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Pedro de Silva

Mis mejores deseos

Lo mejor que puedo desear, para mí y para todos, en el año recién nacido, es que salgamos un momento del flujo principal de la corriente, y de pie en la orilla, con medio cuerpo fuera, la veamos pasar un buen rato. No podremos evitar volver al agua y que la vorágine de incesantes cambios, mutaciones forzadas por la tecnología, hipercomunicación incomunicante, analfabetismo informado y arruinamiento de la cultura, todo bajo la cúpula ardiente del cambio climático, nos arrastre no sabemos muy bien adónde; pero el mero hecho de ver todo ese tropel desde fuera un breve tiempo nos dará una conciencia resistente, para bracear algo y mantener la cabeza a flote. Aunque esto, o sea, "no perder la cabeza", no nos salve, al menos asistiremos con dignidad y humor al espectáculo del atardecer. Desde una actitud así, todo lo que el 2019 nos depare ya serán males menores, y hasta (a ratos) bienes.

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