, una iniciativa que se ha convertido ya en un clásico de los periodos vacacionales. A las 13.45 horas, pasaron por el Palacio 15 visitantes, repartidos en dos grupos: uno de once personas y otro de cuatro.

Del maíz a la sidra: un recorrido por la Asturias más tradicional

La visita asciende por la escalinata hasta la planta noble del Palacio, donde el Parlamento deja a un lado la política para hablar de la historia y de las costumbres asturianas. En la Sala Argüelles, las paredes trasladan al visitante a una Asturias rural en la que las mazorcas de maíz se trenzaban para colgarlas en los hórreos y secarlas durante todo el año, mientras la manzana se convertía en sidra en los tradicionales llagares.

Las pinturas también muestran la evolución del arte asturiano. Frente a la sencillez con la que aparecen representados los campesinos, otra obra refleja una estética femenina más propia de la Italia de finales del siglo XIX que de Asturias, fruto de la influencia que algunos artistas trajeron de sus estancias en el extranjero gracias a las becas concedidas por la entonces Diputación Provincial. El recorrido reúne, además, obras de nombres imprescindibles de la pintura asturiana, como Nicanor Piñole o Evaristo Valle.

La planta noble se completa con el Salón Europa, un espacio que hasta la pasada legislatura acogía las tomas de posesión de los presidentes del Principado. Un salón solemne que conserva el carácter institucional del edificio y que sirve de antesala al antiguo salón de plenos.

Del antiguo salón de plenos al hemiciclo actual

La Sala Constitución conserva buena parte de la imagen con la que durante décadas se identificó el Parlamento asturiano. La gran vidriera, obra del taller francés Mauméjean, preside una estancia coronada por tres frescos dedicados al mar, la montaña y la tradición sidrera, tres símbolos inseparables de Asturias. La sala recibió su nombre actual con motivo del bicentenario de la Constitución de Cádiz, un homenaje que también recuerda a los diputados asturianos que participaron en aquellas Cortes.

A finales de los años noventa, el crecimiento de la actividad parlamentaria hizo necesario un nuevo espacio. El antiguo salón de plenos se había quedado pequeño y, en 1998, la Junta General estrenó el hemiciclo actual. Fue diseñado con capacidad para 78 escaños, aunque hoy la Cámara autonómica está integrada por 45 diputados.

El contraste entre ambos espacios es una de las imágenes que deja la visita. Del aire clásico de la planta noble se pasa a un hemiciclo completamente moderno, donde cada semana se debaten las leyes y decisiones que marcan la actualidad del Principado, poniendo el broche final a un recorrido que permite descubrir la historia de la institución desde dentro.

Un edificio que busca hacerse un hueco en el turismo cultural

Las jornadas de puertas abiertas se celebran dos veces al año -en Semana Santa y durante el verano- y se han consolidado como una de las iniciativas con mayor acogida de la Junta General. El pasado agosto rozaron los 10.000 visitantes y la Cámara confía en repetir unas cifras que, edición tras edición, reflejan el creciente interés por conocer el edificio más allá de la actividad política que alberga.

El presidente de la Junta General, Juan Cofiño, considera que buena parte de ese éxito reside en el propio Palacio. "La Junta General se conoce por la actividad que desarrolla, por los debates y la conversación política de la región, pero el edificio merece la pena", señala. Levantado a principios del siglo XX, destaca tanto por su arquitectura como por las obras de arte que alberga, hasta el punto de haberse convertido, a su juicio, en una visita "muy conveniente" para quienes recorren Oviedo, junto a la Catedral o el Museo de Bellas Artes.

Cofiño también pone el foco en un fenómeno cada vez más habitual: el aumento de visitantes extranjeros interesados por conocer la historia de la institución, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. Para el presidente, ese interés confirma el auge de un turismo cultural que busca descubrir no solo el patrimonio artístico, sino también las instituciones y la historia propias de cada territorio.

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