Así se organiza una revolución local, corta y agridulce
El relato de Paco Ignacio Taibo II, reeditado ahora en "Asturias. Octubre 1934", combina el rigor académico con la literatura de combate y muestra la perspectiva de los revolucionarios atendiendo a una descripción pormenorizada que no pasa por alto ningún detalle

Así se organiza una revolución local, corta y agridulce / LNE
El escritor Paco Ignacio Taibo II realizó una investigación periodística de la Revolución de Octubre de 1934 en Asturias 40 años después de los hechos con el testimonio de muchos de sus protagonistas vivos en el exilio y en España. El editor gijonés Silverio Cañada les dio el protagonismo de una historia inédita en el contexto de aquella Asturias. Hoja de Lata saca de nuevo esta obra en el libro «Asturias. Octubre 1934». El historiador Eduardo Abad (Gijón, 1987) profesor de la Universidad de Oviedo, ha hecho el prólogo, del que reproducimos un amplio extracto.
¿Cómo se organiza una revolución? ¿Cuáles son las claves para que tenga éxito y no sea derrotada antes siquiera de empezar? Probablemente, estas preguntas y otras de similar trascendencia han estado muy presentes en las mentes de los revolucionarios y revolucionarias de todo el mundo durante siglos. Al menos, parece sensato pensar que tales incógnitas habitasen los pensamientos de los protagonistas de esta historia. Personas como Aida de la Fuente, José María Martínez, Horacio Argüelles, Belarmino Tomás, Carlos Vega y tantos otros, tantas otras militantes anónimas. Mineros, cigarreras, siderúrgicos, costureras, ferroviarios, carboneras, albañiles, cocineras, pescadores y un sinfín de profesiones más. Hombres y mujeres que dedicaron su vida a la noble y desagradecida causa de la emancipación de la humanidad. Por supuesto, no serían los únicos preocupados por tales cuestiones. Existió otro colectivo, también presente en estas páginas, que podría haberse hecho las mismas preguntas por motivos completamente diferentes. Personajes como el comandante Lisardo Doval, Juan Yagüe o el mismísimo Franco. Figuras mucho más mezquinas y, por supuesto, más serviciales. Quienes, trabajando a la sombra del poder, pretendían adelantarse o contener tales acontecimientos. Un ejército de personas grises que consagraron sus vidas a la singular tarea de vigilar y castigar a las vanguardias obreras con un único objetivo: garantizar la pervivencia de un orden social injusto.
La historia del proletariado del Estado español está jalonada de acontecimientos extraordinarios, de luchas abnegadas y de una más que demostrada capacidad de resistencia. Entre todos estos episodios, resalta con entidad propia la Revolución de Octubre de 1934 en Asturies. Bajo la consigna de "¡UHP!" (Uníos, hermanos proletarios) se organizaría un movimiento revolucionario sin precedentes destinado a cambiar las cosas desde la raíz y tomar el cielo por asalto. Un episodio agridulce, a menudo eclipsado por la Guerra Civil y el exilio, donde se combinaron la épica revolucionaria con la amargura de la derrota. Pese a tratarse de una experiencia muy breve (solo catorce días, del 5 al 19 de octubre) y de tener un alcance geográfico limitado, la Revolución dejaría un hondo poso en la memoria colectiva del movimiento obrero, ya que, como describía con acierto Ernest Labrousse, cuando las revoluciones son de verdad es muy difícil que desaparezcan del todo. Este relato compartido acompañó a la clase obrera durante sus luchas cotidianas hasta nuestros días. Sin embargo, las clases subalternas no han sido las únicas en recordar la Comuna Asturiana. Igual de presente, o incluso puede que más, este hecho se integró en las narrativas de los voceros de los explotadores como un recordatorio amenazante. La Revolución encarnaba la prueba viviente de todo lo que estaba "mal" en el seno de la clase obrera de los años treinta: su maximalismo, su buena organización y un compromiso inquebrantable con la solidaridad de clase. Al 34 asturiano se le ha hecho centro de todos los males, hasta extremos verdaderamente delirantes como, por ejemplo, responsabilizarlo directamente de la posterior sublevación franquista y la pervivencia durante cuarenta años de la dictadura.
La reedición de la monumental obra de Paco Ignacio Taibo II "Asturias. Octubre 1934" nos brinda la oportunidad de volver la mirada a esta Revolución para redescubrir una investigación que se adentra con maestría en los sucesos vividos durante aquellas semanas. Un libro que combina el rigor académico con una literatura de combate y que logra mostrarnos la perspectiva de los revolucionarios atendiendo a una descripción pormenorizada que no pasa por alto ningún detalle. A través de la crónica de Taibo II acompañamos a los revolucionarios en sus pequeñas tareas cotidianas sin perder de vista la perspectiva global. De esta manera, alcanza un resultado que es bien difícil en un ensayo histórico: combinar con holgura lo micro y lo macro. En este sentido, la investigación resalta por ser una obra de historia total que no renuncia a exponer "desde abajo" el día a día de los revolucionarios.
Este libro es fruto del compromiso de Taibo II con el rigor y el detalle. Un prolífico autor que cuenta a sus espaldas con decenas de obras publicadas y con una larga trayectoria dedicada a mostrar lo que el historiador francés Albert Soboul acuñó como "los rostros de la multitud". El objetivo de esta empresa no fue otro que tratar de esclarecer muchos de los mitos existentes alrededor de los hechos de octubre de 1934 en Asturies. Lo que no impide que su narrativa sea también profundamente literaria. Si por algo destaca este escritor es por su destreza a la hora de describir escenas, captar la atmósfera de los momentos cruciales y por retratar a los protagonistas con nitidez y empatía. Todos estos elementos juntos hacen que la lectura de esta obra sea una experiencia inmersiva capaz de enganchar desde la primera página. Cada capítulo refleja el compromiso del autor con el oficio de historiador, pero también su pasión por contar una historia que le persiguió durante décadas y que es, en última instancia, una historia colectiva.
Al 34 asturiano se le ha responsabilizado directamente de la sublevación franquista y sus 40 años de dictadura
De partida, el propio proceso de investigación realizado hace ya cinco décadas constituye en sí mismo una pequeña hazaña. El texto es fruto de una ardua labor llevada a cabo durante varios años y que le llevaría a visitar países como España, México, EE UU, Venezuela o Bélgica. Además, otra novedad es la frescura que le otorga la combinación de multitud de fuentes (bibliográficas, hemerográficas, archivísticas y orales).
Trasladado a Asturies desde México en los albores de la Transición, los trabajos de Taibo hijo se iniciaron en el momento justo. En aquel entonces, la conexión directa con la Revolución era todavía posible dado que aún vivían muchos de los supervivientes. Disgregados por varios países, el autor pudo entrevistar a muchos y cartearse con otros tantos. Gracias a un efecto bola de nieve consiguió cada vez más contactos, lo que le ayudaría a plasmar una perspectiva completamente coral. De esta manera logró la cesión de los fondos del archivo privado del abogado Mariano Moreno Mateo, quien se encargó de la defensa legal de decenas de revolucionarios. Entre sus legajos se encuentra una valiosa documentación compuesta por cientos de cartas y documentos donde se recogen las torturas llevadas a cabo por los represores. Asimismo, también se puede apreciar la persecución a la que fue sometido este letrado, hasta el punto de acabar siendo procesado en diciembre de 1935.
Del acceso a estas fuentes primarias saldría un importantísimo corpus de más de ochenta entrevistas realizadas entre 1974 y 1978, con reflexiones y experiencias en primera persona imposibles de recuperar hoy. Desgraciadamente, los sistemas de grabación no estaban tan extendidos en esos días y no conservamos más que algunas notas y transcripciones. Tiempo después estos papeles fueron cedidos al historiador David Ruiz y depositados en el antiguo Archivo del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo. No deja de resultar paradójico que estos fondos se encuentren custodiados entre las paredes de la tercera planta del viejo cuartel Pelayo, que tanta resistencia demostró durante el proceso revolucionario y que fue el singular escenario escogido para llevar a cabo las negociaciones de la rendición entre Belarmino Tomás y el general López Ochoa.
Un repaso de los contenidos de sus cajas permite rastrear y reconstruir la labor del historiador en su búsqueda del pasado. En estos fondos es donde se puede observar el celo del joven Taibo puesto en cada etapa, lo que nos sirve para reconstruir paso a paso cada parte del proceso de investigación. En este sentido, destacan sus numerosos esquemas, así como distintas reflexiones e interrogantes con que iba contrastando incansablemente las fuentes: ¿Quiénes eran? ¿Qué los movía a actuar? ¿Cómo lo lograron? ¿Qué hicieron tras la derrota?
Aunque Taibo II es de origen mexicano, su conexión con Asturies ha sido siempre muy profunda. De familiares exiliados, el autor aún recuerda las largas sobremesas de su niñez donde se hablaba de la Revolución del 34 con pasión. Un acontecimiento que les habría dejado más huella incluso que la propia Guerra Civil.
En la misma, participaron de manera directa o indirecta varios miembros de su familia. Cuando estalla la insurrección su abuelo Adolfo Maojo se encontraba en prisión por importar de contrabando pistolas belgas para los anarquistas. Su abuelo Benito Taibo, responsable de la UGT para Oficina y Banca, fue miembro de la dirección socialista asturiana y combatió fusil en mano por la Revolución. Su tío abuelo Mauro Menéndez, albañil de profesión, combatió en las barricadas del xixonés barrio de El Llano. Su otro tío abuelo, Ignacio Lavilla, fue redactor jefe del mítico diario "Avance", un periódico clave para la difusión del espíritu revolucionario en los meses previos a la insurrección. La conexión con dicha cabecera siempre fue muy especial para el autor, pues, como él siempre se encarga de recordar, la redacción del libro se hizo bajo la atenta mirada de la foto de su director, Javier Bueno, presente en la pared de su despacho.
(...)
La principal enseñanza que nos transmite este ensayo tiene que ver con un elemento central de la identidad obrera: el potencial transformador de la conciencia de clase. Un factor casi olvidado hoy en día –cuando todo el mundo dice ser clase media–, pero que dominó durante décadas en el imaginario de las personas que producían la riqueza del país.
Tener que vender tu fuerza de trabajo en maratonianas jornadas para apenas subsistir, verte obligado a migrar, vivir en una precariedad constante, sufrir la inflación, la subida de los alquileres o los desahucios pueden parecer cuestiones muy actuales, pero lo cierto es que era el día a día de nuestros bisabuelos y bisabuelas. Lo que los hacía diferentes de nuestra generación es que ellos y ellas eran conscientes de ese antagonismo que diferenciaba a los explotadores de los explotados. De quién producía la riqueza y quién se llevaba los beneficios. Lamentablemente, en 2024 las utopías de la gran mayoría de la sociedad van por otros derroteros: hacerse rico, el capitalismo verde, la paz social…
La reedición mejorada de esta obra por la editorial Hoja de Lata en 2024 es, sin duda, una muy buena noticia. Permite que esta obra fundamental llegue a un público más amplio y diverso, poniendo a disposición de las nuevas generaciones un libro descatalogado y de difícil acceso. Además, reafirma la importancia de preservar las voces y experiencias de aquellos que nos han precedido y poner en valor uno de los episodios más relevantes de nuestra historia reciente. En un momento en que las luchas sociales continúan siendo más necesarias que nunca, "Asturias. Octubre 1934" de Taibo II nos ofrece una importante reflexión sobre nuestro pasado colectivo de la que se pueden extraer valiosas consideraciones para el futuro. Mientras tanto, seguiremos esperando que la clase proletaria del siglo XXI tome consciencia de quién es y cuál es su destino si quiere evitar la extinción de la humanidad. De buen seguro, como decía un eslogan diseñado para el 50.º aniversario de la revolución, "Xorrecerán otres manes que garren les vuestres armes".
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